Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Diasporaweb escriba una noticia?

Argentina destapa la olla de los silencios del franquismo. Todos contra el mito del olvido

27/09/2013 11:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Las víctimas del régimen quedaron dormidas en las cunetas. Hubo algunos como el juez Garzón que intentaron despertarlas pero el nuevo régimen español lo impidió. Ahora, gracias a los demócratas argentinos, en el juicio final del franquismo podrán hablar

Semana histórica para las víctimas de la dictadura de Franco y el movimiento memorialista en el Estado español. A la orden de detención de cuatro presuntos torturadores del régimen franquista en Argentina se suma la reunión que mantendrán víctimas de la dictadura y asociaciones por la recuperación de la Memoria Histórica con el grupo de trabajo sobre desapariciones forzadas de la ONU que visita España. La reunión servirá para que la delegación internacional escuche de viva voz el "desamparo y olvido histórico del Estado español".

"Es importante que este grupo de trabajo que ha venido a España se entere que la “marca España” de la que algunos quieren hacer gala vaya unida a un Estado marcado por la impunidad de los asesinos", explica a Público Arturo Peinado, de la Federación Estatal de Foros por la Memoria, que acudirá a la reunión.

Además de la Federación Estatal de Foros por la Memoria, también acudirá a la reunión la Plataforma por la Comisión de la Verdad, que aglutina a decenas de asociaciones, y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, presidida por Emilio Silva. "En nombre de la Federación, voy a trasmitir nuestra lucha contra el modelo de impunidad que impera en España. Nosotros no queremos una declaración internacional que diga que Franco era malo. Eso ya lo saben todos, lo asuman o no. Queremos que la impunidad sea llevada al ámbito de lo penal", asegura Peinado.

En este sentido, Emilio Silva, presidente de la ARMH, ha explicado que durante la reunión con el grupo se les muestre las dificultades y el desamparo que sufren a la hora de realizar las exhumaciones de las fosas comunes donde permanecen más de entre 88.000 y 112.000 víctimas de la dictadura. Cabe recordar que en España aún quedan 2.888 fosas con restos de personas no identificadas.

La Plataforma por una Comisión de la Verdad, por su parte, convocó a víctimas y ciudadanos a una concentración frente al Hotel NH Paseo del Prado, donde se celebran las reuniones, para protestar contra el "desamparo y olvido histórico" del Estado con las víctimas del franquismo y la no reparación de la memoria.

El grupo de trabajo sobre desapariciones forzadas de la ONU mantiene reuniones con juristas y expertos que han representado a víctimas de la dictadura ante los tribunales

 

Entre los del grupo de trabajo sobre desapariciones forzadas de la ONU mantuvo expertos que han representado bien a víctimas de la dictadura ante los tribunales o tienen experiencia, acudieron a la reunión con el grupo de trabajo Carlos Slepoy y Ana Messuti, abogados de la querella argentina; Fernando Magán, abogado de las víctimas en la causa contra el franquismo instruida por Garzón, abogados de la Fundación RIS; y Miguel Ángel Rodríguez, jurista y autor de El Caso de los niños perdidos del franquismo: Crimen contra la humanidad. Porque España no cumple con su obligación de buscar a los niños desaparecidos durante la dictadura. Es el propio Estado el que está perpetuando una situación de violación de los derechos humanos", todo eso ha explicado Rodríguez a Público, que ha acudido a la reunión como representante de la asociación Colectivo Sin Identidad.

Por su parte, los abogados de la querella argentina, Slepoy y Messuti, han acudido a la cita con el grupo de trabajo para explicar el trabajo que están realizando en Argentina para tratar de poner fin a la impunidad judicial del franquismo.

"Un informe negativo sobre la actuación del Estado español en relación a su actuación con las víctimas, sería muy favorable para que se impulsara un cambio de actitud y legislación", ha sentenciado Fernando Magan.

Este paso culmina un proceso abierto en Argentina en 2010. Ese año, ante la falta de progreso de las causas contra el franquismo en España, algunos familiares de víctimas presentaron denuncias en Argentina para que se investigaran allí los “crímenes del terrorismo de Estado”, considerados imprescriptibles, bajo el criterio de justicia universal. ¿Por qué Argentina? Porque en este país residen muchos parientes de represaliados; porque en Argentina se abolieron en 2006, con el Gobierno de Néstor Kirchner, las amnistías que protegían a los criminales de la última dictadura militar de los años 1976 a 1983 (y desde entonces han sido condenados más de 300 culpables); y porque todo esto fue posible por la presión que en los 90 supuso que el entonces juez Baltasar Garzón comenzara a investigar en España los delitos de los regímenes argentino y chileno (1973-1990) bajo el criterio de justicia universal.

