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Cronica de Familia

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15/01/2020 14:11 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hoy se me ocurre presentar una crónica familiar que data de hace cinco años atrás, mucho antes de la innovación monetaria del “Petro” y antes de que la inflación llegara al 1000000%

Hoy se me ocurre presentar una crónica familiar que data de hace cinco años atrás, mucho antes de la innovación monetaria del “Petro” y antes de que la inflación llegara al 1000000%. Todavía, a pesar de la crisis existente en Venezuela, las familias unidas celebraban la vida; en este caso, fue una vida, la de Rosa Amelia, que ese día cumplía ochenta años y un día. Y aun, hace 5 años, los niños disfrutaban como lo demuestra la crónica de mi sobrino de 11 años, Néstor Alejandro, nieto de Rosa Amelia.

Crónica “Ochenta y un Día”

El 13 de Marzo del 2015, fue el día del cumpleaños Nº 80 de Rosa Amelia, esposa de Don Pedro Morales. Ellos, como pareja feliz, formaron una gran familia de 17 miembros que están ubicados cuando nos referimos a cronología en: adultos, jóvenes, adolescentes y niños, esta clasificación es la cronológica, ya que actualmente, la medicina y la andragogía reconocen una edad psicológica, la biológica que junto a la cronológica determinan una media que sería la edad real de las personas; por ejemplo: Una persona de 50 años sin cuidados de ningún tipo, y, con una vida difícil puede tener una edad media de 70 a 75 años, y a la inversa, una persona de 80 años sana de cuerpo, mente y alma, con los cuidados y la sanación adecuada tendrá una edad media de 55 años. Nuestra cumpleañera cumplió 80 años el día 13, y el 14 fue celebrado en el restorán “Mano Beto”, en el Municipio Palavecino del Edo. Lara, pero según su graciosa e inteligente nietecita Sonia, ella cumplía “80 años y un día”. Los 80 fueron su vida y un día es el “Hoy”, “El aquí”, “El ahora” de los metafísicos y eso es lo que cuenta. La celebración se realizó en un sitio muy apropiado: Una antigua hacienda habilitada en un pintoresco restorán para una regia celebración como fue el cumpleaños de Rosa. Cuando llegó la cumpleañera salimos todos de nuestro escondite para felicitarla, los niños: Pancho, Sonia y José Ignacio, (Nietos de Rosa), Loriana y Marillé, nietas de Violeta (la hermana de Rosa). Ellos disfrutaron, comieron y se escondieron trepándose a los árboles, pero también lo hicieron los más grandecitos: Alfredo, Rafael, Simón, Lorena, Nahim, la Chipi, los Manueles jóvenes: Roberto, Andrea y Violeta. La recibieron Ileana y Manuel el esposo de Chipi y anfitrión destacado, y en el momento de hacer el recibimiento a la cumpleañera con abrazos emotivos, unas vecinas de mesa lloraron y el joven que las acompañaba casi lo hace, eso me dio satisfacción, pues acepté, no todos los venezolanos están endurecidos por la situación actual del país, y a todos como dice la Psicología Contemporánea se nos salió el niño que llevamos por dentro.     

