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Colapso de la economía china es cada vez más evidente

05/04/2019 22:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Algunos piensan que el país asiático con su economía planificada “tomará el control del mundo, otros que sus deudas son una burbuja tan grande que estallará y destruirá toda su economía

Por: Valentin Schmid

La Gran Época, Estados Unidos

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Barrendero en la costa de Shanghai, 24 de julio de 2014. (Foto: Johannes Eisele: AFP: Getty Images)

China es un país de extremos, especialmente en términos de economía. Por lo tanto, no es de extrañar que algunos piensen que “China tomará el control del mundo” con su economía planificada, mientras que otros creen que sus deudas han creado una burbuja tan grande que, cuando estalle, destruirá toda su economía.

La verdad, como siempre, es más fácil de encontrar en el centro y parece que ahora están más cerca de descubrirla.

Según datos oficiales, el crecimiento del PIB chino es del 6.6 por ciento para 2018: un resultado espectacular entre las economías industriales e incluso entre las emergentes; pero el hecho es que nadie cree en estos datos, a pesar de ser en realidad los peores para China desde 1990.

Diana Choyleva, economista jefe de Enodo Economics, en una nota a los clientes sobre el crecimiento anualizado en los dos últimos trimestres de 2018 dijo: “El PIB real cayó un 1.7 por ciento y un 0.6 por ciento respectivamente en el tercer y cuarto trimestres; por el contrario, los datos oficiales muestran un crecimiento del 6.4 por ciento y del 6 por ciento. Según Choyleva, China está experimentando una recesión, aunque no sea oficial.

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Enodo Economics estima que el crecimiento del PIB chino fue negativo durante los últimos dos trimestres. (Enodo Economics)

Aunque esto no significa que su economía se quemará hasta los cimientos, llevando al país al colapso, la ráfaga de indicadores económicos oficiales y no oficiales que parpadean en rojo no hace realista para nada el escenario de “control mundial”.

Más y más abajo

Independientemente del indicador que se mire, se puede ver claramente que la economía china está colapsando: el crecimiento de las ventas al por menor es ligeramente superior al 5 por ciento, el nivel más bajo desde 2003, con una caída en las ventas de automóviles del 13 por ciento. Las importaciones totales en dólares estadounidenses cayeron un 7.6 por ciento en diciembre de 2018 en comparación con el año anterior.

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Las importaciones en China están cayendo. (Economía de capital)

La balanza por cuenta corriente de China, uno de los principales impulsores del crecimiento chino en las últimas décadas (o más bien la cantidad de exportaciones sobre importaciones), pasó del 10 por ciento en 2008 al 0.37 por ciento del PIB.

Con un descenso de las exportaciones del 4 por ciento, los analistas de Oxford Economics también dan la voz de alarma: “Mientras que el PIB de China está ralentizando su crecimiento como se esperaba, el comercio está disminuyendo bruscamente, lo que implica efectos indirectos internacionales negativos aún más fuertes. Dado que China representa alrededor del 10 por ciento del comercio mundial (y casi el 20 por ciento del crecimiento del comercio mundial en la última década), este debilitamiento de las importaciones representa una amenaza significativa para el crecimiento mundial.

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La cuenta corriente de China fue una vez una fuente de fortaleza, ya no. (TS LOMBARD)

¿Qué hay con los datos no oficiales? El China Beige Book (Cbb), que realiza un gran número de encuestas en diversas empresas y sectores del territorio chino, ya a finales de diciembre de 2018 informó de que “ahora la tendencia es de deterioro, en lo que podría ser un 2019 potencialmente aún más débil. El hecho de que los préstamos, que siguen siendo muy elevados, no hayan dado lugar a grandes inversiones de capital lo dice todo: los irrisorios resultados en los servicios y en la venta al por menor provocan un fuerte descenso del crecimiento de la inversión global”.

El Cbb también señaló que la producción en general está disminuyendo y que los servicios y los consumidores no están recuperándose, como sugieren los datos oficiales.

Dada esta desaceleración del comercio, se podría suponer que son las represalias de EE.UU. contra las prácticas desleales de China las que están causando problemas a la economía china, pero no es así. La Cbb informa que sólo el 18 por ciento de las empresas que operan en la provincia altamente industrializada de Guandong (sur de China) mostraron un aumento en los pedidos de exportación en el cuarto trimestre, por debajo del 65 por ciento en el tercer trimestre de 2018.

Aunque la dura postura de la administración Trump respecto a las políticas anticompetitivas de China ciertamente no está ayudando a Pekín, no es la causa principal de la desaceleración y los problemas de la economía.

De hecho, el comercio con los países asiáticos ha caído mucho más que el comercio bilateral con los Estados Unidos, y los problemas internos de China, como la ralentización de las ventas al por menor, no pueden explicarse sólo por los aranceles impuestos por Trump.

Acreedores

El principal problema de la economía china son las deudas y los excedentes de producción: las deudas han alcanzado el 300 por ciento del PIB.

El financiamiento se ha utilizado para la construcción de trenes, carreteras, aeropuertos, apartamentos, barcos: en otras palabras, para construir un poco de todo. La utilidad de algunos de estos trabajos puede ser discutida, mientras que otros fueron claramente inapropiados.

