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Feliz Vanidad

14/12/2014 09:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El vanidoso Partido Popular y su gobierno llegan tarde. Han consumido su oportunidad y la han dilapidado. Ya, aún queriendo, no pueden ir a mejor, mientras otros que están llegando, demostrarán que, como sostiene la Ley de Murphy, “si se puede” ir a peor cuando algo está muy mal

 

Una vez más, el Presidente del Gobierno español Mariano Rajoy se empeñaba estos días en transmitir el España va bien y, al más puro estilo del imperdonable Zapatero, el España está en la pool positión de la champions league europea.

Y el caso es que no es mentira y lo contrario es verdad también. La razón de ello, como siempre, es que depende del como se mire. La misma botella por la mitad, unos la verán medio vacía -los pesimistas- y otros, más optimistas, medio llena.

En mi opinión, España hoy está mejor que antes pero mucho peor de lo que se necesita y se espera. España y la UE, desespera y frustra a una inmensa mayoría de ciudadanos que ya se arremolinan para retirarle el voto a este Partido Impopular. El gobierno con más poder de toda nuestra democracia creciente a nivel de administración central, autonómica y municipal, no ha utilizado las armas que los ciudadanos les dieron. Ha sido y se ha comportado de modo cauto, prudente, timorato e indulgente hasta la náusea, el aburrimiento y desespero.

Arrancó con un paro desbordado, una banca agónica y un paro, déficit y gasto desbocados y, lejos de embridarlo y meterlo en cintura por decreto, amparado en su estrenada mayoría absoluta, aplicó reformas y recortes cosméticos, no quirúrgicos como se precisaba y, lo que es infinitamente mas provocador e incomprensible, aumentó todos los impuestos para cuadrar las cuentas. Eso frenó aún más el consumo, ya de por si en retirada. Por si no fuera bastante, la misma pusilanimidad mostró con el reto independentista catalán del 9-No, lo que disgustó a extraños y propios. Para terminar, la marcha atrás de su prometida ley estrella -la del aborto- la dimisión de su ministra de sanidad y los escándalos por corrupción -Gurtel, Bárcenas y operación Púnica- muestran un balance con muchas más sombras que luces.

Es un ataque frontal a la inteligencia de todos los ciudadanos mostrar el repunte de las cifras como un éxito cuando se sabe que son rebote. Cualquier cuerpo en caída libre rebota al estrellarse contra el suelo. Y el rebote es más importante cuanto más larga y alta es la caída. España repunta porque rebota, porque no podía caer más. Es como comparar los parámetros de mejoría de alguien que sale de un resfriado con los del que despierta de un coma profundo. Es mucho más llamativa la del comatoso pero, a nivel médico, el primero está mucho mejor y más sano.

El gobierno dilapidó su inmenso poder

Es verdad que crear 500.000 puestos de trabajo es positivo, más aún cuando se parte de destruir la misma cifra, lo que equivale a un éxito de 1.000.000, pero se está tan lejos de lo que se necesita, de lo que es apremiante y urgente, de resolver una paro juvenil del 50% y global de cinco millones que, solo apuntarlo, evidencia una vanidad insondable que se descalifica por si misma.

España, en términos náuticos para que se entienda, a la llegada del PP al poder hace tres años, era el Titanic a toda máquina hacia un iceberg, o sea, hacia el desastre. El Capitán Rajoy ha pretendido esquivarlo o sortearlo, con correcciones de timón y velocidad cuando lo que se precisaba era, virar todo y dar motores atrás a toda máquina, es decir, invertir la inercia y el curso de España de raíz.

Termino. El otro gran lastre de este país es la sequía financiera. Y ahí la responsabilidad de este gobierno es compartida con la de la UE que nos impone límites de déficit asfixiantes. No se comprende que los ciudadanos con decenas de miles de millones de euros de nuestros impuestos hayamos rescatado bancos y cajas y, los mismos, se dediquen con ese dinero a sanear sus cuentas -cierres de oficinas y despidos- y prestar al estado, a otros bancos o a quien no lo necesita. El paliativo cuando no hay trabajo es el autoempleo pero este precisa de una inyección de liquidez inicial para su arranque y puesta en marcha. No es de recibo que los jóvenes y emprendedores de este país no puedan acceder a ese capital por la ausencia de garantías o que lo consigan, hipotecando la casa de padres y abuelos o su pensión de jubilación.

El estado debió de reaccionar sustituyendo la inexistente iniciativa bancaria por un impulso del ICO o la creación de una Caja pública para poner en circulación buena parte de las ingentes masas de dinero que destinó al saneamiento de una banca y cajas que, finalmente, no prestan, porque no confían en la recuperación de lo que prestan y porque nunca estudian y analizan la idoneidad de la inversión que se les plantea. Tampoco se comprende el frenazo en las inversiones productivas. Por más que las mismas sean gasto, se sabe que a corto y medio plazo, incentivan el empleo y la economía y, por ende, el consumo, lo que habría puesto al país en la necesaria senda del crecimiento.

El vanidoso Partido Popular y su gobierno llegan tarde. Han consumido su oportunidad y la han dilapidado. Ya, aún queriendo, no pueden ir a mejor, mientras otros que están llegando, demostrarán que, como sostiene Murphy, “si se puede” ir a peor cuando algo está muy mal.

El repunte económico solo es rebote

AscoHastaLaNáusea


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