En los últimos tres años se han acumulado en la causa argentina contra el franquismo miles de testimonios, pero ahora puede que se sumen más con la apertura de las oficinas de recepción de denuncias. Este posible aumento de las denuncias contra el franquismo contribuyen dos factores: que con la apertura de los consulados los posibles denunciantes no tendrán que acudir a Buenos Aires para prestar su testimonio y el impacto mediático que ha tenido la orden de detención contra los cuatro acusados de torturas.

En el juzgado de María Servini de Cubría explicaron que aquellas personas interesadas en denunciar crímenes del régimen franquista solo deben concurrir a un consulado argentino. Allí cualquier diplomático deberá tomarle declaración y el cónsul tendrá que certificarla, como si fuera un notario. Ese testimonio será remitido a la juez de Buenos Aires.

Cuando, al hablar de los crímenes del franquismo, se dice que aquello fue una guerra- “y en una guerra ya se sabe...”-, se está contando tan solo una pequeña parte de la historia más reciente de nuestro país. Cuando se recurre a la equidistancia con el argumento de que “en ambos bandos se cometieron atrocidades” se oculta que la guerra civil tuvo un claro responsable que dio un golpe de Estado, el llamado “Alzamiento Nacional” o “Cruzada” contra un gobierno democrático y que trataba de impulsar un plan sistemático destinado a acabar con un grupo ideológico o político. Una vez finalizada la guerra con la victoria de Franco el número de personas ejecutadas por el método del paseo es difícil de cuantificar. El estudio riguroso de Julio Chávez en la sola provincia de Cáceres permite incluir en este método de eliminación física del adversario “el paredón”-fusilamiento contra una pared o tapia de un cementerio a 1.170 personas.

Hay un estudio serio de José Manuel Sabin, que es la cuantificación de la represión provincia por provincia, que incluye aquellas que el “alzamiento” dominó desde el 18 de julio, especialmente Canarias, que es contundente. Pero el computo general es escalofriante: en Navarra hubo 3.094 ejecuciones, 2.241 en La Rioja, en Toledo 4.435 y Granada destaca con más de 5.000 superada sólo por Córdoba 9.579.

Según el testimonio de Paulino Rodríguez... en cuanto a los heridos en Sama (Asturias) los cargaron en camiones de transporte, sin el menor reparo o miramiento, como se carga la basura o el ganado, y más 10 camiones formando caravana salieron de Sama en dirección desconocida y cuando los familiares y amigos preguntaron por ellos la respuesta de la Guardia Civil fue:…”no se preocupen están en un lugar seguro.”Según el comunicante, los arrojaron en una zanja abierta por otros sentenciados a muerte y al parecer los liquidaron con fuego de ametralladora. Y luego taparon la zanja con tierra. Nunca se supo de ellos.

 

El encarcelamiento masivo (aparte de los que estaban ya en campos de concentración) se produjo en 1940 en que el número de presos llegó a los 280.000(según un resumen de la obra del Ministerio de Justicia por la Pacificación Espiritual de España). Según Matilde Eiroa “la

Cárcel fue la pieza clave del microcosmos de la represión franquista, en torno a ella giraba la vida de un sector importante de la población, sus familiares, vecinos, amigos. De toda una sociedad conscientemente aterrorizada y políticamente inerme. Era la humillación final de los vencidos”.

Y dentro de la cárcel, una obsesión... ¡la libertad?. No… la comida. Ese capítulo nos llevaría un libro. La tuberculosis, la diarrea, el tifus. El tradicionalista Esteban Bilbao alardeaba fuera de España que las cárceles de Franco “son un modelo sin par en Europa”. Pero el mismo año de 1941, la Inspección General de Sanidad tuvo que decir en una circular… que… “las circunstancias epidemiológicas que atraviesan Madrid y varias ciudades de España se deben a la aglomeración de reclusos, que dificulta las practicas de aseo. El peligro de que la prisión sea el foco inicial de un brote epidémico que se propaga a la vida ciudadana, hace que demos una seria llamada de atención a los familiares de los reclusos, ” ¿y que diablos esperaba el franquismo que hicieran las familias?.

