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El dilema

08/08/2011 19:55 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Mujer humilde con deseo de superación

Con el canto de los pájaros salio Sabrina ese día, somnolienta y exhausta partió hacia su trabajo, mujer astuta, de gesto parco, mirada esquiva y vivaracha, unos cinco seis de estatura, secretaria animosa, siempre llega a la oficina con tiempo ganado y revisa la agenda de su jefe, por lo cual nunca pierde tiempo y lo comunica con entusiasmo.

El jefe de ella, hombre alto de unos seis pies y dos pulgadas, siempre risueño, voz aguda, distraído y con buena formación académica, -¿Qué tenemos para hoy Sabrina?- reunión a las nueve y media con los inversionista japoneses, distribución del email informando el resultado de la reunión a las doces, almuerzo en el Vizcaya con su amada esposa –disculpa Sabrina puede reservarte lo de amada, sabes que siempre me he fijado en ti y para mi no existe otra distracción- respéteme señor.

Sabrina marchó hacia su hogar pensativa y preocupada, mujer humilde con deseo de superación y con necesidad de mantener su empleo, se preguntaba a si misma – ¿hasta dónde querrá llegar este hombre?, no voy a permitir un irrespeto, prefiero dejar el empleo ante que soportar una irreverencia- anocheció y el stress y una ráfagas de pensamientos negativos abordaron la mente de la joven, que no hacía otra cosa que pensar en el momento en que pudiera suceder un roce y sobre cual sería su reacción.

Seis de la mañana, otro día mas, Sabrina no durmió –ansiedad, confusión, insomnio, dolencia abdominal y tristeza- describen su estado de ánimo. De regreso a la oficina el pensamiento vuelve abordar la cabeza de la joven, todo esto junto al trafico masivo de un transito vehicular estresante y el murmullo de los transeúnte y el pregón del vendutero, aborda a ese corazón. Ausente y depresiva, se presenta a su trabajo y como siempre abre la oficina del jefe y saca la agenda del día, ¿pero porqué hago esto?, no estoy obligada a trabajar con este hombre, aunque pensándolo bien, es mejor manejar el conflicto y no salir huyendo como una cobarde, ya se –cuando el jefe llegue lo pondré en su puesto- le diré que soy una profesional y no me rebajaré con ningún hombre aun así me cueste mi empleo.

Todo fue cruel tormento

Diez y media de la mañana y suena el teléfono –alo Sabrina es el jefe, no voy a poder presentarme al trabajo por el día de hoy, por favor posterga todas las citas y reuniones para mañana después de las diez ok, -ah Sabrina y por favor mañana preséntese al trabajo con el vestido azul marino, que usted sabes bien que me gusta mucho, nos vemos al día siguiente-.

¡Aventurada vida esta! ¿de dónde saca este hombre que yo se que a él le gusta mi vestido azul?, ¡oh mi Dios!, alumbra mi mente en este momento de mi vida, para mi es un dilema que no se sabe cuando parará y lo mas terrible Dios mío es que no estoy en condiciones de dejar mi empleo, dime tu Señor mío –dime si esto no es para volverse loca- anocheció de nuevo y nuevamente a Sabrina le abordo el insomnio, pesadilla, y esta vez empezó a escuchar voces que venían de la lejanía.

Amaneció de nuevo y cada vez era mayor el tormento, lo que ayer parecía un angelito, esta vez se creía una bruja –seis de la mañana y ahí está de nuevo el despertador- con rostro parco y diurno se va Sabrina hacia su trabajo, con el ruido del transeúnte, el chillido de los grillos y el trafico desbordado, llega a la oficina, abre la puerta de la oficina del jefe y saca la agenda del día, nerviosa se olvido ponerse el vestido azul que le había recomendado su jefe, ese mismo día a las nueve y media de la mañana suena el teléfono y es el jefe para decirle nuevamente que no podrá ir, y que se tomará unas vacaciones de dos días -¡que! Disculpe es que pensé que usted vendría hoy –por favor posponga todo para la semana que viene.

El día transcurrió y en Sabrina todo fue cruel tormento, no tuvo calma ni un solo instante, sentía que se caía el mundo sobre ella y se venció el tiempo de vacaciones para su jefe y en esa mañana recibió un email que señalaba la sustitución del jefe el cual ocupó el puesto por más de quince años, la joven pasó gran parte de su vida sufriendo de gastritis y el tiempo fue historia.


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