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A los 45 años, Garoña se reabre por decisión de Rajoy y ya no vale ni el recuerdo del desastre de su hermana gemela Fukushima

04/11/2015 13:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Fukushima y Garoña pertenecen a la primera generación de centrales nucleares y comparten por ejemplo el sistema de contención Mark I, que ha tenido fallos de seguridad desde la década del 70

Mariano Rajoy reabre Garoña por la puerta trasera porque su cerebro privilegiado le dicta que es bueno hacerlo no de forma sensacional sino dejando  que un tema tan sensible como el nuclear (y sobre todo Garoña) no se cuele en la campaña electoral, lo cual sería un error. Así que desde Moncloa ha descartado ya tomar cualquier decisión pública sobre la central y siguiendo lo marcado por el programa electoral del PP, dejará el anuncio para después del fin de 2015, para que no haya sobresaltos innecesarios.

Han pasado casi tres años y medio y el futuro de la planta burgalesa sigue en el aire. Y así seguirá durante todo este 2015, un año electoral tan crucial que no es apto para sustos políticos.

Pero lo inteligente de la decisión no lo es tanto, porque para ahora todo el mundo lo sabe y los ecologistas ya han protestado y la población vasca no diremos que está indignada porque esas conductas de Rajoy y su banda son normales. Más bien la gente en Euskal Herria lo que está es, harta. Y además las varias fuentes políticas y empresariales si era un tema discreto  lo ha hablado en reuniones y en su entorno.

Ya el 30 de septiembre 2014, Endesa e Iberdrola, accionistas al 50% de Nuclenor, presentaron ante el CSN la documentación definitiva ligada a la solicitud de renovación de la autorización de explotación de Garoña. Lo hicieron a petición del propio supervisor nuclear, que en julio estableció unos requisitos virtuales de seguridad y operación que la planta tenía que cumplir. Hay que cumplir la ley y el papeleo correcto, no vaya alguien del PP a meter la pata.

El CSN presentará el informe definitivo sobre Garoña en el último momento de 2015, en plena campaña electoral de las generales. Quiza lo reservan como regalo de Reyes para los peperos y no dejar mal a Rajoy.

Hay que recordar que Rajoy abre Garoña por segunda vez porque lo hizo ante al suceder a Rodríguez Zapatero, hace unos tres años. Rajoy tiene la llave, para entrar la puerta trasera o la delantera, y no necesita ni decirlo ni permiso de nadie, ni del PP con el que esta vez no contó en su decisión de reabrir la planta.

“Esté o no el informe del CSN para Navidad, el Gobierno lo tiene fácil. Con sólo dilatar las últimas autorizaciones pertinentes y el ‘sí’ definitivo del Ministerio de Industria, que el siempre solícito  señor Soria tendrá ya firmado, la decisión final sobre Garoña puede anunciarse en 2016”, señalan los enterados oficialmente.

Está claro que la decisión la tomará el nuevo Gobierno que salga de las urnas”, afirman fuentes del sector eléctrico.

La mayoría de los partidos de la oposición al Gobierno son partidarios de no reabrir Garoña y de no ampliar de 40 a 60 años la vida útil de las centrales nucleares españolas. Aunque algunos políticos prudentes prefieren echarlo todo sobre Cataluña: así no hay peligro

De hecho, Nuclenor ha pedido una nueva autorización por 17 años, con lo que llegaría a los 60 años de vida (arrancó en 1971).

Fukushima y Garoña son hermas gemelas. Desde hace mas de 40 años, ambas han tenido una seguridad no muy fiable.. Garoña y su hermana han quedado amortizadas hace años. Y aunque en España no existen averías, catástrofes, ni fallos, ni tan siquiera accidentes sino “sucesos”,   se puede afirmar que Garoña los ha tenido abundantes a lo largo de los años.

El recuerdo de la catástrofe nuclear de Fukushima en 2011 debería representar el último bocinazo para el abandono de la alternativa nuclear en el planeta. Así parece que lo han entendido la Alemania de Angela Merkel que, recientemente, confirmó la paulatina cancelación de todas sus centrales nucleares (17) para años siguientes cuando leyó las conclusiones de una Comisión Ética, multidisciplinar, plural, de personas con reconocido prestigio social y científico en Alemania y fuera  después de la catástrofe japonesa. Todos entendieron que la controversia nuclear es esencialmente ética y política, pero Angela Merkel confesó que además estaba asustada.

