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Diciembre 1941 (según título de la BBC): PEARL HARBOUR "la Madre de todas las conspiraciones"

13/12/2011 14:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El contenido de este reportaje puede dejar atónitos a muchos usuarios como le dejó a Diáspora antes de leer el libro de Robert Stinnett "El día del engaño"

El 25 de Noviembre de 1941 el almirante japonés Yamamoto envió un mensaje de radio a los barcos de guerra japoneses recordándoles que el ataque a Pearl Harbour sería el 7 de Diciembre.

Documentos hace poco publicados prueban que del 17 a 25 de Noviembre la US Navy interceptó 83 de esos mensajes que Yamamoto enviaba a sus navíos. Unos meses antes espías norteamericanos se habían apoderado del “Purple Cipher Machine” (El Código Púrpura japonés), gracias al cual descifraban todos sus mensajes en clave. Los nipones lo supieron… al final de la guerra. Parte del mensaje de 25 de noviembre decía: "... con las calderas a medio gas, manteniendo los movimientos estrictamente secretos y permaneciendo siempre alerta respecto de submarinos y aviones, avanzará la Flota Imperial hacia aguas hawaianas y, en el momento exacto de declaración de las hostilidades, caerá con toda su fuerza sobre la flota de Estados Unidos en Hawai y le propinará un golpe mortal..."

Algunos podrían considerar este dilema: si la teoría de que el Presidente Franklin Roosevelt tenía conocimiento previo de que el ataque de Pearl Harbour fuese verdad esto hubiera aparecido en el filme "Pearl Harbour", realizado en 2001. Seguramente la película, como otras antes, han tratado de salvar la reputación de Roosevelt como ocurrió con el presidente George W. Bush el 11S.

Es significativo que el propio libro en que se basa el filme que escribió Jean-Jacques Antier, titulado “Pearl-Harbour, drama en el Pacífico” en el prólogo se diga “Se ha hablado mucho sobre si el presidente Roosevelt y su entorno político habían forzado a Japón a atacar primero…”

Han abundado las películas y los libros sobre el increíble ataque de Japón a Estados Unidos, gracias a un ataque sorpresa...pero ¿fue realmente una sorpresa?. Aquí se analiza este interrogante.

Stinnett habla primero de Thomas Dewey un desconocido senador que pudo haber descifrado públicamente el enigma en 1944

…vamos a poner el primer ejemplo: cuando Thomas Dewey competía a la presidencia de los Estados Unidos contra Roosevelt, en 1944, el montaje realizado por Roosevelt en Pearl Harbour era un rumor que corría en voz muy baja. En las altas esferas de la política de Washington se sabía mucho más porque los documentos abundaban: Roosevelt quería la guerra en 1940, presionó y provocó a los nipones para forzarles a realizar una acción bélica contra Estados Unidos, pero no era fácil. Al conocer los planes que Roosevelt había concentrado casi toda la flota en las islas Hawaii, los nipones concibieron la idea de montar un ataque sorpresa no sólo allí sino también en las Filipinas.

Roosevelt suponía a los japoneses militarmente inútiles y si atacaban el daño no sería grande... En cambio los Estados Unidos tendrían la excusa para responder con una guerra defensiva y demoledora ya que el mundo sabría lo de Pearl Harbour y que “el primer disparo había sido japonés”. Luego con ayuda de Churchill y sus aliados de Pacto del Atlántico y el respaldo de toda la nación americana arrasaría la Flota Imperial y ocuparía Asia. Cambió el aislacionismo de Jefferson y de Monroe por la guerra de agresión, que dura todavía.

Dos o tres años después al conocer el montaje presidencial y al estar cercanas las elecciones a la presidencia en 1944, Thomas Dewey, candidato republicano, pensó en dar a conocer “la traición” de Roosevelt sacando a luz los entresijos del desastre de Pearl Harbour que, al fin al cabo, costó la vida más de casi tres mil americanos y dejó a los Estados Unidos sin flota.

Dewey no sólo hubiera podido derrotar a Franklin Delano Roosevelt en las elecciones del 44 revelando los hechos hasta entonces no desvelados sino que sus méritos anteriores económico-sociales (el Great Deal y los otros en la crisis de Wall Street de 1929), hubieran caído por los suelos.