La Vida de Rosa: Nació en Carora-Lara. Trabajó como enfermera y formó parte de la primera promoción de fisioterapeutas venezolanos, trabajó en el Hospital Pérez Carreño y atendió hasta recién nacidos, ese fue su aporte a la sociedad y socialmente formó una familia numerosa que emocionó al Coordinador de los Mariachis, y en su discurso nos dijo que de no ser por la cumpleañera y Don Pedro Morales, no estaríamos hoy de fiesta, ni nos encontraríamos celebrando y eso es verdad, pues ellos trajeron a la vida cuatro hijas futuras madres y únicas en la manera de ser de cada una. Raiza, mi ahijada, Médico Pediatra, Madre de 2 Jóvenes universitarios y un niño, es activa alegre y dicharachera, canta golpes tocuyanos y canciones folklóricas, lo hizo en la celebración acompañada de su alegre primo Alfredo y de su compadre William Yépez, que pa tocá y cantá no les gana ni Gualberto Ibarreto, o Chelique Sarabia, ya que arrullaron a la cumpleañera y a la audiencia con la célebre canción “Motivos”. Ileana Nuestra negrita como la llamaba mi nieto Leo, cuando estaba chiquita, es toda cariño y dulzura, sobre todo con los niños, los maneja de maravilla y ellos la adoran, sacándoles fotos los convierte en acróbatas y los estimula a conversar, haciéndolo con mi nieta Marilé, ésta le decía: “Figúrate que mi cumpleaños el año pasado me lo vinieron a celebrar en mayo, y eso que cumplo el 21 de febrero y todo por las dichosas guarimbas, y eso no es nada el del próximo año será según estén las cosas”. Los niños oyen y presienten que en Venezuela no estamos bien. Ileaiza la Chipi Mi cardióloga actual demostró un talento organizador de una linda y animosa fiesta, parece que fue la mano mágica que movió todos los pormenores de la celebración, ayudada por sus hermanas claro está, y eso es bueno, porque de esta manera apoyará a su marido que tiene grandes dotes de organizador, Chef y Anfitrión, cuando nos despedíamos estaba Manuel en la entrada del local y con sus cualidades histriónicas actuaba y decía “Hace poco compré este negocio, estoy viendo como marcha y como se comporta el personal”. Yo lo vi como el real dueño y elevé una plegaria a Dios, se le conceda y se haga realidad.  Como empecé hablar de la gente y llegué a los yernos de Rosa, voy a seguir con ellos. Luis, el esposo de Raiza; desde que era novio de ella, goza de mi cariño y admiración, pues pasar un rato compartiendo con él, una se olvida de todo y disfruta de chistes, anécdotas, cuentos verdaderos, e inventados, que te dan ataques de risa, ese es su talento, que ahora presumo lo debe utilizar en su trabajo de organizador y animador de fiestas; ayer no disfruté de sus chistes, porque en el mesón me tocó cerca fue el tercer yerno de Rosa. Roberto que realmente nos animó e instruyó con una conferencia buenísima sobre la historia de la cerveza, los vinos y hasta de la taipiquiriña, él es muy versado en este tema, y según chismes familiares regentó un restorán en Oriente y después en el Edo. Zulia, que eran muy buenos. Si contemplamos el perfil de Manuel y de Roberto, podemos especular a las hermanitas Morales, les atrae la cultura gastronómica, o ¿será que les atraen sus representantes? Y hasta Raiza con Luis, que con su nuevo trabajo podría actuar de showman, si así lo quisiera y ella de Dra. Folklorista, y estaría completa la nueva empresa familiar. Se me quedó la pequeña Dayana, por estar hablando mal de los yernos, es la cuarta hija, la chiquita, es muy parecida a mi hija Mariela, es alegre, bullanguera y a donde llega con su rostro y ojos sonrientes y expresivos todo se vuelve fiesta, alegría y buen trato, Los Invitados La Hermana de Rosa, que anda estrenando su prótesis de rodillas, que no le impidió bailar, pues realmente disfrutó la fiesta, la Chipi gritó “Mi tía está bailando” y ella contestó “es que el titanio es bueno”; pues ellas no bailaban desde hace media centuria cuando vivían las dos en Carora. Violeta bailó con su hijo Alfredo que es un bailarín consumado, le dio vueltas en medio de los mariachis, menos mal que después le tocó con su otro hijo Pelón y descansó, pues este lo que hace es caminar, pues para un físico investigador aprender a bailar bien es una nimiedad. Pancho, nietecito de Rosa fue un bailarín destacado, se lució bailando con su abuela; Nahim bailó con Manuel (con permiso de la Chipi) pues a ella creo que no le hacia ninguna gracia bailar en un ladrillo con pelón, que apenas se mueve, Nahim es Nuera de Violeta y realmente estuvo muy alegre y contenta; y Lorena, la otra nuera de Violeta, no bailó pero disfrutó la fiesta familiar, ya que la canción “Motivos” no solo se la dedicaron a la cumpleañera, sino a ella. Alfredo, que hacía dúo con William cuando se inspiraba, cantaba “los ojos color de cielo de mi Lorena”. O él está cegato o Lorena usaba lentes de contacto. Los niños participaron a su manera, jugaban, excursionaban por el local, atendían a Rosa en forma cariñosa, compartían juegos entre ellos y especialmente con Iliana y Roberto. William y Chabela, mis cuñados, fueron los otros invitados especiales. William feliz de compartir con su compadre Pedro, con sus sobrinos Pelón y Alfredo y con su ahijada Dayana. Chabela, linda, señorial y elegante, como siempre, nos dispensó su cariño y le regaló a su comadre un lindo rosario con La Divina Pastora, “para que no olvidemos los que emigramos de Caracas que ella es nuestra Protectora”. En determinado momento, Pedro, William, Luis, Roberto, Alfredo y Pelón se reunían. Lorena me preguntaba: ¿Por qué esos cabezas blancos están tan animados? La respuesta es que Pedro estaba feliz y alababa la unidad en la familia y lo bonito que era el cariño y el estar juntos; y tiene razón, me hizo recordar los 50 años de Roraima en Carora, cuando yo llegué, ella me dijo: “tía, qué lindo reunir la familia en una fiesta, Por eso celebré mi cumpleaños, ya que siempre nos vemos es en funerales y eso no puede ser…”. Otro aspecto resaltante en la celebración, fueron las fotos, ya que con tanto teléfono inteligente y con tantas cámaras, sacaban miles de fotos familiares, que es un buen recuerdo cuando ya no estemos aquí. Las fotos finales fueron realizadas por tres profesionales: Nahín, Alfredo y Pelón con la asistente de cámara Dayana. Ella los ubicaba de todas maneras y al final, de espaldas para que se leyera la filiación en las franelas y les ordenaba: “muevan la colita”, Nos reímos tanto que el jurado no atinó a dar el premio al que la movía mejor y más rápido. Bien, creo que pude disfrutar y emocionarme con esta fiesta. Pude observarlos a todos realmente disfrutar, me sentí a gusto, la atención y la comida fueron excelentes. La torta y los postres, ni se diga, cerveza bien fría y también tuvo su Hora Loca, la dirigían los nietos universitarios de Rosa: Luis, Eduardo, Andrea y los Manueles. Ileana sacó un bolso de accesorios para cambiar a los invitados. Los hijos de Chipi, con sombreros gigantescos de caballeros europeos; el sombrero es un símbolo de estatus. Actualmente lo utilizan en las fiestas de grado de bachiller e ingreso a la Universidad. Andrea, le colocó a las hermanas Rosa y Violeta unos sombreros de paja de ala ancha, para que recordaran los que usaban con el inclemente sol de Carora cuando iban con Yolanda y Juanita al Roble y otros campos. A mi cuñado William, le colocaron un gorro de marinero que lo rejuvenecía. A las hermanitas Morales las ataviaron como los ángeles de Charlie y a Pancho le pusieron su sombrero de pirata para resaltar su rostro picaresco. El resto de los invitados lucía collares, pulseras, diademas que dieron brillantez a la hora de picar la torta y cantar Cumpleaños feliz.

