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Asesinato cruel, una historia en Africa

04/07/2015 13:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Historias escalofriantes que viven misioneros de Remar en Africa

FERNANDO CAMPANHÃ EN COSTA DE MARFIL

Los acontecimientos que voy relatar son parte de una historia triste, triste, pero real, es una historia de violencia y venganza, que nos muestra un poco el clima de odio que reina en la sociedad africana. Esta historia se desenvuelve una tarde de abril de 2002, en la villa de Attingue, pequeña comunidad rural de los alrededores de la capital de Costa de Marfil, Abidjan, en donde Remar hace cerca de 6 años tiene una comunidad de 1ª fase, comunidad esta, siempre muy problemática, pues alberga drogados y todo tipo de delincuentes a quien predicamos a Jesús, intentamos rehabilitar y dar testimonio de nuestra propia transformación y vida nueva en Cristo. Es en esta quinta que recibimos a muchos prisioneros que a través de los diversos programas que realizamos en la prisión de Abidjan ingresan en la asociación. De más esta decir que a lo largo de estos años, hemos tenido muchos conflictos con la población, debido a jóvenes que huyen de la quinta y provocan disturbios en la villa. Con sabiduría y con ayuda de Dios siempre intentamos calmar a la población, muchas veces pagando los artículos robados y recompensando a los ofendidos, para evitar divisiones con las autoridades locales, (el jefe de la tribu y el consejo de ancianos). Pero hubo una ocasión en que el espíritu de venganza prevaleció y se consumó la tragedia robando la vida a tres jóvenes, hiriendo y traumatizando gravemente a un cuarto que, milagrosamente se salvó. Todo comenzó cuando tres chicos salieron del coche e intentaron asaltar al chofer de un taxi, fueron inmediatamente rodeados por la población, que en estas zonas remotas del mundo aun hacen justicia por sus propias manos, y a los gritos de “ladrón, ladrón “todos se juntan para golpear el supuesto criminal, sin saber, ni entender, lo que pasa, el griterío fue tal que Gómez, el joven que se encontraba vendiendo en el rastro de Remar, salió a la calle, para saber lo que sucedía y se dio cuenta que eran problemas con chicos huidos del centro, motivo por el cual se aproximó a la multitud para calmar los ánimos, aconsejando a los chicos a devolver el dinero, y salir de la villa, pues estaban dando un mal testimonio del trabajo de Remar. En ese momento se aproxima un grupo de hombres en gritos de “son de remar, son de remar”, comienzan a golpear a los cuatro jóvenes, inclusive al responsable del rastro, cuyo único “crimen”, había sido querer hacer el bien, obedeciendo al llamado de Jesús de ser pacificadores. Estos cuatro jóvenes fueron brutalmente golpeados y arrastrados hasta la casa del jefe de la tribu, este tiene todo el poder para salvarlos, pues su palabra es ley. Mandó que los llevaran al jefe de la villa más próxima, Akope, justificándose que la zona en donde habían cometido el robo no pertenecía a su jurisdicción…. colocaron a los cuatro chicos en una furgoneta y durante todo el trayecto, hasta la villa vecina (unos pocos km.), continuaron golpeándolos de tal forma que al llegar donde el otro jefe de la tribu ya no había nada que resolver, estos chicos después de varias horas de sufrimiento terrible acabaron por morir. Nadie oyó sus gritos de desesperación de estos jóvenes cuando pedían perdón y rogaban que les guardasen sus vidas. Nadie escuchó a Gómez cuando intentó explicar que no había robado nada, que solo quería ayudar. La ceguera y la sordera del odio y de la incomprensión habían endurecido el corazón de estos hombres, que asesinaron a sangre fría y cruelmente a estos chicos, dejando sus cuerpos abandonados en la calle. En el tiempo en que los jóvenes eran arrastrados hasta la casa del jefe, ya la noticia había llegado hasta la quinta de Remar. El responsable, junto con algunos hermanos más viejos, se trasladaron a la villa con el fin de intentar ayudar a los jóvenes, pero ante la multitud enardecida que gritaban injurias contra Remar, fueron obligados a dar marcha atrás, y telefonearon entonces a la oficina en Abidjan pidiendo auxilio. Yo, que escribo estas letras y Pastor responsable de esta ciudad había viajado a Ghana, para celebrar la boda de un misionario ingles, rehabilitado en Remar con una joven ghanesa, recuperada del alcohol en este centro. Fue Valentín mi apoyo en su momento, y hoy responsable de Remar Benin, quien viajó urgentemente de Abidjan a Attingue, cerca de 50 km., a su llegada supo que los jóvenes habían sido llevados a la aldea vecina y aun vio la furgoneta que los llevaba, pero no había nada que hacer. Cuando el carro finalmente paró, echaron los cuerpos al suelo y se podía ver claramente que ya estaban muertos. Entre lágrimas de dolor y de impotencia los hermanos transportaron los cuerpos al hospital donde los depositaron en la morgue, pero no sin antes presentar una denuncia a la policía y sacar fotografías que sirvieran como pruebas en el tribunal. Al día siguiente, Valentín fue informado por las autoridades del hospital que uno de los jóvenes al final estaba vivo, pues había huido durante la noche por miedo a que la población supiese que estaba con vida y viniesen a terminar el “trabajo”.

