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Seis consejos para ayudar a un amigo que está afrontando un proceso de separación o divorcio

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02/07/2020 00:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El año pasado las demandas de disolución matrimonial presentadas en los juzgados de toda España - tanto de separación como de divorcio, de mutuo acuerdo y no consensuadas- superaron las 109.000. La ruptura de una relación es uno de los procesos más traumáticos que puede vivir el ser humano a lo largo de su vida -muy similar al proceso de duelo por la pérdida de un ser querido-; y aunque en psicología se tocan todos los aspectos que atañen a la atención de la ya ex pareja, es mucho menos frecuente abordar cómo comportarse cuando esa separación afecta de forma colateral como familiar o amigo.

¿Cómo podemos ayudar a un amigo o ser querido cuando está afrontando un proceso de divorcio? Todos, en general, tenemos buenas intenciones y queremos servir de paño de lágrimas a quien apreciamos pero muy pocas veces contamos con las herramientas idóneas, las empleamos de forma adecuada o poseemos la experiencia necesaria para brindar este apoyo de la mejor forma. Estos son, según los terapeutas, algunos de los aspectos a tener en cuenta para que nuestra ayuda sea lo más efectiva posible en este doloroso proceso.

Antes de dar un paso adelante, lo primordial es preguntar a ese amigo si necesita ayuda o compañía. Ante todo, hay que respetarle y respetar, además, su decisión de no querer apoyo aunque estemos convencidos de que lo necesita. Una vez hecha y recibida la propuesta, esa persona sabe que puede contar con nosotros y la puerta queda abierta por sí en un futuro decide cambiar de opinión.

No basta con escuchar sino que hay que hacerlo de la manera mas adecuada. Quedar con ese amigo sin prisas, tranquilamente, aportarle tiempo de calidad en el que no estemos pendientes del móvil ni de otra cita o plan que tenemos a continuación.

Hay que dejar además, que esa persona se exprese con total libertad y libere su malestar. Nuestro papel es el de receptor y por ello, sobran las interrupciones y los cortes. Para nuestro amigo lo fundamental es desahogarse, soltar las frustraciones y decepciones acumuladas, en definitiva, sentirse escuchado. Algo mucho más importante para él que lo que nosotros podamos opinar o decirle sobre su ruptura.

Cuando tengamos el turno de palabra o nuestro amigo busque nuestro consejo hay que cuidar que nuestro estado de ánimo y tono de voz sean los más adecuados. Pensemos que es él quien está pasando por un momento difícil y que de nosotros y nuestro autocontrol depende transmitirle la serenidad, tranquilidad y relajación que necesita en ese momento para afrontar este trance. Por mucho que nos conmueva, nos enfade o nos parezca injusto lo que está sufriendo, lo peor que podemos hacer es dejarnos llevar por nuestros propios sentimientos y emociones.

Quizás nuestro amigo exprese pensamientos con los que no estemos de acuerdo o creamos que nosotros habríamos actuado mejor o de otra forma si estuviésemos en su lugar. Sea como sea, no es momento para juzgar sino para acompañar, apoyar y reforzarle de una manera positiva dejándole claro que puede salir de esa situación, que cuenta con nuestro apoyo y no está solo. Hay que huir de los sermones y de todo tipo de frases hechas que en realidad no aportan nada positivo como 'mejor solo que mal acompañado' o 'el tiempo lo cura todo'.

Hacerle comprender que la montaña rusa de emociones desagradables que está sintiendo, llena de altibajos, es el resultado del duro momento que atraviesa. Insistirle en que es del todo lícito sentirlas y que acabarán por desaparecer. Hay que ayudarle además a regular todos los miedos que pueda provocarle el nuevo y desconocido futuro al que se enfrenta y que pueden provocarle todo tipo de incertidumbres respecto a temas importantes como la custodia de sus hijos o las cuestiones monetarias. Peder el control y tener miedo son condiciones inherentes al ser humano.

Cuando una persona pasa por un proceso de separación o divorcio de repente toda su vida gira única y exclusivamente alrededor de este tema y puede llegar a recrearse en esta situación que le desespera entrando en un auténtico bucle. Por eso conviene ayudarle a encontrar esas cosas sobre las que sí tiene el control y puede realmente avanzar como persona.

Conviene que la persona que está atravesando el proceso de divorcio no concentre todas sus energías en ese hecho. Ayudarle a evadirse, buscar actividades para realizar juntos y para que ponga el foco en otras cuestiones durante unas horas o días puede convertirse en una inyección extra de energía.

Demostrar a nuestro amigo que cuenta con nuestro total apoyo no tiene que estar directamente relacionado con desprestigiar o dejar en mal lugar al otro miembro de la pareja para legitimar de qué lado estamos. No intervenimos para juzgar a ninguna de las partes ni para darle la razón a quien está dolido sino para que se sienta escuchado, se desahogue y reforzar el pensamiento de que puede superar esta situación.


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20minutos.es
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