Para terminar y no cansarlos, quiero invitarlos a una reflexión, con las siguientes preguntas: ¿Qué es la vida? ¿Qué es el tiempo? No es para que respondan con filosofía ni con teorías científicas, y sobre ese tema voy a hacerles un pequeño comentario de un film que me impresionó mucho: El extraño caso de Benjamín Buttom con Brad Pitt y Kate Blanchet. En esta película el personaje nace con 80 años y a medida que pasa el tiempo, va rejuveneciendo hasta convertirse en un bebé que se extingue… se muere. Si la vida biológica fuera al revés de cómo la conocemos, no la entenderíamos, como tampoco entenderíamos la que creemos al derecho; porque la vida tiene y no tiene explicaciones. Existen teorías científicas que la explican como también hay explicaciones filosóficas, religiosas, antropológicas y místicas; pero muchas veces no sólo no entendemos, sino que no sabemos qué va a pasar en el próximo minuto que es la medida del tiempo que vivimos día a día.

Lo importante no es profundizar ni ahondar tanto sobre estos misterios, la vida es un milagro

Lo importante no es profundizar ni ahondar tanto sobre estos misterios, la vida es un milagro y hay que vivirla En el film que menciono, la simbología final es increíble y nos induce a pensar… Aparece una mujer negra, el mensaje es: Ella viene para ser madre, ya que en la película acepta al bebé de 80 años sin considerarlo fenómeno y lo cría como una madre amorosa. Aparece una pianista-mensaje : Ella viene para tocar y enseñar. Aparece una bailarina: Ella viene para bailar y vivir. Aparece un hombre enfermo y anciano: él vino para recibir rayos. Muchos en esta vida vienen para recibirlos y en ocasiones nos preguntamos: ¿por qué él? Aparece un hombre sabio: El vino para enseñar y estudiar a Shakespeare. No olvidemos este notable escritor escribió: la vida es un escenario y los hombres sus actores Al final, aparece un gran reloj casi ahogándose en un torbellino de agua. Para mí, simboliza que la vida se forma en un líquido, y cuando vamos a nacer se dice: la madre rompió fuentes y el conocimiento popular agrega: la madre dio a luz porque eso somos: luces en el mundo y al pasar el tiempo nos vamos, según nuestras creencias y formación con nuestro Dios o a otra dimensión.

Les envío a todos mi amor, en especial a Rosa Amelia, mi hermana.