No había medicinas, ni aspirinas, ni yodo, ni vendas, ni algodón. Y claro la realidad que el tifus y la tuberculosis hicieron estragos dentro y fuera de la cárcel. En 1941, según Matilde Eiroa, hubo 5.714 muertos por tifus en la ciudad de Málaga. En Córdoba, de 3.500 presos perecieron casi 800, por tifus y por hambre. No abundan los estudios exactos de lo que fue el fantasma del hambre en las prisiones franquistas.

Pero el castigo no acaba ahí. Las víctimas y sus familias se vieron obligadas a ocultar su dolor, a caminar de puntillas para no sufrir más castigo, a asumir que ni siquiera podían reclamar el cuerpo de un ser querido. La dictadura tergiversó los datos y la represión trató de justificarla como una contrapartida de “la canalla marxista”.

Son miles los pueblos y ciudades en los que nunca se libró una guerra, porque los alzados tomaron el control desde el primer día, y en los que, sin embargo, se asesinó e hizo desaparecer a un elevado porcentaje de personas. “Los mataron como a conejos”, cuenta un anciano del pueblo de mi familia, recordando cómo los falangistas fueron casa por casa buscando a todos aquellos que se habían significado por sus ideas políticas, por su apoyo a la democracia, por su oposición al golpe de Estado.

Pueblo por pueblo, ciudad por ciudad, gente que nunca había empuñado un arma pero que era afín a la República fue arrestada, torturada, humillada, fusilada, y desaparecida. Por eso a día de hoy España es, después de Camboya, el país del mundo con más fosas comunes. Hay más de cien mil desaparecidos que nunca han podido ser llorados en una tumba por sus seres queridos. Y los responsables de semejante atrocidad tuvieron la desfachatez de actuar en nombre de Dios y de la moral cristiana, la misma que no niega a nadie -a nadie- una tumba. Hasta 1977 muchas sufrieron prisión, torturas y represión.

 

En el año 1948 por primera vez españoles que habían combatido acordaron un camino de transición a la democracia pero esto se hacía imposible porque este año se hizo evidente sobre todo para los exiliados que jamás se produciría una presión exterior suficiente para derrotar a Franco, hiciera lo que hiciera en casa. A la diplomacia británica, cuya política constante desde el año 1936 fue la del abandono de la república a su suerte, con la venia de Churchill y el delicado Mr. Anthony Eden, siguió la de Estados Unidos en su giro hacia la guerra fría aunque continuara la represión franquista y se sumaran más víctimas a los fusilados. Tras varios años el pacto de amistad y cooperación con el régimen de Franco, permitió a ese el ingreso en las Naciones Unidas.

Aparte de los cuatro torturadores buscados por Argentina están los cientos de miles cuyos sucios nombres podrán aparecer cualquier día

La política del olvido como base de una amnistía general se formuló antes de la Transición y no tiene nada que ver con un necesario y previo vaciado de la memoria, sino todo lo contrario.

Para entender la razón y contenido de nuestras memorias y de nuestros olvidos, es preciso insistir en que no es el adecuado el nuevo lenguaje sobre la guerra civil a base de voces como catástrofe nacional, tragedia, guerra fratricida, amnistía, olvido, responsabilidad compartida, reconciliación. Palabras para la galería. Pero no esperó a la Transición para hacer acto de presencia, como no fue invención de la Transición “olvidar el pasado”, pero no olvidar un pasado que quienes así lo decidieron pretendían que la decisión de olvidar equivaliera a la amnesia. Olvidar, sin más, es como la prohibición de no recordar lo ocurrido, borrarlo de la memoria y del inconsciente, algo que ni existió.

“Echar al olvido” es por el contrario, enfrentarse al pasado, recordarlo, tenerlo presente, y llegar a la conclusión de que no determinará el futuro, que no se va a interponer entre lo que se proyecta no se va a interponer entre el presente y lo que se proyecta como futuro.

Al final resultó que la potencia del “mito de la reconciliación” como un relato que daba sentido al futuro fue tal que todo el mundo vino a abrevar en sus aguas. Los políticos, interesados, desde los azules hasta los rojos de antaño descubrieron el placer de los contactos, entrevistas personales, banquetes emocionantes y al final en la disposición alentada por los resultados electorales, a que el nuevo edificio constitucional se levantara sobre el consenso.

