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La conferencia de Paris sobre el clima: ser o no ser. Difícil un acuerdo con todos los países

27/11/2015 07:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hay que pensar que la Conferencia COP 21 de París, marcará un antes y un después en la lucha contra el cambio climático. Se necesita un compromiso para la reducción de emisiones de CO2 a la atmósfera a partir del año 2020

París es el escenario de una nueva Cumbre sobre el Cambio Climático. Tras lo tratado en otros encuentros durante los 20 años anteriores, ésta es  la cita definitiva de la que se espera salga un compromiso vinculante internacional para la reducción de los gases de efecto invernadero, incluidas las grandes potencias.

 

Hay razones para pensar que la Conferencia de las Partes o COP 21 de París, sera definitiva para la reducción de emisiones contaminantes a la atmósfera a partir del año 2020. Hasta esa fecha durará el aplazamiento que se hizo  desde la COP de Copenhague, al Protocolo de Kyoto, el cual marcaba un recorte en las emisiones de CO 2 del 15 % para los países firmantes con respecto a lo emitido en 1990.

 

El ‘Acuerdo universal sobre el cambio climático’ que se pretende cerrar en París tiene como objetivo principal limitar el aumento de la temperatura global en menos de 2º C.

 

Junto a sus socios de la Unión Europea, Francia, elegida como sede para esta COP 21, hará todo lo posible para que la Unión conserve su puesto avanzado en la lucha contra el cambio climático. El presidente de la República, J.F. Hollande, anunció, en su discurso en la conferencia medioambiental de Polonia, que defenderá una posición ambiciosa, centrada en el objetivo de reducir en las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40 % en 2030 y un 60 % en 2040 (respecto a 1990), en el marco de las próximas conversaciones europeas. El objetivo fundamental es limitar el aumento de la temperatura global en menos de 2º C.

 

Sobre esa base genérica y otras tantas propuestas, cada parte discutirá durante dos semanas en París (en Le Bourget) las matizaciones y los condicionantes, pero con la obligación de cumplir lo establecido. La agenda y la planificación de los planteamientos para esta reunión se analizarán en la Cumbre de Perú (COP 20) de diciembre de este año.

 

El fracaso de las anteriores cumbres ha sido, en gran medida, la no ratificación de lo acordado por parte de las grandes potencias y algunos países desarrollados que son los causantes de más de la mitad de las emisiones contaminantes.  Esa situación parece  haber cambiado en parte durante los últimos años.

 

La predisposición de las grandes potencias a cerrar un acuerdo vinculante a partir de 2020 augura un buen desarrollo de la Cumbre de París.

 

Ejemplo de ello ha sido el  apoyo de la administración norteamericana liderada por Barack Obama a favor de la lucha contra el cambio climático, especialmente durante la Cumbre por el Clima que ha tenido lugar el pasado octubre en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, que hace pensar que la lucha contra el cambio climático puede ser más efectiva a partir de ahora. Las negociaciones mantenidas ahora entre más de 120 países culminarán en ese gran pacto, en París en 2015.

Son 195 países, la mayoría de los Estados del mundo, los que se reúnen en París en la cumbre del Clima de  desde el 30 de noviembre hasta el 11 de diciembre. Tratan de cerrar el primer acuerdo global para intentar frenar el cambio climático.

 

¿Qué es el cambio climático?

 

Los llamados gases de efecto invernadero, principalmente el dióxido de carbono (CO2), se acumulan en la atmósfera e impiden que las radiaciones infrarrojas que emite el planeta al calentarse, salgan al espacio. Esto hace que la temperatura del planeta suba. Estos gases siempre han estado presentes en la atmósfera. El problema, según el consenso científico (casi absoluto), es que son las actividades humanas las causantes del actual desequilibrio. La industria, el transporte y los usos del suelos han aumentado la concentración de estos gases. Según la según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la concentración de CO2 en la atmósfera alcanzó en 2014 las 397, 7 partes por millón (ppm). Antes de la Revolución Industrial era de 278 ppm.    

 

¿Qué consecuencias tiene el cambio climático?

 

Los científicos del grupo IPCC de la ONU han señalado que si el ser humano continúa con el ritmo de emisión de gases actual sin tomar medidas de mitigar la temperatura media global subirá entre 3, 7 y 4, 8 grados en 2100 respecto al nivel preindustrial. Además del aumento de la temperatura y del nivel del mar, los científicos sostienen que también afectará a los fenómenos climáticos extremos del mundo, tal como inundaciones, sequías y ciclones. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE UU ha analizado 28 fenómenos extremos registrados en el planeta en 2014. Y concluye que en 14 casos el cambio global ha hecho que sean más probables o más fuertes.