Violeta

15/03/2015

 Crónica de las Bodas de Oro de mis abuelos

El 25 de enero del 2014, mis abuelos (Pedro y Rosa Morales) cumplieron 50 años de casados, los cuales se celebraron el mismo día. Lo mejor es que era sábado y amanecimos en el lugar, pero antes de decir donde era, comenzaré por el principio. Ese mismo día en la mañana, yo estaba con mi papá y lo único que supe cuando llegué (8:00 am) es que mi tía Iliana, que había llegado de Maracaibo un día antes, mi hermana y Roberto habían salido a comprar empanadas y cuando llegaron me di cuenta que habían planeado algo, pero no quise decir nada. Mis abuelos solo pudieron comer muy poco porque sin saber lo que les tenían planeado, había muchos nervios en el ambiente. Yo veía que mi tía Iliana, mi mamá y Roberto tenían unas caras sospechosas y sabía que había algo que nos ocultaban a mi hermana y a mí y por dentro me pregunté ¿qué tramarán? Ese mismo día, como a las 10 am (no me acuerdo bien a qué hora fue) fuimos nosotros (tía Iliana, mi mamá, Roberto, mi hermana, los tortolitos y yo) a una misa VIP y cuando llegamos solo oí “SORPRESA”; era toda la familia Morales, los Díaz y los Jiménez que se unieron a los demás para la misa. Bueno, éramos tanta gente todos los de la familia que aunque fuera una iglesia, todos como en típica boda cuando los novios se dan un beso y todos aplauden en nuestro caso fue diferente… cuando nuestros novios se dieron un beso hicimos un zaperoco con gritos y demás y nunca olvidaré cuando José Manuel dijo “Epa, estamos en una iglesia” y todo el mundo se rió. Después de allí nos fuimos hasta un restaurante en el Colegio de Médicos y en el camino, como éramos tanta gente, nos tuvimos que distribuir en los carros. A mí me tocó irme con mi tío Manuel en su carro, con mi hermana y mi primo José Ignacio (las tres pulgas de la familia) y me acuerdo que vimos a mi tía Chipy metiéndole pedal al carro de mi abuelo (abuelo: 20 km/h, tia: 200 km/h)… total, llegamos al restaurant y éramos tantos que tuvieron que poner 5 mesas juntas para que pudiéramos sentarnos todos. Me acuerdo que había un parque en el que estábamos los siete primos montados en un juego raro llamado bailarina, en el que dábamos vueltas y vueltas… dio tantas vueltas que José Ignacio se mareó y se cayó. Nos llamaron para entrar de nuevo al restaurante y no sabía lo que estaba pasando. Cuando entré, vi que estaban pasando el menú y de repente pusieron un video de mis abuelos con imágenes de ellos, muy jovencitos (mi abuela de 15 y mi abuelo de 20). Luego, llegó mi tía Iliana con varias bolsas y un escrito en la mano. Ese escrito recordaba todos los aniversarios de los abuelos hasta el de los 50 años, que serían las bodas de oro y mis tías les iban dando un regalo por cada aniversario. Luego de darle todos los regalos, que eran muchos (obviamente, son 50 años), tomamos muchas fotos y guardamos muchos recuerdos muy bonitos de toda esa experiencia que estábamos disfrutado, juntos como familia. Pasaron las horas… nosotros jugamos en el parque mientras que el resto de la familia hablaba y tomaba cerveza. Más tarde, llegó la comida. A nosotras, las pulgas, nos dieron pollo a la canasta con papas fritas. Yo le enseñé un truco a mi primo, exprimirles limón a las papas fritas uhmmmm y luego mojarlas en salsa. Suena muy raro pero es riquísimo! Mi primo creía que era una locura, pero después que las probó, se enamoró completamente de eso. No me fijé que comieron los adultos, pero a todos les gustó la comida. Pasó el rato y mi tía Chipy trajo una torta… con un moño (un lazo) de dulce. Y los abuelos la cortaron y comimos… exquisita!!! Estuvimos allí toda la tarde, hasta que el sol se ocultó. Yo le insistía a mi tía Rhayza que al regresar por favor dejara a José Ignacio en mi casa para dormir…ella dijo que no y yo casi me pongo de rodillas!. Llegamos a la casa de los abuelos... y siguió la fiesta! Los adultos siguieron bebiendo como dos horas más, atrás en el Rincón de Perucho (donde mi abuelo se la pasa). Todos los nietos, excepto mi hermana y Andrea, nos pusimos a jugar futbol (para variar). Poco a poco se fueron yendo todos, primero los Jiménez, luego los Díaz y ya los demás no se podían ir porque nos quedábamos en la casa.

Al finalizar toda esta aventura, yo le di un abrazo a mi abuela y a mi abuelo y les dije: “que sigan casados hasta el 2000 infinito y más”.

Néstor Alejandro Bastidas

Cabudare, 19/02/2016.

 

 


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