Esta práctica de la política como transacción y acuerdo entre la élite procedentes del régimen y de la oposición, de echar al olvido el pasado lo fue sobre “el mito de la reconciliación” que había liquidado, la conciencia colectiva, dos o tres décadas antes, al mito de las dos Españas en eterna pugna exclusivista. Eso fue lo que constituyó la radical novedad de la Transición. El mito de la reconciliación no ha querido decir que todos tuvieran ese concepto de la decisión de olvidar y más que nunca se ha investigado sobre la guerra y la producción va in crescendo y año tras año aparecen nuevos estudios que lo aclaran todo. No se puede mantener más la falsa imagen de un país con dificultades de hablar de su pasado porque ha vaciado su memoria.

Luego vino la Transición, construida sobre el mito del olvido de nuestros desaparecidos, de los muertos, de los represaliados, de los encarcelados, de los torturados. Un pueblo que da la espalda a su historia es un pueblo indefenso. “Una sociedad sin memoria no puede crear un civismo sano”, ha dicho en alguna ocasión el poeta Juan Gelman, que sufrió durante la dictadura argentina el desgarro que provoca el fascismo.

La impunidad del franquismo ha continuado hasta nuestros días y sobre ella se ha construido esta maltrecha democracia con partidos que se parecen a los de la derecha franquista y que alardeando de la Constitución. ¿¡Qué Constitución!?, pero que siguen excluyendo de los libros de texto de escuelas, institutos y universidades gran parte de los crímenes de la dictadura. Solo quienes eligen dentro de la carrera de Historia la especialización en esa época abordan el estudio de lo ocurrido. Todo un símbolo.

No hay en el empeño por rescatar la memoria ningún deseo de revancha, sino una reivindicación de justicia y una defensa de los derechos humanos, imprescindible para evitar que la historia se repita. Esa es una de las finalidades de la justicia: tener carácter ejemplarizante.

Mientras los crímenes franquistas continúen impunes se estará transmitiendo un mensaje enormemente peligroso y dañino para todos: que los regímenes totalitarios pueden campar a sus anchas, matar, cometer genocidios o crímenes de lesa humanidad e irse de rositas. Una premisa tan sumamente grave es capaz de extenderse por todos los recovecos de una sociedad, como un virus invasivo. Y de hecho este país se caracteriza por una cultura de la impunidad que facilita la corrupción, el enchufismo, la injusticia.

Existen los mecanismos legales necesarios para abordar los crímenes del franquismo. Lo que falta es voluntad. Como me decía recientemente Carlos Slepoy, uno de los abogados impulsores de la querella argentina, “un juez español que se atreviera podría establecer que la Ley de Amnistía de 1977 es inaplicable según el derecho internacional. No hay obstáculo judicial. El obstáculo es absolutamente político.” Además, estamos hablando de crímenes que nunca prescriben, por mucho que la Fiscalía española haya dicho lo contrario.

La propia Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha pedido a España -al igual que a otros países con cuestiones pendientes, como Yemen o Haití- que derogue la ley de amnistía, “puesto que no es conforme con las leyes internacionales de Derechos Humanos”, que procese y castigue a los responsables vivos de los crímenes franquistas, y que asuma su deber hacia las víctimas. Además, ha recordado la imprescriptibilidad de los delitos de esa humanidad y ha subrayado que “las violaciones graves de los derechos humanos son incompatibles con el pacto de (Amnistía)”.

Pero España tiene una democracia mutilada, que niega a los familiares de las víctimas del franquismo su derecho a reclamar, que tiene miedo a llamar criminales a los criminales y torturadores a los torturadores, que concede a los verdugos el beneficio de la duda mientras silencia e invisibiliza a las víctimas.

Ruiz Gallardon, el “Ministro” de Justicia de España y del PP le ha contestado en el Congreso al líder de IU, Cayo Lara, a cuenta de la memoria histórica con unas palabras del dirigente histórico de Comisiones Obreras (CC.OO) y exdiputado del Partido Comunista (PCE) Marcelino Camacho en favor de la Ley de Amnistía y ha cerrado el debate con la siguiente frase: "Usted no tiene memoria histórica, no sabe nada del pasado y no puede aportar nada al futuro".

