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Félix Grande: el compromiso y el deseo

01/02/2014 08:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image Siguen los obituarios, la precipitada carrera hacia la muerte. Nos ha dejado el poeta Félix Grande, a los 50 años de la publicación de "Las piedras", libro con que ganó el prestigioso Adonais en 1963. Nacido en Mérida pasó su infancia en Tomelloso, Ciudad Real, marido de la también poeta Francisca Aguirre, padre de la poeta Guadalupe Grande, falleció a los 76 años tras larga enfermedad (cáncer de páncreas). Compañero de Luis Rosales en la revista Cuadernos Hispanoamericanos, flamencólogo. Devoto de Antonio Machado y César Vallejo, fue el autor de un libro rompedor, Blanco spirituals , 1967, muy valorado en América Latina, a través de él viajó a Cuba y profundizó en una actitud de compromiso. Con Las rubáiyatas de Horacio Martín logró el premio nacional de poesía. Lo conocimos en sus viajes a Canarias, era hondo, cercano y entrañable. Fue también el poeta del amor y de la sensualidad.

Están ustedes algo equivocados respecto a los poetas, nuestros legendarios tablones no resultan más apasionantes

que los de un empleado de Agromán o de un telegrafista,

cualquier oficinista puede aburrirse o angustiarse

tan fastuosamente como uno de nosotros,

conocemos las rodilleras y el brillo de los trajes viejos,

los finales de mes apretados de deudas insignificantes,

cotilleamos y subestimamos tanto como ustedes,

tenemos zapatillas burguesas, los ceniceros estratégicos,

nuestro médico de cabecera; en fin: somos vulgares;

hacen mal en creer que estamos más neuróticos que ustedes,

sáquense eso de la cabeza, no somos más abstractos

y a menudo tampoco más precisos; infancia, juventud,

madurez, andropausia, muerte: lo demás es aportación;

habitúense a considerarnos como personas usuales,

de otro modo es posible que no les sirvamos de nada,

basta ya de alcahuetería, abarrotada está la tierra,

gentes diversas que se quiebran o que resisten;

nadie sabe muy bien mediante qué procedimiento

se alcanza a ser un cerdo o una entidad admirable

(De "Blanco spirituals")

image Lo fugitivo

Mi recién conocida Loba

no nos pidamos groseras garantías.

Que dure un día un año un mes

es lateral en el amor

que se acabe es su precio

que duela luego es su victoria

Seamos servidores del amor

y jamás sus contables

cierto que viene para irse

como nosotros

como nosotros...

(De "Las rubaiyatas de Horacio Martín")

Infalibles, inmóviles, parlantes

Cien veces estuvieron a un paso de persuadirme en su miseria.

Quédate –susurraban--, si delinques

te aplastará la soledad;

cuando tu juventud sea consumida

sólo tendrás las esquinas del mundo

y la noche con ratas y pobreza;

mas si te quedas serás agasajado

y nadie sufrirá por tu causa.

Quédate aquí. La ley cobija.

(Hablan bien estos miserables.)

Por entre la infección de sus salivas

cien veces mi vida y mi fiebre

y mi corazón emergieron

comiendo pan de rabia y orgullo

y pronunciando un no espantoso.

Tal vez soy inmortal.

Elogio de las bestias

¿Sabías que hay bestias mansas y leales que cuando pierden su pareja

husmean el viento con hocico furioso

atacan braman reflexionan

se niegan a comer y giran y enloquecen?

Casida de la alta madrugada

Cuando te acuerdes de mi cuerpo

y no puedas dormir

y te levantes medio desnuda

y camines a tientas por tus habitaciones

borracha de estupor y de rabia

en algún lugar de la Tierra

yo andaré insomne por algún pasillo

careciendo de ti toda la noche

oyéndote ulular muy lejos y escribiendo

estos versos degenerados.

Una postal de nieve

Cuando me tienda en la vejez

como en un mal cerrado sepulcro

maldeciré tu nombre

Sólo porque esta noche

enajenado y absorto en tu cuerpo

he deseado que fueras eterna

y no sabía si pegarte o llorar.

Para envejecer juntos nos cogemos las manos,

yo miro tu sonrisa, tú miras mi tristeza;

irán saliendo arrugas en mi alma y tu cabeza

y canas sobre nuestros espíritus humanos;

idéntica vigilia caerá en nuestras historias:

ver al tiempo ir cerrando una a una las ventanas,

me sonreirás lo mismo que todas las mañanas

y será como un ramo de flores mortuorias;

tú eres ese recuerdo que he de tener un día,

yo soy esa nostalgia que poblará tu frente

cuando ya sea un anciano, amada, anciana mía;

pienso en ese futuro tranquilo y arrugado

como en dos viejos libros qua ya no lee la gente,

con tanto como habrán, en silencio, aguardado.


Sobre esta noticia

Autor:
John Miller (1073 noticias)
Fuente:
blogdeleonbarreto.blogspot.com
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Tipo:
Reportaje
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