Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Miangaig escriba una noticia?

GARZON no no no

31/01/2012 18:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

POR PIO MOA, HISTORIADOR

  • ¿Ganará Garzón o ganará la justicia? / El Paracuellos de Órgiva / Terror entre las izquierdas La justicia recibiría un tremendo golpe si el juicio contra el prevaricador Garzón quedase en farsa. Los embustes progres sobre el terror de derechas y el terror entre las mismas izquierdas, un capítulo apenas tratado. Como siempre, animo a mis lectores a difundir estos materiales para contrarrestar en lo posible la industria de la mentira disfrazada de "antifranquismo".

    --------------------

    "Los tres golpes: http://www.youtube.com/watch?v=R8p9wTFXQNw

    ***

    Asistimos a un pulso de Garzón y sus cuates contra la justicia, con un triple aspecto por lo que se refiere a los llamados "crímenes del franquismo".

    El primero es el meramente judicial, en el cual la prevaricación del juez político es evidente y extrema.

    El segundo, aún más importante, es el político: se trata de si se impone la concepción de la justicia que sostienen los enemigos de Montesquieu desde Alfonso Guerra, es decir, una justicia al servicio de las ideúchas y sobre todo los intereses de la izquierda, o una justicia independiente y digna. Es muy importante para todos que Garzón sea condenado con severidad, pues de otro modo la justicia recibiría un nuevo y tremendo golpe, y con ella la democracia.

    El tercero es el histórico: el "antifranquismo" se ha convertido en una industria –muy subvencionada—para falsear la realidad histórica de acuerdo con la demagogia izquierdista, compartida por los separatistas y parte de la derecha boyuna. El falseamiento tiene básicamente tres aspectos: A) presenta al Frente Popular (conglomerado sangriento de totalitarios, golpistas y racistas) como representantes de la democracia, una rueda de molino de tal tamaño que cuesta creer que alguien haya conseguido comulgar con ella. Y sin embargo la manipulación de los medios de masas ha logrado el milagro. B) Exagera desmesuradamente o inventa las cifras: desde hace más de diez años se ha montado un gran negocio con el cuento de las "fosas comunes" franquistas. Han encontrado muy pocas y ninguna "común" en el sentido del entierro de un gran número de personas, han desechado las de muertos nacionales y en muchos casos no se sabe si fueron fusilados o caídos en combate y enterrados apresuradamente. Sin embargo persisten en dar números de cientos de fosas y más de cien mil o de doscientos mil fusilados; dedican mucho más dinero (robado a todos nosotros) a la propaganda de las supuestas fosas que a excavarlas, porque evidentemente no las hay (ver más abajo el caso de Órgiva). El modelo de la campaña ha sido la montada con respecto al Valle de los Caídos y sus "20.000 presos políticos condenados a trabajo esclavo", otra falsedad del calibre de la del Frente Popular "democrático". C) Identifican a los fusilados suyos no solo como demócratas sino también como inocentes. Ciertamente, en los radicalismos engendrados por el terror izquierdista el bando nacional ejecutó sin duda a un número de inocentes; pero también seguramente a un número mayor de chekistas asesinos y ladrones. Cuando los garzones de turno dan a todos el mismo tratamiento como víctimas, se identifican claramente con los asesinos, a quienes exaltan al nivel de inocentes, mientras rebajan a estos al nivel de los chekistas.

    En este pulso entre los garzones y la justicia nos jugamos mucho: o sale de él un triunfo de la democracia o una más profunda degradación de ella.

    ****El caso de Órgiva: Pío Moa, (13-XI-2006)

    En el texto de abajo, de Los mitos de la represión, de Martín Rubio, el lector atento percibirá la técnica del odio, repetida una y otra vez en estos años:

    a) Una exageración sin tasa. 3.000 muertos, 5.000... Da igual

    b) Las víctimas no tienen otro delito que ser honrados republicanos, honrados trabajadores, o cosa así.

    c) Afirmaciones pomposas para impresionar a los incautos: "perfectamente documentado".

    d) Testigos presenciales. Los historiadores conocemos el escaso valor de la historia oral, sobre todo decenios después de ocurridos los hechos. Y sobre todo cuando el "investigador" estimula en el "testigo" los recuerdos adecuados.

    e) Interviene la autoridad profesoral. "El catedrático calcula"...

    F) Importa mucho mostrar la actitud reticente de la derecha, siempre intentando ocultar su siniestro pasado.

    g) Falta aquí una torpe y corriente justificación del odio: "los otros han sido honrados durante cuarenta años. Ahora toca el turno a los nuestros". Pero no podía faltar la infinita hipocresía: "solo buscamos la memoria y el respeto a las familias". Bergantes.