 

La tendencia actual se puede revertir

 

Los científicos del IPCC advierten de que ya existe un cambio climático comprometido debido a los gases de efecto invernadero que el hombre ha emitido, sobre todo, desde la década de los setenta del siglo pasado. Esto hace que no se pueda impedir que la temperatura media global aumente. La opción que los científicos  dan a los 159 países es la de limitar ese incremento a dos grados en 2100 respecto a los niveles preindustriales, para evitar así grandes desastres naturales.   

 

¿Qué es la COP21 de París?

 

La vigésimo primera Conferencia de las Partes (COP21) es la cumbre en la que se sientan los  países firmantes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). En este tratado internacional, que data de 1992, se reconocía la importancia del calentamiento global. Pero ese texto tenía que desarrollarse con medidas concretas.

 

¿Qué es el Protocolo de Kioto?

 

El Protocolo de Kioto, de 1997, fijaba las metas concretas de reducción de gases que tenían que acometer los países desarrollados. Pero, finalmente, solo vinculó a 37 Estados, de los que 28 pertenecen a la Unión Europea, y que representan el 12% de las emisiones globales. Fuera eligieron quedarse las principales potencias emisoras: China, al no estar dentro del grupo de países desarrollados, y EE UU, que no ratificó el protocolo. Kioto entró en vigor en 2005 y, tras diez años de aplicación, ha conseguido una reducción del 22% de las emisiones en los 37 países firmantes, muy por encima del 5% fijado como meta. Pero al no estar las principales potencias, las emisiones globales han seguido creciendo. Entre 2000 y 2010, por ejemplo, se incrementaron un 24%.  

China sigue siendo una incógnita, aunque EE.UU. parece decidido a colaborar

 

¿Qué se discute en París?

 

Un protocolo que sustituya al de Kioto y que se empezaría a aplicar a partir de 2020. En este caso, la intención es que los 195 firmantes lleven a cabo políticas de mitigación, es decir, reducciones de emisiones. Además, se espera que se fije como objetivo que, a final de siglo, la temperatura global no supere los dos grados, aunque los Estados más expuestos (como los isleños) quieren bajar esa meta a 1, 5 grados.

 

El cambio de fórmula se ha elegido

 

El tratado no impondrá metas individuales de reducción de CO2. Para intentar no repetir el lamentable fiasco de Kioto, teniendo en cuenta su alcance muy limitado, se ha optado por otra fórmula: que cada país voluntariamente presente compromisos de reducción de emisiones, tanto los desarrollados como los no. A unos días del inicio de la cumbre 2015, más de 170 lo han hecho. Entre ellos figuran todas las principales potencias económicas del mundo.

 

¿Son suficientes los esfuerzos presentados?

 

No. Según las estimaciones realizadas por la ONU, al extrapolar los compromisos voluntarios (en los que los Estados fijan metas para 2025 y 2030) el resultado es que la temperatura a final de siglo subirá como mínimo 2, 7 grados, aunque otras organizaciones e instituciones hablan de hasta cuatro grados. De hecho, la previsión es que hasta 2030 las emisiones sigan creciendo, aunque a un ritmo menor que en las últimas décadas. Algunas potencias, como la UE y China, proponen como solución ante esta brecha que esos compromisos individuales se vayan revisando al alza cada cinco años e ir acercándose a la meta de los dos grados.

 

 

¿Será vinculante el protocolo de París?

 

Este puede ser uno de los puntos más complicados en la cumbre de París. La UE apuesta por un protocolo con apartados vinculantes. Por ejemplo, que lo sean los compromisos de reducción de emisiones que cada país ha presentado voluntariamente. Sin embargo, la Administración de Barack Obama podría tener problemas, como ya ocurrió con Kioto, para que el Congreso y el Senado ratifique un protocolo legalmente vinculante. La UE ha renunciado ya a que se incluyan sanciones, al considerarlo un elemento que puede disuadir a algunos países a la hora de firmar el acuerdo.

 

¿Qué es la adaptación?

 

Además de mitigación, en la cumbre también se discuten políticas de adaptación, es decir, medidas para que los países más vulnerables puedan prepararse para el cambio climático. Para ello, está prevista la creación del llamado Fondo Verde para el Clima, que a partir de 2020 cuente con 100.000 millones de dólares anuales. ¿Quién debe aportar? Esta puede ser otra de las dificultades en París. En teoría, solo los países considerados desarrollados. Pero fuera de esa categoría se quedarían potencias como China.

 

¿Habrá acuerdo?