Hacia el mes de octubre 1944, Dewey planeó una serie de discursos e incluso corrigió algunos anteriores acusando a FDR de tener conocimiento previo del ataque japonés el 7 diciembre de 1941. Y no haber hecho nada para evitar la guerra con Japón.

Por otra parte era una ocasión única para los republicanos de desalojar a los demócratas de una vez de la Casa Blanca. Corría el rumor de que Roosevelt andaba mal de salud, había adelgazado mucho, se le veía constantemente rodeado de secretarios y ayudas femeninas, sus hombros estaban incluso en verano bien cubiertos por su abrigo azul obscuro favorito y rehuía a la prensa.

Aunque concurría las grandes reuniones internacionales con Churchill, Stalin y Chiang-kai-Sheck.

La compasión de Dewey hacia la enfermedad de su oponente le hizo perder la presidencia de Estados Unidos en 1944

Finalmente, el general George Marshall, por entonces presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, llamó a Dewey, que era gobernador de Nueva York y en la entrevista que siguió, hablando de las inminentes elecciones de 1944, le aduló, le dijo que serían muy reñidas, y que él podía ganarlas por sus méritos de haber limpiado su estado de las mafias, etc…

Todo parecían elogios, pero el general añadió que su opinión era que en estas elecciones lo importante para la gente y para el país era el fin de la guerra, etc… Dewey no se dejaba convencer por el general. Discutía sobre moral, ignorancia, universidades…

Por fin, Marshall acercó su silla a la de Dewey y le dijo casi al oído que se había filtrado que pensaba plantear en la campaña electoral el tema de Roosevelt y Pearl Harbour y terminó pidiéndole que no lo hiciera bajo ningún concepto… simplemente porque Roosevelt tenía cáncer terminal y sus días estaban contados. ¡“Déjele morir en paz!!” -suplicó el general Marshall-. ¡Déjele ver el día de la victoria!!. Dewey quedó atónito y guardó silencio. Cuando se despidió del general Marshall le dijo: “…lo de Pearl Harbour me lo pensaré…”

Dewey se abstuvo de plantear el tema Pearl Harbour en la campaña y Roosevelt no ganó fácilmente las elecciones porque Dewey obtuvo el 46% de los votos. Pero en Noviembre FDR fue elegido presidente para su cuarto mandato…

Volviendo hacía atrás las hojas del calendario: lo volvemos a 1941

Los dirigentes navales de Japón al no apercibirse de que Estados Unidos había descifrado sus códigos secretos japoneses, lo mismo que los ingleses, los usaban a tope. En la guerra como en la guerra.

Robert Stinnett, ha sido quien ha contado lo de Dewey y el que ha aclarado bien lo que es y fue la desinformación en Norteamérica y otros sitios a la que colaboran en EE.UU. tan eficazmente las organizaciones que se afirman de seguridad.

El libro de Stinnett según lo dicho pudo salir a la luz gracias al del Acta de Libertad de Información (Freedom Information Act).

Segun Stinnet, las respuestas a los misterios y otros montajes se demuestran con documentos gracias al Acta de Libertad de Información. Para saber más del tema que tratamos se pueden consultar los archivos de la BBC que llamaron a Pearl Harbour: “La Madre de todas las conspiraciones”.

El libro publica telegrama tras telegrama con descripciones crípticas pero bien explicadas e increíbles, que formaban parte de los mensajes militares que las estaciones EUA interceptaban a los japoneses y los descifraban -como hemos dicho-. Los mensajes se llamaban “Magic”. Estos documentos muestran claramente que los navíos japoneses estaban bien preparados para atacar a los Estados Unidos. Y se dirigían en línea recta para Hawai.

Stinnett, escritor, periodista, veterano de la segunda guerra mundial y condecorado, pasó 16 años y 13 horas al día escudriñando los Archivos Nacionales. Descubrió en ellos más de 200.000 documentos y efectuó docenas de entrevistas. No hemos podido evitar acordarnos de WikiLeaks y sus filtraciones.

Aparte de Stinnett hay otros muchos libros que se pueden recomendar para solventar cualquier duda que pueda surgir. Además está en la red el reportaje el esfuerzo de la BBC

Stinnett fue su precursor. Esta pesquisa meticulosa le condujo a una conclusión firmemente establecida: ¡el presidente Roosevelt sabia que los japoneses iban a atacar Pearl Harbour y les dio facilidades, sólo para tener la excusa de

entrar en la guerra al sentirse atacado!!. La evidencia con sus pruebas le pareció diabólica.

