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Francia, una olla a presión

07/05/2019 19:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

HELENA RESANO. PERIODISTA

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Desde ayer, en Francia, se sienta en el banquillo todo un modelo empresarial y de ascenso profesional. El juicio sobre la ola de suicidios en France Telecom es la punta del iceberg de una cultura de trabajo que impregna todos los estratos sociales y todos los perfiles profesionales: desde altos directivos de empresas, como el caso de la multinacional de telefonía, hasta los ganaderos de la Bretaña francesa que ahogados por los créditos y ayudas que han recibido, deciden acabar con su vida antes que admitir el fracaso profesional.

En Francia, en una cena de amigos, lo primero que te preguntan es dónde trabajas, cuál es tu puesto y, no directamente cuánto ganas, pero sí dónde vives y a qué colegio van tus hijos. La radiografía socioeconómica se hace de una forma tan natural, tan espontánea, que no se toma como una intromisión o como una impertinencia. La cultura de trabajo francesa es así: importa quién eres por dónde trabajas, no por lo que eres. Y eso, en empresas internacionales, cotizadas en bolsa, supone una auténtica olla a presión.

La ola de suicidios de France Telecom fue una sacudida a este tipo de cultura laboral. Se destapó la presión social de un perfil muy determinado: altos directivos, que rondaban los 40-50 años, que llevaban toda la vida en la empresa, y que tras la transformación digital empezaban a quedar descolgados. Eran caros para la empresa y poco productivos, la peor combinación posible para una cuenta de resultados saneada.

La experiencia dejaba de ser un valor porque una máquina podía realizar su evaluación de riesgos o su proyección de previsiones de una forma más rápida y más eficaz. La empresa necesitaba adelgazar gastos y lo más fácil era recortar de la partida de gastos fijos, la mano de obra, el personal. Sobraban 22.000 empleados, 22.000 personas que pasaron a ser simplemente un número.

La falta de empatía por parte de la dirección fue tan sangrante que es memorable la frase que pronunció el presidente en aquel momento, Didier Lombard, ahora en el banquillo acusado por acoso psicológico, y con los primeros suicidios de empleados ocupando ya las portadas de los periódicos: "Los despidos se harán de una forma u otra, saldrán por la ventana o por la puerta".

La Crisis reputacional que sufrió la empresa fue enorme y tardaron años en recuperarse. Las familias de los que lo perdieron todo, todavía no lo han hecho.


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