Que cumpla o no después lo anunciado, es otra cosa. Antes ya Italia, Austria, Suiza… votaron en referéndum el abandono de la energía nuclear, después del accidente catastrófico de Chernobyl (Ucrania, 1986). Son ya 13 los países de la Comunidad Europea que no operan con centrales nucleares, y muchos más en el resto del planeta. El movimiento antinuclear durante la década del 70 y hasta 1983-1984 —exigía una moratoria nuclear en el Estado español que por fin fue decretada por el Gobierno de Felipe González. Este entendió ya entonces, que se trataba de un riesgo inasumible. Fue el Generalísimo Franco el que pretendió sembrar el norte de la península de centrales nucleares con los proyectos de Garoña, Lemoniz, Ea-Ispaster, Deba, Tudela, San Vicente de la Barquera…

Pues no, "Spain is different"  y en el Estado Español Dolores de Cospedal, alto representante del Gobierno y relevante miembro del PP, opina sin embargo que la cuestión energética nuclear es “técnica”, no ética. Y tras la lectura del mismo informe que la Merkel, propuso alargar la vida de centrales nucleares españolas como Garoña, Trillo… hasta los 60 años. Ni recuerda siquiera que Garoña es la central nuclear más vieja de Europa, y procede de los días de Franco y los "átomos para la Paz" del general Eisenhower, amigo del generalísimo que  introdujo al dictador en el mundo de lo nuclear, tras el establecimiento de bases norteamericanas en territorio español.

Once alcaldes del entorno de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos)  defendieron hace un tiempo que la Comisión Europea supervise el procedimiento de concesión de una posible licencia de reapertura de la planta, a la que se han opuesto por el peligro que podría suponer que vuelva a estar operativa.

El pasado mayo, el Consejo de Administración de Nuclenor decidió pedir al Ministerio de Industria Energía y Turismo la renovación del permiso de explotación de Garoña hasta que la central burgalesa alcance los sesenta años de funcionamiento, es decir hasta 2031.

El Domingo 16 de diciembre de 2012 el reactor comenzó a bajar su potencia progresivamente y a las 23.00 horas se paró completamente y se produjo el desacoplamiento de la Red Eléctrica de España. Comenzaron las tareas de vaciado del combustible, lo que probablemente y si la legislación que entró en vigor en enero de 2013 no cambia, ésta podría ser una ocasión para una parada definitiva y ojalá fuera el preludio de  las tareas previas al desmantelamiento de la Central Nuclear.

Por otra parte, el Consejo de Seguridad Nuclear ya  recibió notificación de la parada definitiva del reactor. Sin embargo, en mayo de 2013, el Consejo de Seguridad Nuclear resolvió conceder a los operadores de Garoña un año adicional para solicitar la prórroga de su vida útil.

A las energías alternativas el PP les muestra su cara más fea

Al final el ministro de Industria, Energía y Turismo, el incombustible José Manuel Soria,   condicionó la reapertura de esta central al visto bueno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) en un informe del que hablamos antes y que estará dispuesto el año que viene.

Ante estos movimientos, los primeros ediles de los municipios localizados en un radio de treinta kilómetros de la central, como los alaveses de Aiara, Amurrio o Zambrana, entre otros,   decidieron movilizarse y con el consenso de la Diputación de Alava, donde redactaron un comunicado conjunto.

"Es hora de que Garoña cierre de una vez y para siempre", terminaba el comunicado. A través de este texto, estos alcaldes  alertan del peligro que supone para sus localidades la reapertura de la planta, por lo que  exigieron su "cierre definitivo e irreversible". "No podemos quedarnos impasibles mientras Nuclenor y el PP negocian con el futuro de los habitantes de nuestros municipios. Tenemos que denunciar una actitud que prioriza intereses económicos frente a los de seguridad",   advertían entonces los alcaldes.

Se mostraron preocupados por el peligro que representaría que la planta retomase su actividad y por ello  consideraron que la Comisión Europea debiera supervisar el procedimiento de concesión de licencia de apertura de Garoña. Plantearon que de este modo se podría asegurar el cumplimiento de las exigencias de seguridad impuestas internacionalmente tras el accidente de Fukushima.

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, visitó la ciudad de Fukushima en 2013 y estuvo a pocos kilómetros de la central nuclear. Se trató de la primera visita a Fukushima de un jefe de Estado o de Gobierno occidental desde el tsunami.

Rajoy dijo imprudentemente que es "infundado" el temor de algunos al ligar el nombre de esta ciudad a la inseguridad y que no hace justicia a los esfuerzos del pueblo japonés para volver a la normalidad. En su discurso Rajoy no no tuvo en cuenta que en la zona de influencia de Fukushima más de 200.000 japoneses habían tenido que evacuar. Aparte de su ignorancia y la falta de sensibilidad, Rajoy demostró que la apuesta por lo nuclear sigue vigente en España, y todos los del PP le siguen como un solo hombre o una sola mujer porque ahí esta además está firme la Cospedal.

El presidente del Gobierno español otorgó a los de las fuerzas de seguridad de la central de Fukushima el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2011.