"Los muchachos no serán enviados a ninguna guerra extraña en el extranjero", fue la famosa declaración de la campaña electoral de Roosevelt en 1940. Desde luego no era sincero. Pero tranquilizaba a las familias. Los militares de FDR y los responsables del Departamento de Estado estaban de acuerdo en que una victoria de la Alemania nazi en Europa y en África podía amenazar la seguridad nacional de los Estados Unidos. En las reuniones de la Casa Blanca el sentimiento dominante era que América necesitaba una llamada a la acción. Los jóvenes americanos querían acción, pero no en Europa. El 80% del pueblo americano no quería nada con la guerra de Europa. Además había un núcleo fuerte que seguía más o menos a Lindbergh. El aislacionismo tenía muchos adeptos.

Así, según Stinnett, Roosevelt fue el promotor de la idea de empezar la guerra en el Pacífico y convenció a sus asesores militares y políticos para provocar a los japoneses y empujarlos a atacar. Y se lo decía al impaciente Winston Churchill que estaba con el agua al cuello. Muchos de los que estaban en contacto con Roosevelt en aquella época sugieren que FDR no era sincero tampoco en relación con sus intenciones en Europa. Después del ataque, en la noche del domingo, 7 de Diciembre de 1941, Roosevelt tuvo una breve reunión en la Casa Blanca con Edward R. Murrow, el famoso periodista, y con William Donovan, fundador de la Strategic Services Office la precursora de la CIA.

Posteriormente Donovan contó a un ayudante que había constatado que FDR había recibido con gran satisfacción el ataque japonés y que no parecía sorprendido. Estaba más bien contento. La única cosa que parecía importar a Roosevelt, sintió Donovan, era si el público norteamericano cambiaría el aislacionismo por una actitud bélica y apoyaría una declaración de guerra.

De acuerdo con "El día del desengaño", desde Octubre de 1940 FDR estaba ya pensando en una estrategia específica para incitar a Japón a cometer un acto de guerra abierta contra América. ¡El primer disparo!, como en un duelo entre dos gunmen. Hacer que el adversario saque el primero el revólver de su funda, para que no le llamen asesino.

¿Por qué concentrar los buques de la flota del pacífico en las Hawaii?

Parte de la estrategia inmediata fue sacar la flota del Pacífico de los puertos de California y anclarla en Pearl Harbour y concentrarla allí con otras unidades. ¿Preparaba el cebo?. El almirante James Richardson, comandante de la Flota del Pacífico, se opuso al presidente con fuerza: meter los navíos en un lugar tan peligroso como Hawaii era una barbaridad. Y lo declaró así a Roosevelt. Este le relevó del mando.

Posteriormente Richardson afirmó que Roosevelt le había dicho “Antes o después los japoneses cometerán un acto abierto de guerra contra Estados Unidos y la nación entera estará deseosa de entrar en guerra”.

Por otra parte Stinnett establece claro en su libro que Washington no suministró información estratégica sobre el ataque japonés al almirante Kimmel ni al general Shot, los mandos supremos de la base, Mar y Tierra, para que se prepararan para el ataque. Simplemente Washington los mantuvo como si no existieran. Ni tan siquiera les previnieron de que había espías japoneses en Honolulu tratando de captar cualquier movimiento sospechoso. No les dieron siquiera la información de los mensajes interceptados por radio. Llegó un momento en que Kimmel pidió que le informaran sobre los acontecimientos que estaban sucediendo, pero nada.

Sin embargo Kimmel debía tener alguna información porque dos semanas antes del ataque montó una operación naval limitada: envió barcos de Flota del Pacífico al norte de las Hawaii en un ejercicio de reconocimiento, tratando de descubrir movimientos japoneses. La reacción de la Casa Blanca fue decirle que “su acción complicaba una situación que era de por sí complicada”. El almirante Kimmel trató varias veces hacer algo para defender Pearl Harbour. Y el 23 de Noviembre, envió casi cien barcos justamente a la zona desde la cual los japoneses habían de lanzar el ataque el 7 de diciembre.