Durante algún tiempo llegamos a pensar que el cuerpo había sido robado, pero pasados dos meses “este muerto resucitado”, ingresó otra vez en Remar.

A mi regreso a Ghana, fui consumido por una sed de justicia…. y moví mundos y fondos para que los responsables de esta barbarie fuesen detenidos por la justicia. Contacte con abogados y medios de comunicación, para de todas maneras hacer posible denunciar esta hecho inaceptable. Con la ayuda de un comandante de la policía, amigo de la asociación y de una juez del tribunal de menores que nos envía muchos adolescentes para rehabilitación, comenzamos a elaborar un dossier, para llevar el caso a los tribunales. Mi corazón ardía de ira, especialmente contra el jefe de la tribu, que yo conocía personalmente y a quien tantas veces había dado testimonio de la obra., llegando mismo a ofrecer un almuerzo, a el y sus ayudantes, en donde les mostré un cassete-video de la obra misionaria, y les pedí ayuda y paciencia para con los jóvenes que huían del centro y no los maltratasen, Remar los recompensaría ayudando a la población, que es bastante pobre. Nuestros misioneros en la quinta limpiaban las heridas de los niños de la villa, y a muchos hemos dado medicamentos y tratado salvándoles de una muerte cierta. Fue a pedido de este jefe que abrí el rastro donde Gómez trabajaba, vendía ropa usada a precios absolutamente simbólicos, con el propósito de ayudar a la población, que de otra manera tendría que recorrer 50 km. para comprarla…..¿por qué?... ¿cómo podían haber sido tan crueles? En estos momentos me consolaba la Palabra del Señor “mía es la venganza…..”. Y así fue, algunos meses después del asesinato cruel de los tres jóvenes, hubo una riña en esta villa debido a la división de las tierras y el pueblo enardecido siempre violento, asesinó al jefe cortándole la cabeza, y exhibiéndola por las calles. Nos acordamos de la advertencia de Jesús a Pedro: “quien a espada vive, a espada muere…”, por lo que todo indica fueron los propios guardaespaldas del jefe quienes lo asesinaron, y también, en ese tiempo, Ouatarra “el muerto resucitado” ingresó en la obra, me puse muy contento, no solo por verlo, sino también porque su ayuda era preciosa para continuar el proceso jucidial, pues ya hacia algún tiempo la juez me pedía un testigo, los hermanos habían visto a los hombres que estaban en la furgoneta transportando a los jóvenes muertos, pero su testimonio no era válido en el tribunal, pues ellos dirían que ya habían entrado muertos. Nos hacia falta quien hubiese visto todo desde el principio. Fue así que llevé a Ouatarra al comandante da la policía para que le tomaran declaración y para mi sorpresa, quedó bastante satisfecho, pero me explicó que le tenía que detener ya que había cometido un delito. Que si queríamos ganar en el tribunal tenemos que confiar en el y hacer todo dentro de la ley. Aunque tristes vimos a nuestro hermano ser llevado preso.

En una de nuestras visitas a la cárcel, encontramos a Ouatarra bastante alterado: había visto a los hombres que mataron a sus amigos y lo dejaron creyéndole muerto. Eran los mismos que mataron el jefe, y quiso Dios que estuviesen todos juntos en la misma prisión. Ouatarra estaba muy nervioso y quería matarlos, por miedo a que le matasen. Hable con el y le pedí que confiase en Dios, y que yo haría lo posible para libertarlo de allí. Hable con el director de la prisión y amigo de Remar desde hace muchos años y en tres días libertó a Ouatarra con la condición de cumplir la pena en la asociación.

Después de esto desistimos del proceso en tribunal, ¿para qué? Dios hizo su justicia, el jefe fue asesinado y sus ayudantes estaban presos. Hoy día, Ouatarra es un nuevo hombre, agradecido y siervo de Dios en Remar Benin. Escribo este artículo para que el mundo sepa de este crimen y para que este mundo crea en la suprema justicia de Dios y también en memoria de nuestro hermano Gómez, que con apenas 16 años murió haciendo el bien. Hasta luego, hijo mío, muy pronto nos veremos en la gloria.

 

 

FERNANDO CAMPANHÃ

http://www.youtube.com/watch?v=1XYqZ95mPQk


Sobre esta noticia

Autor:
Remar (962 noticias)
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Reportaje
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