 

Es complicado aventurarse. En 2009, con la cumbre de Copenhague, se levantaron expectativas parecidas a las de París y todo terminó en fracaso. En esta ocasión, el margen de que las señales del cambio climático se han acentuado, y parece haber una implicación mayor de las principales potencias, del G20 en general y de China, EE UU y Alemania en particular. Los líderes de estos tres países han situado el cambio climático en su agenda durante el último año.

 

¿Y si no hay acuerdo?

 

Si no se cierra, o se cierra un pacto poco ambicioso, no significará que la lucha contra el cambio climático se pare. Muchos de los compromisos voluntarios de reducción de emisiones ya los contempla cada país en su legislación nacional. Es el caso, por ejemplo, de la UE, que se ha fijado unas metas concretas para 2030 al margen de la cumbre. Si no hay acuerdo, quizás, la peor parada sería la ONU y la idea de que un problema global como el cambio climático puede tener una respuesta también global.

 

Euskadi se presenta en la Cumbre Mundial de Cambio Climático de París COP21 con resultados concretos y logros notables: una reducción del 25% en sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) entre 2005 y 2014.

Los logros de Euskadi en reducir las emisiones

La Consejera de Medio Ambiente y Política Territorial, Ana Oregi, aseguró  en Donostia que “el País Vasco acude a la Cumbre de París cumpliendo con importantes reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero”. “Euskadi -dijo Ana - ha dado importantes pasos en su política de cambio climático, reduciendo sus emisiones en un 25% desde el año 2005, año de referencia para el reparto de esfuerzos de la Unión Europea y un 10% desde 1990 año de referencia para el primer periodo de Kioto. Esto se ha logrado a pesar de que en estos 25 años la economía ha crecido un 69%, lo que implica una mejora de la eficiencia de la sociedad vasca del 47% en términos de CO2 por unidad de PIB generada. Respecto al año 2005, la mejora de la eficiencia ha sido del 28% y todavía hay un trabajo por delante”.

La paulatina introducción del gas natural o la implementación de las energías renovables ha contribuido a esta situación

La consejera destacó que la reducción de las emisiones contaminantes se ha logrado sin perder “calidad de vida o competitividad en las empresas”. “A veces -añadió-, se relaciona la lucha contra el cambio climático con retrocesos en la competitividad, pero Euskadi lo ha superado”.

La consejera expuso estos datos durante un encuentro celebrado en Donostia en el que se presentó la Estrategia de Cambio Climático KLIMA2050 a diversos agentes sociales y económicos y se realizó un reconocimiento público a los ayuntamientos vascos que se han adherido a la iniciativa global de reducción de emisiones Compact of Mayors, liderada por la Fundación Bloomberg, ICLEI, C40 Cities y la Unión de Ciudades y Gobiernos Locales (UCLG) y que cuenta con el apoyo de Naciones Unidas.

El descenso de emisiones medido en el último Inventario de Gases de Efecto Invernadero que todos los años elabora el Departamento de Medio Ambiente y Política Territorial, ha sido posible gracias a “la paulatina introducción del gas natural en sustitución de otros combustibles, a la mejora de la eficiencia energética, la implementación de energías renovables y cogeneración de alta eficiencia. También se ha logrado el fomento de modos de transporte menos intensivos en emisiones con la implantación de redes ferroviarias urbanas, como el metro y tranvía que, junto con las líneas de autobuses públicos y una mayor conciencia ciudadana, han contribuido a mejorar la movilidad y a reducir el CO2 de lo automóviles. En el ámbito de los residuos, se ha conseguido reducir la deposición en vertederos en un 60%”, detalló Ana Oregi. Gracias a estas medidas Euskadi sigue la senda marcada por la Estrategia Vasca de Cambio Climático, KLIMA 2050, que establece objetivos de reducción de emisiones de un 40% para el año 2030 y del 80% en 2050, respecto a las cifras de 2005.

La consejera destacó el papel que juegan las administraciones locales y regionales en la lucha contra el cambio climático, ya que “la suma de muchos” hará posible “el objetivo mundial de no calentar más el planeta de dos grados”. Y criticó que en la próxima Cumbre de París, “todas las negociaciones sean a nivel de estados”. En este sentido Ana Oregi elogió la implicación de los ayuntamientos de Amurrio, Areatza, Balmaseda, Bilbao, Donostia, Durango, Errenteria, Legazpi, Tolosa y Gasteiz, que son los primeros municipios vascos que se suman al Compact of Mayors, un pacto o coalición de alcaldes que implica un compromiso ante el cambio climático y la reducción de GEI.


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