Si el producto no es útil y sostenible, no generará el rendimiento económico necesario para saldar la deuda. Este problema podría haberse detenido de raíz, pero la planificación del Gobierno central chino quería cada vez más siderúrgicas y más trenes de alta velocidad, posponiendo el momento de la confrontación hasta el último momento en que las empresas tuvieran que declararse en quiebra.

Por lo tanto, para mantener los trenes en funcionamiento, se crearon aún más deudas y problemas para ser resueltos.

Ahora el crecimiento de la deuda también se ha detenido, lo que probablemente sea la causa principal de la fuerte desaceleración. El gran crecimiento del crédito oficial se ha ralentizado a alrededor del 10 por ciento, el más bajo en una década.

En el contexto de una deuda más amplia, el sistema bancario paralelo de préstamos fiduciarios, aceptaciones bancarias y productos de gestión de activos está creciendo de forma muy negativa.

En otras palabras, la CbbB informa de que las empresas se están quedando sin canales oficiales de liquidez, pero esto es más una señal de desesperación que de crecimiento futuro: “Las pruebas de las acciones clandestinas del Banco Popular de China (PBOC) son cada vez más evidentes: la tasa de demanda de préstamos se ha mantenido alta, pero a pesar de ello la tasa de rechazo está en su nivel más bajo de todos los tiempos; tanto los préstamos bancarios normales como los préstamos en suspenso son de nuevo más baratos. El problema no es la falta de préstamos, sino el hecho de que la abundante deuda no estimula el crecimiento”.

Esta divergencia explica que las inversiones en activos fijos que aumentaron en diciembre en un 5.9 por ciento en comparación con el año anterior, en contraste con el resto de indicadores, todos ellos en declive. Según la CBB, fueron las empresas estatales y las más grandes las que obtuvieron los mayores préstamos para utilizarlos en actividades de construcción, que son las más fáciles de manipular de una manera que engaña a la planificación central.

Desesperación

Con el nuevo año, los responsables de la planificación central del régimen chino se están desesperando cada vez más y esto ha llevado a la aparición del Banco Popular de China (PBOC).

Después de que a finales de 2018 se hubiera reducido la cantidad de dinero que los bancos deben mantener en reserva, a principios de 2019 PBOC inició un programa completo de flexibilización cuantitativa (Quantitative Easing, QE).

Aunque todavía no se conocen los datos finales, el programa permite a los bancos intercambiar garantías casi inutiles por activos del banco central, reduciendo así los riesgos en sus balances y liberando reservas para nuevos préstamos.

Pero a pesar de ello, el líder Xi Jinping ha usado palabras fuertes para alertar a sus camaradas. Según el medio de comunicación del estado Xinhua, durante una reunión interna del partido en enero de 2019, dijo: “El partido se enfrenta a largos y complejos exámenes en términos de mantener las reglas, reformar y abrir una economía de mercado en un entorno externo. El partido se enfrenta a los graves y penetrantes peligros de la falta de espíritu, la falta de capacidad, la distancia de la gente, así como a un estado de pasividad y corrupción. Se trata de un juicio general basado en la situación actual”.

Su valoración no está muy lejos de la verdad, porque “la situación actual” está degenerando cada vez más rápidamente.

Humo y ceniza

Sobre la base de todo esto, ¿puede concluirse que el otro extremo (el colapso total de la economía china esperado por algunos) tendrá lugar y como resultado la gente en Pekín volverá a usar caballos o, en el mejor de los casos, bicicletas? ¡Probablemente no!

El resultado más probable de la reducción de la deuda será un período de crecimiento bajo o inexistente e importantes ejercicios contables creativos para barrer la deuda incobrable bajo la alfombra, como el escritor Fraser Howie declaró en su libro ‘Capitalismo Rojo’ al describir los rescates bancarios alrededor del año 2000: “Mucho de esto fue contabilidad: mezclar recursos, mover cosas fuera de balance, sacándolas fuera del ojo público”.

Esta estratagema puede evitar un colapso explosivo, pero como se ha malgastado demasiado capital y mano de obra en proyectos de planificación central tecnocrática, ni siquiera traerá crecimiento.

Por lo tanto, es muy probable que China se parezca a Japón, que se ha enfrentado a un caso similar de fuerte endeudamiento, excepto que Japón ha logrado llevar a toda la población a la prosperidad, no sólo a la mitad, lo que ya sería mucho para los propósitos del Partido Comunista y el “modelo chino” de “estatismo” y planificación central.

La economista Diana Choyleva sostiene que, por supuesto, habrá altibajos y que la QE, así como otros estímulos del gobierno, podrían aumentar la actividad por un tiempo, pero no por mucho tiempo; por lo tanto, aconseja a los inversores que se abrochen los cinturones de seguridad porque “estos cambios tectónicos harán mucho más difícil, si no imposible, que Pekín cuente con las herramientas probadas de estimulación política para restaurar el crecimiento sostenible. Aunque inciertos, los mercados financieros mundiales todavía tienen que entender que esta vez es realmente diferente en China”.

Artículo inglés:  Big Trouble in Little China.The country’s economic problems are starting to escalate

Traducción: Lucía Aragón

 


Sobre esta noticia

Autor:
Lucia Aragón (1221 noticias)
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Tipo:
Reportaje
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