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Fernando, el Atleti eres tú

18/05/2018 06:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Queremos sacar a Guillem Martínez a ver mundo y a contarlo. Todos los meses hará dos viajes y dos grandes reportajes sobre el terreno. Ayúdanos a sufragar los gastos y sugiérenos temas (info@ctxt.es).

No, ser del Atleti no es ser mejor que nadie. No, ser del Atleti no es arrogarse la capacidad de presumir de tener humildad. No, ser del Atleti no consiste en autoproclamarse la mejor afición del mundo. No, ser del Atleti no consiste en ser sufridor, ni en ser perdedor, porque como decía Luis, si habiendo ganado todo lo que ha ganado, el Atleti es el Pupas, otros deberían ser el costras. No, ser del Atleti no va de querer al equipo por lo que gana, ni de presumir de carné militante porque se gana mucho, ni siquiera de lucir la chapa, la escarapela o el palmarés, como un arma arrojadiza para zanjar cualquier debate o discusión. No, ser del Atleti no es creer que el fútbol te debe nada, ni siquiera una Champions, porque uno siempre acaba teniendo lo que merece. No, ser del Atleti no consiste en justificar todo en base a un gen competitivo único, ni a un destino inescrutable, ni a un relato sesgado que divide a los equipos en ganadores y perdedores. Eso es en otra ventanilla, también legítima y lícita, pero no en la del Atleti.

Ser del Atleti no es ser mejor que nadie, es diferente. Todos los equipos y sentimientos de los hinchas se parecen en que todos se creen diferentes a los demás, es cierto, pero hay una característica constante en el mundo atlético: es nadar contra corriente, es ser alternativa de poder, es soñar con hacer posible lo que el resto del mundo te repite que es imposible, es vivir en campo contrario por sistema, ayer, hoy y mañana, hasta el final de los días. Ser del Atleti es una tradición familiar heredada, de padres a hijos, pero también consiste en una resistencia creciente, desde el patio del colegio hasta la tertulia de oficina, ante una abrumadora mayoría que no entiende que exista gente que no sea del Real Madrid en este país, porque eso es renunciar voluntariamente a la felicidad. Santiago Bernabéu decía que elegir entre el Madrid y el Atleti era como elegir entre ser rico y ser pobre. Es posible que su visión fuera certera. O no. Lo incuestionable es que hasta el gran patriarca blanco y sumo hacedor de la leyenda blanca jamás pudo negar una interpretación tan simple como real: todo gran poder necesita tener un contrapoder. Unos mayoría, otros minoría. Pero al fin y al cabo, diferentes. Como debe ser.

No, ser del Atleti no es ser tan humilde como el Logroñés, el Sestao o el Chipiona. No, ser del Atleti no es ser modesto como el Compostela, la SD Eibar o el Leganés. No, ser del Atleti creo que no tiene tanto mérito como ser del Real Zaragoza, del Real Betis o de la Real Sociedad, que tienen menos armas y menos recursos económicos. No, ser del Atleti no tiene nada que ver con la dificultad que tienen Sevilla FC, Valencia CF o Athletic Club para conquistar títulos, esa esa la verdad. Y no, por más que se empeñen los trovadores habituales del régimen, ser del Atleti no consiste en ser masoquista, ni en abrazar la estética del perdedor, ni en alegrarte del mal ajeno más que disfrutar el tuyo propio, ni en ser feliz con aquello de que lo importante es participar. Ser del Atleti es más sencillo: es saber que se puede ganar o perder, interiorizando que si el fútbol es el mejor relato posible de la vida, en el viaje de la vida, todos perdemos más de lo que ganamos, y por eso disfrutamos más del trayecto que del destino. Es muy fácil. Ser del Atleti no es tirar de bufanda o camiseta cuando se levanta un título o cuando se gana un partido, que también, sino enorgullecerse de una pasión inexplicable en el peor escenario y en la más cruel de las derrotas, en Segunda o Primera, en Champions o Europa League, en Bucarest o en Hamburgo, en Lisboa o en Milán, en Lyon o en Tallin, porque el orden de las ciudades no altera el producto, sino que lo multiplica.

Ser atlético es saber que cuando todo te falla, siempre te queda el Atleti

Ser del Atleti es encontrar aliados en sitios insospechados y en situaciones rocambolescas, abrazarte a un extraño y tener dos familias, la tuya y la rojiblanca. Ser del Atleti es tener claro que los mejores guerreros no son los que vencen todas las batallas, sino los que, después de haber caído, tienen la valentía de regresar al campo de batalla. Ser del Atleti es avanzar sin dejar de resistir los golpes. Ser atlético es saber que cuando todo te falla, siempre te queda el Atleti. Y ser del Atleti es saber que cuando el Atleti te falla, nunca le vas a fallar, aunque hayas renegado mil veces, porque ese veneno se mete dentro y nadie te lo puede sacar del cuerpo. Ser del Atleti es ser de un equipo que te quita años de vida y te los devuelve, multiplicados por cien, en un instante fugaz que da sentido a todo lo que creías que jamás lo tendría.

Ser del Atleti no es ser más que nadie, ni mejor que ser del Madrid, Barça, Betis o Alcoyano, naturalmente que no. Todos merecen y exigen respeto. Pero como el maestro Sabina, que entre todas las vidas posibles escogería la del pirata cojo con pata de palo, con parche en el ojo y con cara de malo, uno siempre querría formar parte de esta religión tan extraña y dichosa, en la que si Simeone es mi pastor, nada me falta. Podría no haber sido del Atleti, pero ayer recordé por qué nunca dejaré de serlo. No fue por ganar. No fue por perder. Fue por ti, Fernando. Recordé tu energía en rojo y banco. Me vino a la mente que, cuando te diagnosticaron tu enfermedad, seguiste yendo al Calderón. De que, cuando no podías caminar, escuchabas la radio. De que cuando no podías sostener el transistor, exigías ver el resumen. De que cuando te quedaste sin voz, preguntabas por el Atleti. De que cuando te estabas yendo, Gabi quiso darte el último pase de gol que merecías. Y me acordé de que, momentos antes de morir, soñabas que tu equipo ganase una final europea. Ayer pasó, Fer. Ser del Atleti no es ser mejor que nadie, pero compartir colores y escudo contigo fue el mayor orgullo del que podré presumir. En esta vida y en la otra. Hace horas que Neptuno se ha puesto guapo, Altarejos, porque espera tu visita. Te quiero, amigo. Te querré siempre. Fuiste, eras y serás siempre todo lo que representa ese equipo. No te creías mejor que nadie, pero eras diferente a todos. Fer, el Atleti siempre serás tú.


Sobre esta noticia

Autor:
Criticic (2156 noticias)
Fuente:
ctxt.es
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Tipo:
Reportaje
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