    "No menos indicativo fue un suceso que levantó densa polvareda a finales del verano de 2003: el hallazgo, en un barranco de Órgiva, Granada, de un osario durante la construcción de unas obras del ministerio de Fomento. De inmediato empezó a hablarse de una enorme fosa común "perfectamente documentada", de "fusilamientos masivos", de "exterminio de compatriotas por motivos ideológicos". Un catedrático de Economía de la universidad de Granada caracterizó el barranco como "lugar de crímenes y de muertes" por donde "había corrido un río de sangre". Supuestos testigos recordaban la llegada de camiones cargados de "hombres, mujeres y niños", a quienes bajaban, mataban a tiros y hacían caer rodando a la zanja, echándoles luego cal viva, "y así un día y otro". El catedrático calculó en 5.000 las víctimas, si bien la Asociación por la Memoria, algo menos sanguinaria, las rebajaba a la mitad. Se aumentó el dramatismo poniendo en la picota la "indiferencia" del gobierno Aznar, o hablando del "miedo" de los obreros a perder el trabajo si hablaban de los huesos hallados. Los de la "memoria" señalaban piadosamente que sólo buscaban "el respeto a las familias" de los fusilados, como si alguien les faltara a ese respeto.

    El ayuntamiento resolvió homenajear a las víctimas y erigir un gran monumento recordatorio en medio de un parque a crear ex profeso. El dinero vendría aprovechando una orden oficial que subvencionaba a los ayuntamientos para "coordinar actuaciones de recuperación de la memoria histórica". Se exigió la paralización de los trabajos de Fomento, y que los gastos de excavación entrasen en los presupuestos de la obra. En muchos periódicos, y en Internet corrían las noticias y comentarios.

    Aquello venía a ser el Paracuellos de la izquierda, después de años de excavar y lanzar insinuaciones, pero sin encontrar más que algunos restos dispersos, de origen no siempre claro.

    El diario El País dedicó al acontecimiento una página el 1 de septiembre, ofreciendo además de lo ya reseñado, la siguiente información, como si la fuente mereciera alguna confianza: "Según datos de los socialistas, más de 500.000 personas sufrieron prisión y otras 150.000 murieron fusiladas". Y para hincar más el aguijón en el gobierno de Aznar sugería el carácter fascistoide de éste al mencionar que había gastado 13.000 euros en recuperar cadáveres de la División Azul y honrar su memoria mediante un pequeño monumento (en realidad el gobierno recuperó restos de españoles de los dos bandos caídos en Rusia, y hubo otro pequeño monumento para los comunistas españoles muertos allí, que fueron muchos menos).

    Se anunciaba, evidentemente, una ofensiva mediática de gran estilo. Pero el 2 de septiembre El País informaba, no a toda plana, sino en el lugar menos visible de una página muy interior: "Los restos óseos hallados el pasado sábado son, según los forenses, de origen animal". De cabras y perros, en concreto. Así se vino abajo la operación. La derecha, prácticamente la pasó por alto, pero puede imaginarse la oleada de sarcasmos, insultos y comentarios moralmente aniquiladores si hubiera sido ella la autora del montaje. Durante muchos años seguiríamos oyéndolos.

    Cito el caso no como prueba de que la derecha no cometiera atrocidades, pues ciertamente las cometió, sino como muestra de la explotación cínica de los sentimientos ligados a las víctimas del pasado para sacar tajada política actual. Un hecho muy desgraciado de los últimos años ha sido precisamente la sistemática recuperación de los rencores, que no de la memoria, por los partidos de la izquierda y separatistas. Y como insisten en esa vía y por desgracia logran hacer creer a mucha gente su propaganda, no queda más remedio que hacer un esfuerzo, aun si penoso, por restablecer la verdad histórica, único modo de combatir los odios.

    Falta mencionar la completa ineptitud o complicidad pasiva de la derecha en estas miserias.

    ****Los auténticos olvidados

    Por Pío Moa (12 de noviembre de 2004)

    En estos tiempos en que tantos se empeñan en limitar la memoria del lado más atroz y siniestro de la guerra y sólo de uno de los dos bandos, conviene mencionar a los auténticos olvidados: los izquierdistas víctimas del terror entre las propias izquierdas. No sobra hacer un llamamiento a los estudiosos y abretumbas para que incluyan en sus esfuerzos a estas personas, cuya dignidad y honor parecen traerles al fresco.

    Más sobre

    El caso más publicitado es el del comunista no ortodoxo Andrés Nin, salvajemente torturado y luego asesinado por la policía política soviética en una de sus prisiones secretas en España, prisiones que escapaban al control del propio Frente Popular español. Sin embargo su caso es tan sólo un ejemplo entre muchos.