”Kimmel meant business” -dice Stinnett que quiere significar en lenguaje figurado “Kimmel estaba buscando pelea”. Deseaba luchar. Pero buscaba a los japoneses a ciegas. Y sus acciones indicaban que quería estar preparado para cuando llegaran. Pero tan pronto como recibió el mensaje de la Casa Blanca de que no se metiera en complicaciones, el almirante se retiró a puerto. Los barcos quedaron anclados en las bases. Y allí se hallaban esperando a que los japoneses los atacaran dos semanas después.

A la Casa Blanca no le interesaba un Kimmel superactivo, como él normalmente era. FDR envió una directriz de guerra al almirante Kimmel el 28 de noviembre. Insistía en que se mantuviera al margen y esa era una directiva general para todos los mandos del Pacífico y que no adoptara posiciones ofensivas que esperaran a que un enemigo cometiera una acción hostil.

Esa era la situación y Stinnett la describió exactamente en su libro. Debía de ser algo angustioso para los mandos pues les constaba que los japoneses iban a atacar. ¿Que les quedaba.?. Stinnett no se para en eso. Simplemente se muestra atónito.

Cuando el embajador Grew desde Tokio advierte que Japón va a tomar la iniciativa

Quedaba el embajador Joseph Grew, que advirtió a Washington que estuviera alerta.

Porque podía recibir de Tokio una información de último minuto. De hecho el embajador había recibido de fuentes dignas de confianza rumores de que un ataque japonés en Hawaii era una posibilidad “muy real”. Lo transmitió de inmediato a la Casa Blanca.

Grew estaba ligado por su matrimonio a la Banca Morgan, que en 1929, en la crisis, había sostenido con sus finanzas a la monarquía de Hiro Hito, a los de la Dinastía Yamato y a las élites imperiales. El embajador Grew era amigo íntimo de Jack Morgan. Extrañamente el secretario de guerra de Roosevelt, Henry L. Stimson, mantenía estrechas relaciones con la Banca Morgan.

Antes del ataque a Pearl Harbour el príncipe Konoye, primer ministro de Hiro Hito, un pacifista convencido propuso a Roosevelt una entrevista en cualquier lugar del Pacífico para evitar la guerra. El presidente norteamericano rechazó la entrevista. En Washington los diplomáticos nipones negociaban para evitar lo inevitable. Uno de ellos Terasaki Hidenari, “Terry” para el embajador Grew, educado en la universidad de Brown, hablaba inglés correctamente y estaba casado con una chica de Tennessee, Gwen Harold, y estaba convencido que si había guerra Estados Unidos barrerían Japón.

El 26 de noviembre en la embajada japonesa se recibió un ultimátum del secretario de estado norteamericano, Hull, en que se exigía a Japón que abandonara todos los territorios ocupados en Asia desde 1935 para Octubre 1941. A cambio America levantaría el embargo de petróleo y primeras materias, y desbloquearía los bienes japoneses en todo el territorio norteamericano.

El 5 de diciembre, la Marina interceptó un mensaje de Tokio a todas sus embajadas que quemaran todos los libros de claves. Eso significaba según Stinnett que la guerra podía empezar en cualquier momento.

También FDR y Washington supieron por mensajes interceptados que Japón había llamado a puerto a todos los barcos mercantes japoneses. Stinnet lo interpretó como que Japón necesitaba los mercantes para el transporte de tropas, material bélico, provisiones, equipo..

Tokio dio las instrucciones al embajador Nomura que llegara a un acuerdo a cualquier precio. Terasaki Hidenari sugirió que Roosevelt enviara un telegrama personal a Hiro Hito. E hizo contacto con Roosevelt por intermedio de Stanley Jones, un misionero metodista que vio al presidente el 3 de diciembre. Roosevelt, prometió al misionero que enviaría el telegrama y le dijo: ”Y diga a sus feligreses y los patriotas japoneses que no se inquieten”. Los periódicos norteamericanos hablaron del envío del telegrama como “el gesto más audaz” que un presidente de los Estados Unidos puede hacer por la paz. El telegrama llegó a Tokio el 6 de diciembre. El almirante Togo fue a palacio con Kido al día siguiente para hablar con Hiro hito y ver si un esfuerzo diplomático personal de ese calibre podía tener consecuencias diplomáticas, una hora después se recibió en Tokio la noticia de que aviones japoneses estaban atacando a la Flota norteamericana del Pacífico en Pearl Harbour.


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