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2018 Año decisivo en los Balcanes.Parte II

12/12/2018 19:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El año no pudo empezar peor en Kosovo y Metohija. El 16 de Enero Oliver Ivanovic fue ejecutado, de siete disparos casi a quemarropa

El asesinato del político serbio se produjo el mismo día en que estaba prevista una reunión en Bruselas entre el gobierno de Serbia y el denominado gobierno albanés de Kosovo.

Su muerte sigue sin esclarecerse, pese a que las declaraciones albanokosovares fingían lamentar y condenar el crimen. Incluso se llego a hablar de detenciones que no se produjeron. Hace dos meses los noticiarios daban cuenta del ofrecimiento de una recompensa por cualquier indicio sobre los asesinos del antiguo líder de la comunidad serbokosovar sin que se haya esclarecido las circunstancias del asesinato.

Las informaciones de su muerte llegaron a apuntar posibles causas criminales, pues Ivanovic había sido crítico con la mafia de la droga, también con la formada por serbokosovares. 

Hablar de la albanesa separándola de la clase dirigente que ostenta el poder sería un ejercicio de funambulismo.

 Once meses después la situación en Kosovo y Metohija constituye el epicentro de los Balcanes.

De su equilibrio podría depender la estabilidad de toda la zona. Un área que si bien es marcadamente secundaria a escala global, es susceptible de convertirse en el eslabón débil  de Europa.

 Y lo hace una vez más en un panorama de máxima  tensión. 

La UE pone todo su interés, dinero y apoyos en  Ucrania y en amparar las malas artes del estrambótico y alegal proceso de adhesión de  Macedonia y de Albania relegando al resto de "países" balcánicos a la "lista de espera". Sólo los más fieles entrarán en el reino de los "ricos"  y con el paquete completo UE+OTAN.

Mientras tanto Bosnia sigue naufragando en una federación que sólo aguanta unida el dinero occidental y musulmán,   la estrategia militar y bases estadounidenses, y la aversión croata a Serbia que impide  la fusión croatoherzegovina dentro del club europeo.

 El gobierno de Serbia astutamente aprovecha las oportunidades que le da el juego de equilibrios en este turbulento escenario.

El gobierno de Vusic  sabe que su posición exterior refuerza la interior. Cada vez con menos oposición, sea política, mediática o social aprovechara todos los atropellos europeos, la coyuntura económica y  su camaleonismo político para mantenerse en el poder. Elemento indispensable para lograr la interesada confusión entre país y partido, con  el cual se  ha  hecho un  traje a medida.

 Desde Belgrado se ha ido tejiendo una red de relaciones diplomáticas que ha permitido durante este año obtener la revocación del reconocimiento de Kosovo por  parte de una decena de países.

El no a la Interpol a Kosovo, y la resistencia que España ha interpuesto a las ilegales e inasumibles exigencias del COI,  bajo el mando de un conocido separatista catalán Pere Miró, son sin duda éxitos de la causa serbia y de su lucha por alcanzar la  dignidad en el concierto de las naciones que le arrebataron tras la guerra de desmembración de Yugoslavia.

Si bien  los avances del gobierno serbio, están lejos de materializarse en un triunfo; han descolocado a los albaneses de Kosovo, aprovechando sus disputas internas y  la merma y consistencia de algunos de sus apoyos. La guerra de clanes y de radicalidades entre los antiguos aliados albaneses, los antaño hombres del ELK Haradinaj, Taci y demás adláteres que pelean entre ellos por el poder, apoyados a su vez por actores internacionales que temen perder el pútrido pero valioso baluarte albanokosovar.

 El pretendido intercambio de tierras entre serbios y albanokosovares para arreglar el contencioso territorial y demográfico inquietó  por un momento  a las cancillerías occidentales que muy cínicamente se rasgaron las vestiduras. Se vuelve a hablar de cambios fronterizos repiten los bienpensantes a cien años del fin de la Primera Guerra Mundial. En cuya ceremonia se ignoró a Serbia como potencia vencedora y se la sentó junto a quienes formaron parte de las potencias  Centrales; albaneses, croatas, húngaros, bosnio (musulmanes). Hecho que soliviantó al gobierno y a la opinión pública serbia que esperaban la palmadita en la espalda, acaparar alguna primera plana con el joven presidente del antiguo y circunstancial aliado francés. El  nacionalismo serbio debería dejar de mirar a Paris cuando se habla de la Primera Guerra Mundial y no perder de vista que fue Moscú la que acudió en su defensa una calamitosa guerra. 

Occidente vuelve al doble juego. O en su defecto al de las apariencias, ya que abogan con una convicción completamente falta de memoria que en la Europa de hoy, resultan inconcebibles nuevas fronteras, y movimientos de  intercambios de población. Tampoco lo permitían las leyes del concierto Internacional hace veinticinco años. Por no mencionar las limpiezas étnicas  que se “institucionalizaron” en medida de los intereses nacionales e internacionales. Cabe recordar el Tratado de Helsinki de 1975 al que aluden los más leídos fue sistemáticamente violado junto con cualquier atisbo de legalidad internacional cuando se destruyó la soberanía, economía, integridad territorial y personal de la nación y pueblo yugoslavo.

 Ni Mitrovica  en el norte de Kosovo y Metohija, (perteneciente a Serbia por la resolución 1244 de las Naciones Unidas) o corredores que enlacen las poblaciones serbias  y monasterios ortodoxos desperdigadas en un mar de población musulmana ni el Valle de Presevo serán canjeados en mi opinión pese a que podrían ser bajo otros parámetros geográficos una solución razonable. No al menos en un futuro próximo, ya que esta estrategia se ha desvelado como un arma de división serbia contra los caídes albanokosovares que se disputan con uñas y dientes el puesto del líder más radicalmente gran albanés.