    Sólo por mencionar algunos casos que podrían incitar a investigar a los de la "memoria", encontramos en el libro comunista Guerra y revolución en España, editado en Moscú, denuncias como éstas contra los anarquistas que habían conquistado la mitad de Aragón: "La violencia y el terror continuaron campando por sus respetos". "Se perseguía, y aun se ejecutaba a los campesinos que se resistían a entrar en las llamadas colectividades agrícolas o por simples venganzas personales. En la zona del Cinca, en una noche fueron asesinados 128 campesinos (...) En Esplús, en un solo día aparecieron muertos 23 afiliados a la UGT" (tomo III, pgs. 262 y 264). O bien: "Cuando [los anarquistas] fueron al campo llevando consigo la antorcha de la revolución, lo primero que hicieron fue arrebatar al campesino todo medio de defensa... y una vez conseguido, le robaron hasta la camisa" (II, p. 30). Aparte de los asesinatos directos, estos desmanes dejaban a muchos labriegos al borde de la muerte por inanición, y bastantes de ellos llegaron probablemente a tal extremo.

    Por su parte, los anarquistas acusan a los comunistas en testimonios como los de José Peirats en su libro Los anarquistas en la crisis política española: "Nunca llegó el crimen a extremos de tanto refinamiento como a partir del 15 de mayo de 1937. Es decir, a partir de cuando el gobierno [del Frente Popular] se jactó de ser dueño de los resortes del poder. A partir de entonces se cometieron los crímenes más horrendos de nuestra historia política. Las mazmorras de la GPU se multiplicaron como infiernos de Dante (...) El 2 de julio se celebró en Tarragona el consejo de guerra contra los supervivientes de las masacres cometidas por los comunistas en aquella misma ciudad en ocasión de los hechos de mayo [se refiere a la pequeña guerra civil en Barcelona entre anarquistas y un sector marxista, por un lado, y los comunistas y los nacionalistas de Companys por otro, que causó cientos de muertos]. En mayo, 36 militantes de la CNT habían sido asesinados en Tarragona por los comunistas del PSUC" (p. 243).

    El periódico cenetista Solidaridad Obrera mencionaba, sobre esos sucesos, "Los cadáveres espantosamente mutilados de 12 jóvenes de la CNT de San Andrés (barrio extremo de Barcelona)" o "los 5 del rondín de Eroles, asesinados también", o de otros quince asesinados también en Tarragona, y otros en diversos puntos de Cataluña. Menciona también el caso del libertario italiano Camilo Berneri (p. 234). La dirigente anarquista Federica Montseny denunció la práctica comunista de secuestrar a rivales políticos, "Meterles en una casa particular (...) sacarles por la noche y asesinarles" (p. 247) Orwell también menciona "Las cosas más terribles. (...) Heridos arrastrados fuera del hospital y arrojados a la cárcel, gentes apretujadas en repugnantes mazmorras, presos golpeados y muertos de hambre", etc.

    El citado Peirats retrata así al célebre SIM (Servicio de Información Militar), creado por Prieto a iniciativa de Orlof, jefe de la policía política de Stalin en España: "Era una red policíaca que se extendía por las pequeñas y grandes unidades del ejército y por el interior de los partidos y organizaciones, vigilando estrechamente las actividades de sus militantes (...) La táctica terrorista más inhumana era todo el secreto de sus éxitos. Pero este mismo sistema de tortura era aplicado a los elementos antifascistas no comunistas". Tenía también sus propios campos de concentración (p. 247-9).

    Sobre los métodos del SIM cuenta de pasada Azaña: "Denuncias sin firma del SIM. Unos mozalbetes condenados a muerte por cantar un himno. El delator no sabía cuál era. Malos tratos: uno sordo, otro ciego" (Memorias de guerra, p. 387)

    El anarquista Abad de Santillán escribe en Por qué perdimos la guerra: "Las torturas, los asesinatos, las cárceles clandestinas, la ferocidad con las víctimas culpables o inocentes, estaban a la orden del día (...) Lo ocurrido en las checas comunistas cuesta trabajo creerlo. En el Hotel Colón de Barcelona, en el casal Carlos Marx [menciona otros lugares] (...) se perpetraban crímenes que no tienen precedentes (...) El Ayuntamiento de Casteldefells tuvo que protestar por la serie de cadáveres que dejaba en la carretera todas las noches la cheka del castillo. Hubo días en que se encontraron 16 hombres asesinados, todos ellos antifascistas" (p. 266)