Así Gallardon que no debe saber mucho o mejor nada de memoria histórica se ha salido de todo el problema como si Marcelino Camacho fuera todos y cada uno de los españoles. O sea, que no hay por que continuar debatiendo sobre cualquier incumplimiento de esa Ley de Memoria Histórica.

El ministro Gallardon ha defendido a la Fiscalía tildando de "absolutamente inaceptable" la acusación lanzada por Lara y subrayando que el Ministerio Público actúa siempre de acuerdo con el principio de legalidad.

Y al respecto el presidente del grupo parlamentario de la Izquierda Plural ha recriminado al Ejecutivo que incumple sistemáticamente la conocida como Ley de Memoria Histórica y le ha afeado la negativa de la Fiscalía de la Audiencia Nacional a proceder a la detención preventiva de cuatro agentes de las Fuerzas de Seguridad acusados de torturas en el marco de la investigación abierta por la Justicia argentina sobre los crímenes del franquismo. Es algo de lo que Gallardon no se ha debido enterar.

En concreto, ha acusado a la Fiscalía de "entorpecer" esa investigación "protegiendo" a "responsables" de delitos y permitiendo "la impunidad de esos desalmados". También ha insistido en que los crímenes de lesa humanidad no "prescriben nunca" y ha emplazado al Ejecutivo a "actuar en consecuencia" avisándole de que "no habrá democracia sin hacer Justicia ni memoria histórica".

Por eso la querella argentina contra los crímenes del franquismo es tan importante. Ya de por sí la simple orden de busca y captura contra cuatro torturadores de la dictadura -que ya ha llegado a la Interpol- ofrece una reparación a las víctimas y a sus familiares. Además, Argentina ha anunciado algo que la democracia española no ofrece: la apertura de todos sus consulados para acoger denuncias contra el franquismo.

Para que en un país donde se han cometido atrocidades se aborde un proceso judicial se necesita de una voluntad política que en España nunca ha existido. Y así, la impunidad del pasado contribuye a legitimar la impunidad del presente, a perpetuar el todo vale. Como indica Naciones Unidas, la verdad, la justicia y la reparación son derechos indiscutibles: pilares fundamentales para que un país pueda extraer de las cunetas de su subconsciente tanta impunidad.

Muchos pueden seguir diciendo que los crímenes han prescrito, contradiciendo así a Naciones Unidas y la ley internacional. Pero esta vez el caso no depende solo del poder judicial y político español -defensores hasta hoy del pacto de silencio- sino de una jueza de un país que sabe de la lucha contra la impunidad de los crímenes de lesa humanidad.

Los argentinos lamentan que la fiscalía española estime que los crímenes de lesa humanidad hayan prescrito. Por eso, Argentina abre sus consulados para las víctimas del franquismo para recibir demandas por crímenes del régimen, de acuerdo con lo que ordenó la juez que en Buenos Aires está a cargo de la causa, María Servini de Cubría. En cambio, criticaron a la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España por opinar en contra de la orden de detención que Servini envió contra cuatro imputados por presuntas torturas durante el franquismo: el exguardia civil Jesús Muñecas Aguilar, el exinspector José Antonio González Pacheco, alias Billy El Niño, el excomisario Ignacio Giralte y el exescolta de Francisco Franco y la Casa Real Celso Galván, ya fallecido.

Un represaliado del franquismo de 93 años, Dario Riva, ha presentado una denuncia en la ciudad en la que reside desde los ocho años, Buenos Aires. “La jueza está actuando como le faculta la justicia internacional. A España no le cae bien y el escrito de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, española que esgrimió que los cuatro imputados están amparados en la Ley de Amnistía de 1977, lo prueba : “La amnistía no se puede oponer al juzgamiento de crímenes de lesa humanidad, que no prescriben. El fiscal quiere ser más que las leyes del mundo, es un franquista. Si prescribiesen, yo no hubiera podido haber hecho nada en Argentina. Esto es el resultado de 70 años de impunidad en España”, se quejó Rivas. En noviembre de 2012, Rivas estuvo presente cuando se entregaron en la embajada argentina más de 2.000 testimonios de apoyo a la querella de Argentina contra los crímenes del franquismo.

FUENTE: DIASPORAweb ESPECIAL PARA GLOBEDIA    


Sobre esta noticia

Autor:
Diasporaweb (1670 noticias)
Visitas:
6284
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.