"Ellos nos enseñan que no hay nada que el espíritu humano no pueda superar y que no hay ningún obstáculo que el esfuerzo y el sacrificio no puedan dejar atrás", añadió. Sin pensar, en las víctimas que causaron el tsunami y el terremoto. Y terminó su discurso con su acostumbrada perorata demagógica y volvió a dar las gracias en japonés.

Coincidiendo con la visita, el diario japonés Yomiuri publicaba una entrevista con Rajoy. En ella, el presidente español defendió con firmeza la apuesta por la energía nuclear pero aseguró que es necesario garantizar cosas de las que el PP pasa con frecuencia, como pasó con el Cementero Nuclear en un pueblo de Cuenca, alejado de las plantas bucleares de España.

"Se debe seguir apostando por la energía nuclear. Pero es importante que se garantice la prevención y la seguridad", algo en lo que Japón y España podrían colaborar, apuntó el presidente del gobierno español al diario nipón de mayor tirada. Debería haber dicho, practicar.

Precisamente esos días la empresa eléctrica operadora de Fukushimal, Tepco, informó de una nueva fuga de agua radiactiva desde uno de los tanques de almacenamiento y que parte del líquido contaminado podría haberse filtrado al mar Pacífico y hay atunes irradiados hasta en Los Ángeles(California).

Ahora cuando se trata de Garo-shima habría que ver si Rajoy se atrevería a repetir ante  gente de Euskal Herria todas las chorradas que algunos calificarían de mentiras y consejos casi insultantes para los cientos de miles de víctimas de Fukushima. Ahora cuando el problema de la reanudación de Garo-shima, cuya “vida útil” con la que se construyó la central hace 45 años estaba calculada en 25 o 30 años. Pretender Rajoy con el PP al frente alargar su vida 17 años más con un riesgo de mayores probabilidades de catástrofe, es absolutamente irresponsable, pues afectaría a todas las Comunidades  de su entorno y en especial a Euskal Herria, norte de Castilla y Cantabria y a todas las comarcas agrícolas( ya muy afectadas) de la cuenca del río Ebro hasta el Mediterráneo. Eso, lo  entienden solo Endesa e Iberdrola desde la insaciable y ciega voracidad del capital. (Hoy los 48 reactores que tiene Japón más de la mitad permanecen abiertos gracias al lobby nuclear una semimafia en que están metidas las eléctricas, los políticos y las grandes empresas.”

Así pues, la opinión pública en las comarcas sobre todo castellanas afectadas por la central es muy variable: desde los que afirman que el cierre constituiría una catástrofe económica para la zona, aunque en su día la ministro de trabajo de Zapatero demostró que no lo es apenas y mucho menor que en las comunidades vascas, hasta quienes manifiestan que ahora están "mucho más tranquilos" aunque exista el tema de los puestos de trabajo.

Las grandes operadoras, poderes fácticos desde el franquismo, parecen seguir haciendo lo que quieren. Alemania, por el contrario, parece firme en su decisión de ir cerrando sus centrales nucleares.

Tan solo gobiernos suicidas como el del PP, pueden pretender prolongar  la vida útil de hasta los 60 años, lo mismo que Japón hizo con Fukushima

Pero aún más grave es el hecho de que la gran mayoría de las fuerzas políticas y sindicales de la época: AP, PC, PSOE, PNV, CC OO, UGT… aceptaron, con la boca grande o pequeña, la alternativa energética nuclear… pues era “el precio que había que pagar por el progreso”… ¡Qué trágica ironía! La lucha antinuclear en Euskadi contribuyó poderosamente a la paralización de otros proyectos en el Estado y en Europa. Y en 1984 el Gobierno de Felipe González decretó finalmente la moratoria nuclear exigidas insistentemente por los movimiento social durante muchos, muchos años, dio sus frutos.. Hoy ya, la alternativa nuclear carece de futuro, para una mayoría. Las energías renovables, con sus características socio- políticas, territoriales y éticas son, inequívocamente, el rumbo obligado del nuevo modelo energético sostenible. Claro hoy se exceptúan el PP y sus ministros, como el impresentable Mr Soria y los interesados económicamente

Las renovables no son una opción sino una necesidad, por motivos medioambientales. Es en este contexto cuando resulta lacerante el intento de reactivar Garoña. Esa central representa pues, con la decisión de alargar su vida !hasta los 60 años!, un riesgo inasumible, un disparate que amenaza a su amplio entorno y al riego agrícola de toda la cuenca del Ebro hasta el Mediterráneo. El Gobierno Español cree, sin embargo, que es asumible y que se trata de un problema “técnico” y no social y, en consecuencia, político con fuerte olor a franquismo.

 

 


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