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"Las artimañas de Asuntos Exteriores" y el Arte de desinformar

22/08/2013 16:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Jamal Eddine MechbalJamal Eddine MechbalIgnacio Cembrero, periodista profesional, presentado por El País como experto en el Magreb, sin temeridad ni precaución alguna, en su artículo del 14 de agosto 2013, bajo titulo "Las artimañas de Asuntos Exteriores" invierte solamente los papeles, convirtiendo el acusado en acusador y la prueba corre a cargo del acusado.

Cembrero, como autor de una grave noticia, al menos no contrastada, ni verificada, en vez de asumir su responsabilidad, hace lo peor que puede hacer un periodista, convertir al Embajador de España, que desmiente como sospechoso, por el mero hecho de desmentir noticias que en su calidad de representante de España, es mejor que nadie puede confirmar o negar.

En la curiosa lógica del periodista, el es el inmaculado, libre de sospecha, la Embajada es la sospechosa, por el mero hecho de desmentir una información infundada y poner en duda informaciones dadas a los lectores como reales y ciertas..

El deber inexcusable de todo periodista, informar de manera veraz, informaciones contrastadas y verificadas. Es la norma y regla aplicable en todos los países democráticos, en donde la información no se confunde con

la desinformación. Es sin duda alguna, una grave negligencia profesional del periodista, que conlleva peligrosas consecuencias a todos los niveles.

Pero en este caso, en vez de pedir perdón o presentar alguna escusa convincente que esclarece el asunto y sus circunstancias, el periodista intenta convertir en sospechoso al propio Embajador de España, por emitir un comunicado en el que niega que hubo "una conversación telefónica sobre indultos y traslados con el consejero real Fouad Ali el Himma".

Dentro de ésta enfermiza mentalidad y mezquina lógica, de endosar sospechas, el Embajador de España, presenta a los lectores presuntos cómplices.

En temas de Marruecos, primer país de la morería, presentar a supuestos cómplices no es tarea ardua para convencer a ciertos lectores con ideas preconcebidas. Solo tocando algunas teclas, el periodista, como si de un experto pianista se tratase, logra perfectas melodías que alcanzan su audiencia predilecta.

Los cómplices del Embajador de España, según ésta lógica, son dos. Pero antes de ser citados, se intenta desprestigiarlos para que no sean creíbles. El primer cómplice es según Cembrero "la agencia de noticias oficial (MAP)" que tuvo la culpa de distribuir el comunicado.

Curiosamente, en España existe la agencia de noticias EFE, con la misma figura jurídica que la MAP y nadie le añade el oficial. Cuando Cembrero añade el calificativo oficial es para restarle credibilidad y abrir camino a las conjeturas y sospechas.

El segundo cómplice, según Cembrero, es es "la prensa oficialista marroquí" que ha recogido el desmentido del Embajador. Pero no se molesta Cembrero, en explicar a que se refiere al decir "prensa oficialista", especialmente cuando el desmentido ha sido recogido por toda la prensa marroquí. Se trata de un lenguaje caduco y desfasado, parece sacado de manuales de profesionales de la desinformación y de propaganda de regímenes de la nomenclatura que de periodistas respetuosos con su

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profesión. El intento de desacreditar y desprestigiar toda una prensa tan activa como la marroquí, con el único fin que la culpa sea del otro, en este caso el Embajador de España, personalmente creo que es una pasada,

Cembrero, después de poner dudas sobre el desmentido del Embajador de España y presentar a las otras dos partes, como sus presuntos cómplices, dice desde su Altar periodístico: "No deja de ser extraño que Exteriores haga un desmentido para la prensa marroquí y no para la española, empezando por EL PAÍS, que fue el primero en relatar esa conversación telefónica".

En relación a éste punto "extraño" al que hace referencia Cembrero, hay que puntualizar, en primer lugar, que el periodista intenta confundir. Porque el desmentido no es de Exteriores, que la OID es la portavoz del ministerio, sino ha sido emitido por la Misión diplomática de España en Rabat.

En segundo lugar, generalmente las embajadas envían los comunicados a todos los medios de comunicación sin excepción. Pero estas, son libres y actúan cada una a su manera. Algunas actúan con mas profesionalidad, otras con rigor, mientras otras son masa selectividad, incluso algunas censuran sistemáticamente un tipo de información que no les conviene. No se puede por ello, culpar al Embajador, ni a la agencia MAP, incluso si fuese oficial, ni la prensa marroquí que presenta como oficialista.

En tiempos modernos comportamientos primarios, los de la culpa la tiene siempre los otros, no es admisible. Peor aún un periodista no puede ampararse en semejantes escusas mezquinas y vergonzosas, para justificar su obligación profesional, la de informar de manera veraz y que la información antes de publicarla debe ser contrastada. Tampoco es admisible, profesionalmente utilizar constantemente, como se suele hacer abusando en fuentes anónimas, especialmente las diplomáticas, para evitar la transparencia mediática.

Ha sido y es obligación del periodista Cembrero, verificar y contrastar su información antes de publicarla, máxime cuando de su contenido parece insostenible o sospechosa. Me refiero a la información de que el Rey de España se ha dirigido al Jefe de Gobierno marroquí Benkiran para interceder en el traslado de un ciudadano español para cumplir condena en España, suscitando, según esas informaciones, celos al Monarca marroquí.

Se trata por si misma noticia inverosímil, porque en las relaciones internacionales hay un Protocolo que al parecer Cembrero desconoce. En ese protocolo, un Jefe de Estado, sea Rey o jefe de Republica, se dirige siempre a su homologo de nivel, el Rey o Jefe de Republica, y nunca al rango menor el de Jefe de Gobierno. Es decir, siempre guarda el paralelismo de forma respetando escrupulosamente el Protocolo, faltarlo es faltar respeto a la otra parte. El Rey de España conoce muy bien su Profesión de Rey, para no cometer el fallo, al que se ha hecho referencia y fue oportunidad para ponerlo en la plaza mediática, como si tratase de celos y antojos medievales de un "sultán" que vive fuera de la modernidad y del tiempo. Además, el Rey de España está asesorado por profesionales en la materia para que nada suceda. . .

En definitiva, se trata de una grave falta profesional del periodista y no debe adosarla de manera torcida, ni alambicada, ni subliminal, a los reyes, al Embajador de España o a El Himma, ni a Exteriores de España.

Saber jugar limpio, reconocer los errores y aprender de ellos sublima al periodista, endosarlos a otros de forma primaria es simplemente bajeza y camino corto para perder credibilidad..

Artículo escrito por Jamal Eddine Mechbal Diplomático marroquí jubilado


Sobre esta noticia

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forome.info
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