
El edificio actual que preside el Big Ben y donde se encuentran ambas cámaras del Parlamento y las oficinas de algunos diputados, fue construido después de que gran parte de su predecesor medieval quedara destruido en un incendio en 1834 y ha requerido de un mantenimiento constante.
Per ocurre en todas partes: Venecia se hunde, la Torre de Pisa se inclina cada año más, Londres puede perder su conjunto histórico, el mar gana terreno a la tierra, las pirámides de Egipto se deterioran... quizá el fin de nuestro mundo se acerca, por si esto ocurre disfruten al máximo de cada día.
Parece derecho, erguido y firme, pero no lo está. Los expertos han descubierto que el Big Ben, gran símbolo de Londres, se inclina con el paso de los años, como la Torre de Pisa, pero menos.
Se Ha sabido que desde terminó su construcción en 1858 hasta la hoy, el monumento se ha inclinado casi medio metro del eje perpendicular. Más precisamente explican que se ha doblado hacia el noroeste 0, 26 grados, lo que significa que la parte superior de la torre se encuentra a 43, 5 centímetros respecto a la perpendicular.
Y la pregunta es ¿Qué es lo que ha llevado a la torre a hundirse de este modo? Los expertos creen que la culpa es de que los trabajos para la construcción de los subterráneos hicieron ceder el suelo, aunque no se descarta la posibilidad de que los cimientos del Big Ben se construyeran sobre un terreno desnivelado y ahora con el tiempo se estén pagando las consecuencias.
De todos modos, si bien con la noticia lo primero que viene a la mente es la Torre de Pisa, no habrá que preocuparse por ello. Es que según el progreso lento de la inclinación, llevaría miles de años alcanzar el ángulo de inclinación de la Torre de Pisa.
No hay peligro de derrumbe, ni de ver en poco tiempo un Big Ben totalmente inclinado. De hecho, su inclinación actual es prácticamente imperceptible al ojo humano… aunque a partir de ahora muchos miran la torre con más detalle y quizás comiencen a notarlo.
Un extraño regalo de cumpleaños para el jubileo de la Reina Isabel

Su nombre es Clock Tower aunque, para todos, es simplemente el Big Ben. O lo ha sido, pues a partir de ahora, esta torre pasará a llamarse Isabel II en honor a la actual reina del Reino Unido, un extraño regalo de cumpleaños en sus sesenta años en el trono. Aunque los londinenses le seguirán llamando Big Ben a pesar de la sutil promoción del nuevo nombre.
De este modo, la Cámara de los Comunes ha decretado el cambio en reconocimiento al “servicio público inquebrantable” a través de estas seis décadas. La explicación del gobierno al cambio es que " la modificación se realizará de manera "apropiada” y cumpliendo todos “los trámites debidos”.
Así, el comunicado oficial expresaba: “La comisión acogió con agrado la propuesta de rebautizar la Torre del Reloj como Torre Isabel en reconocimiento del Jubileo de Diamante de Su Majestad la Reina”.
Pero cabe destacar que decisiones de este tipo no son nuevas en Londres. Claro, es que la otra torre del Parlamento ya había sido rebautizada en el siglo XIX. En esa oportunidad se eligió el nombre de Victoria Tower en homenaje a la reina Victoria.
El Big Ben es y ha sido en su historia un símbolo incluso en la hora más negra de Londres y aún mal herido por los bombardeos de Hitler durante la segunda guerra mundial
Una noticia que, pese a todo, se duda que la gente cambie la forma de llamar a la torre. De hecho actualmente ni siquiera se utilizaba su nombre oficial. Es que, ya sea Clock Tower o Elizabeth Tower, para el mundo seguirá siendo el Big Ben.
Una subida del precio para visitar el Big Ben, rechazada por el pueblo. Un buen ejemplo para Rajoy y su clan
Los parlamentarios británicos tuvieron que dar marcha atrás, retirando el proyecto presentado hace unos días por el que se contemplaba que los visitantes tendrían que pagar para visitar al Big Ben, ahora Elizabeth Tower.

La idea no tuvo buena acogida ni entre los miembros de los partidos de la oposición y menos entre el público general. Para los londinenses, la torre es un símbolo que les cuesta mucho dinero mantener, pero no sería concebible que tuvieran que pagar para visitarlo. Además está el factor del cambio de nombre y tener que pagar esa doble píldora por decisión de Parlamente era demasiado. Hay que recordar que los museos públicos tienen acceso gratuito también, y es uno de los puntos fuertes de las agencias de turismo al cuando organizan una visita a Londres. Habría que enviar esta nota sal señor Rajoy para que aprenda que el clamor popular o de los partidos es digno de tener en cuenta aunque haya una virtual decisión por una subida de precios propuesta por su gobierno o en Esperanza Aguirre. ¡Que esperanza!. O una bajada de salarios.
El Big Ben no se inclinó ni bajo la metralla de la aviación de Hitler durante la guerra
El Gran Reloj de Westminster se puso en funcionamiento el 31 de mayo de 1859. Hoy cumple 150 años, y vamos a profundizar un poco más en la historia del Big Ben (campana, reloj, torre) para celebrarlo. Para realizar un recorrido virtual por la Torre del Big Ben las distintas etapas serían más o menos las siguientes:
La planta baja sería la primera parada, y después seguiríamos ascendiendo hasta las salas de exhibiciones 1ª y 2ª, que funcionan como pequeños museos con muchas curiosidades sobre el edificio, los relojes y la medida del tiempo. Ya cerca del gran reloj, nos detendríamos en la sala para ver el mecanismo que lo hace funcionar, un inmenso entramado de varillas, engranajes y ejes que dan vida al reloj. Un trabajo de marquetería no de artesanado sino de especialistas bien preparados.
En 1846 se celebró un concurso para encontrar un relojero para construir “El Gran Reloj de Westminster». Fue nombrado juez de la cesión de adjudicarlo al mejor dotado, Sir George Airey, el Astrónomo Real, pero las exigencias eran tales que hasta 7 años después no se encontró un hombre encargado de dirigir la construcción o mejor la elaboración del Big Ben. Edward J. Dent fue elegido para construir el reloj, sobre la base de los diseños de Edmund Beckett Denison.
Si seguimos ascendiendo en nuestro recorrido virtual, llegamos a contemplar la esfera del gran reloj desde dentro en la cuarta etapa. Un poco más arriba llegamos a contemplar la campana. El campanario se encuentra por encima del reloj y junto al Big Ben hay otras campanas más pequeñas.
Antes de llegar a la cima podemos ver la plataforma sobre la que se sitúa el campanario, que proporciona el acceso a las bases de las campanas para su mantenimiento.
Y finalmente en la última etapa llegamos a la parte superior de la Torre del Reloj, que alberga un pequeño mirador y un faro conocido como “Ayrton Light”, en honor a Ayrton Acton Smee, miembro del Parlamento en la década de 1870. Fue instalado en 1885, varios años después de que la torre del reloj fuera completada. Originalmente funcionaba a gas, pero pasó a ser eléctrico en 1903.
El mayor orgullo de los londinenses es que a pesar de las múltiples heridas de metralla que recibió en su cuerpo el Big Ben de los aviones de la Wehrmacht de Hitler durante la guerra mundial, nunca se detuvo y sigue funcionando perfectamente todavía.

Autor: Diasporaweb (602 noticias)
Fuente:
Visitas de esta noticia: 1833
Tipo: Reportaje
Esta noticia se publica con licencia: Distribución gratuita