    Y relata este suceso, que ya he reproducido en otras ocasiones: el XXIII Cuerpo de Ejército, de mando comunista, aprestó unos pelotones de "gente probada como antifascista" de distintos partidos de izquierda: "Se les dice que hay que eliminar a fascistas por el bien de la causa. Llegan a Turón (el de Granada, no el de Asturias) los designados y matan a 80 personas, entre las cuales la mayoría no tenía absolutamente por qué sufrir esa pena, pues no era desafecta y mucho menos peligrosa, dándose el caso de que elementos de la CNT, del partido socialista y de otros sectores mataron a compañeros de su propia organización ignorando que eran tales y creyendo que obraban en justicia, como les habían indicado sus superiores. También hay casos de violación de hijas [que se ofrecían] para evitar que sus padres fueran asesinados. Y lo más repugnante fue la forma de llevar a cabo dichos actos, en pleno día y ante todo el mundo, pasando una ola de terror trágico por toda aquella comarca" (p. 288). Nótese que la protesta viene por haber infligido, engañados, tales atrocidades a sus propios coreligionarios y no a los "fascistas". Asesinar a éstos o violar a sus hijas les parecía "obrar en justicia".

    Abundan también los testimonios sobre izquierdistas asesinados en el frente por sus compañeros-rivales políticos. Así, el comisario socialista Piñuela denunciaba la imposición comunista de "un sistema de terror que no se detiene ni ante la eliminación de los elementos disconformes, que después figuran en los partes como culpables de haber intentado pasarse a las filas enemigas" (fondo de la Fundación Pablo Iglesias, archivo de Largo Caballero, XXV, p. 1116 y siguientes). Es muy difícil saber cuántas víctimas causaron estos crímenes, pero debió de ser un número crecido.

    El mismo Piñuela escribe: "La responsabilidad por las derrotas se exige cada día más estrechamente al soldado, sobre el que se hace caer duramente el código de Justicia Militar, interpretado con excesiva rigidez por los Tribunales Permanentes. La responsabilidad, que debe ser mayor cuanto más alta es la jerarquía militar, va difuminándose hasta desaparecer por completo conforme ascendemos en la escala jerárquica". Los reglamentos de Prieto y de Negrín daban a los mandos facilidades extraordinarias para fusilar a los soldados que se considerase desafectos. ¿Cuántos de ellos cayeron en los intentos de imponer una disciplina férrea cuando la guerra estaba ya perdida para las izquierdas y crecía la desmoralización? El cálculo no es fácil pero, desde luego, no se trató de casos aislados.

    Basten estos botones de muestra como motivo para iniciar una investigación a fondo, a fin de arrojar luz sobre aspectos hoy ocultados o disimulados de aquella guerra. Una argucia empleada por los recuperadores del odio –y no de la memoria— es que durante cuarenta años se estuvo homenajeando a los caídos o asesinados de uno de los bandos, y que ahora corresponde hacer lo mismo con los contrarios. En realidad desde la transición apenas se ha homenajeado y exaltado más que a estos últimos. El ejemplo más característico puede ser el de García Lorca, invocado sin cesar durante estos treinta años con olvido o desprecio hacia escritores como Ramiro de Maeztu o Muñoz Seca, asesinados por las izquierdas en circunstancias no menos trágicas. La derecha se ha sumado a los homenajes a García Lorca, pero todavía no hemos visto a las izquierdas hacer lo propio con autores como los dichos. Nadie puede percibir en tales actitudes, empezando por la del Nietísimo, un ánimo de reconciliación, sino, claramente, de recuperación de los viejos rencores.

    Esta campaña permanente falsifica la historia al presentar como defensores de la libertad y la democracia a quienes luchaban, con más o menos convicción, bajo la tutela de Stalin y la dirección inmediata de partidos tan democráticos como el comunista, el socialista de entonces o los anarquistas. Y pretende meter en el mismo saco a los ejecutados por el bando nacional acusados de perpetrar crímenes horrendos (como García Atadell), y a los inocentes (como Peiró), víctimas estos últimos de unos odios cultivados de manera muy preferente por las izquierdas, según prueban documentos como los reproducidos en 1934. Empieza la guerra civil.

    No apreciamos en la izquierda, por tanto, voluntad de recuperar la memoria de la guerra, la cual de ningún modo se limita al capítulo de las atrocidades, y menos aún a las cometidas sólo por las derechas. Puestos a eso, deben recordarse también las cometidas por las izquierdas contra las derechas y, sobre todo, entre las izquierdas mismas, cuyas víctimas, insisto, son los auténticos olvidados en esta campaña. La cual, según está planteada, no refresca la memoria ni enseña a evitar la repetición de aquel pasado. Al contrario, incita a repetirlo.


Sobre esta noticia

Autor:
Miangaig (14 noticias)
Fuente:
miguelangelgarceriglesias.blogspot.com
Visitas:
2521
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.