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Anoche alguien me pidió una manta y se la negué

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15/07/2022 05:55 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hacía frío, noche de invierno en Buenos Aires, las once de la noche ya pasadas y yo, en la cama. Alguien llama

Imagina, salís de la cama porque piensas en la rareza de un llamado nocturno. ¿Alguna necesidad, un vecino en apuros? en fin, la inoportunidad te lleva a la puerta de calle. El conurbano bonaerense suele tener esas casas donde existe un patio intermedio entre la casa y la calle dividida por un portón de rejas.

Del lado de la calle un hombre joven insistía en su llamado y, mi respuesta un tanto áspera por la inoportuna interrupción de mi descanso, pero más que nada, la lentitud de mi cerebro en elaborar todo el cuadro que se dibujaba delante de mi en la oscura noche.

Alguien que llama puede tener una mala intención de abordarte para robar o hacer algún daño. Esas cosas que suelen pasar por la cabeza en una oscura noche de Julio -¿Vos llamaste? - Le pregunté, ¿Que sucede? ¿Estaba durmiendo, que querés? -Perdón, responde el hombre joven que se divisa entre la vereda y la calle. -¿No tiene una manta para darme?

En ese momento mi cabeza no daba para pensar demasiado en donde podía tener una manta vieja para pasarla por encima del portón de rejas. Sólo atiné a responder: -Flaco, ¿Porque no le pedís a ese grupo que esta jugando en la cancha de enfrente? (Allí había jóvenes jugando al futbol como a unos cuarenta metros del lugar) -Acá todos están durmiendo, continué con mi arenga.

Cuando el joven retomó su camino ante mi negativa, pude ver que arrastraba un carro con cartones y eso me conmovió. Al volver a mi calentito lugar pensé que el hombre tendría frío, y mi mente al fín se iluminó y recordé que tengo una campera que suelo utilizar de entrecasa ideal para el frío.

Seguramente le agarró la noche, pensé, y quizás no pudo volver a su lugar y la noche esta muy fría, algunas lágrimas corrieron por mis mejillas.

El joven ya se había ido y en mi mente retumbaban los pensamientos de bondad que recién allí me abordaban, ¿Porqué no pensé antes eso de la campera? Es abrigada y tiene una capucha además de ser impermeable para la humedad. ¿Porque siempre sucumbimos ante los malos pensamientos y los de bondad los ahogamos con meras desconfianzas? 

La oportunidad se había esfumado y yo quedé allí, con mi campera en el respaldo de la silla y el ingrato sabor de no haber respondido con sabiduría a la demanda de un necesitado.

Carlos Polleé

 


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Charlypol (850 noticias)
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