Montenegro debería tomar buena nota, pues está absolutamente indefensa.

 A día diez de diciembre de 2018, el Ministro de Exteriores ruso aclara de manera tajante la situación en tierras yugoslavas:

 "Nos preocupa la situación en los Balcanes .Vemos como la OTAN y Bruselas redoblan los esfuerzos en  absorber la región, creándoles  una falsa elección entre Moscú y Washington más la UE, forjando líneas divisorias"

Veremos hasta donde se tensa la cuerda. Y quien es el primero en cometer un error

 Rusia tiene bien presente que la guerra civil yugoslava y los posteriores bombardeos de 1999 no tenían como único objetivo la destrucción de la federación socialista sur eslava, sino que fueron  una seria advertencia contra ella.

Se daba el primer paso firme en la escalada de tensión que sacudiría posteriormente todo el mundo exsoviético con independencias, guerras "étnicas" y recientes revoluciones de colores.

El candente conflicto de Ucrania es un ejemplo paradigmático. Objetivos todos bien definidos por Zbigniew Brzezinski, en su  Gran Tablero Mundial.

 Rusia estudia con atención cada uno de los movimientos que se dan en la zona. Acusada de injerencia por parte de Occidente en Macedonia y Montenegro. Rusia  no está dispuesta a retroceder en Ucrania y está más que predispuesta a ampliar su mermado círculo de influencia natural.

Moscú no puede sino dar apoyos a Belgrado en el enfrentamiento con Kosovo que es ya una escalada militar. Auspiciada por Estados Unidos que ha vuelto a ser el gran valedor de la Gran Albania y el dique a las aspiraciones de buena vecindad rusa con países europeos. La coacción  ha tomado cuerpo en el ejército kosovar, formación armada que contraviene otra vez más las leyes y normativas internacionales relativos a la provincia serbia, para ser otro paso más hacia la unilateralidad norteamericana.

La entrega de armamento estadounidense es pública y notoria. Como evidencian las declaraciones del Embajador de Washington en Pristina que considera:

 “la conversión de la policía albanokosovar en un ejército  es un paso positivo”.

Para dotar de mayor calado a sus palabras, especialistas militares estadounidenses acuden en apoyo y preparación del nuevo ejército kosovar. Otro elemento poco tranquilizador en el tablero de juego.

La hasta ahora policía militarizada albanokosovar hizo su carta de presentación y  gran demostración de fuerza al detener el viaje inaugural del tren que volvía a conectar la capital serbia con Pristina tras décadas de aislamiento.  

La acción fue violenta, se utilizó una fuerza desmesurada, produciéndose maltratos y detenciones de representantes de la comunidad serbokosovar.

 No fue aquella la única ocasión en la que esta policía, ( no sé si es realmente es legítimo calificarla como tal) ha utilizado una fuerza desmedida contra la población serbokosovar sin razón alguna.

El último capítulo esta semana pasada en la que esta milicia fuertemente armada atacó a ciudadanos serbokosovares que protestaban por el bloqueo que ejerce el “gobierno” de Pristina sobre las mercancías serbias que son grabadas, sobre tasadas o directamente confiscadas por este ejército ilegal. Sus abusivas tasas e impuestos ayudados por la amenaza disuasoria quieren ahogar a la comunidad serbokosovar, y hacerse con los bienes serbios  para obtener  pingues beneficios de su contrabando

 

El vocabulario bélico inunda las declaraciones de ambas partes.Aumentando el riego de conflicto armado en el cual sólo habría un vencedor. Estados Unidos lo sabe. Sacar pecho ante China y Rusia es una cosa, inmiscuirse por Kosovo en una partida rápida y sin esperanza de victoria es otra muy distinta.

Esto no paso desapercibido para los generales serbios  que declararan  intolerable la presencia de una fuerza enemiga ilegal dentro de sus fronteras, con mandos pertenecientes al grupo terrorista ELK.

El gobierno serbio endureció el tono. Las amenazas, apología del terrorismo y del odio se sucedieron las amenazas por parte del gobierno albanokosovar que iba pertrechándose de moderno armamento estadounidense; despreciando las  tímidas iniciativas de la Justicia Europea por investigar causass relacionadas con terrorismo, narcotráfico, secuestros, asesinatos y tráfico de órganos.

El número de incidentes, tensión y agresiones contra la población serbokosovar ha crecido exponencialmente como también algún díscolo periodista o arrepentido albanokosovar.

Reconociendo enfervorizadamente la ayuda americana Ramush Haradinaj no sólo amenaza con la guerra contra Serbia, sino que osa atacar incluso a la UE. Acusando a la Alta Representante  Federica Morgherini, de romper el diálogo. Es de suponer que lo debe hacer por su parcialidad, pues la idea de negociación que  tiene un terrorista como él, es la de recibir armas, apoyo financiero, amparo, refugio, protección legal  e impunidad gracias a la UE. Se ha acostumbrado a ello durante décadas.

  Quizá estemos ante una mascarada interesada de los dos protagonistas para conseguir apoyos y un liderazgo incontestable en sus sendas parroquias. Aunque en realidad no sean más que dos peones, Serbia debe imponerse. Por Justicia, por Europa y por la ley, pero no la del más fuerte, sino la del más justo. 

Un cuarto de siglo de injusticia y oprobio es demasiado tiempo, pero dista de ser definitivo.

 


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