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Historias de ciencia ficción : Violeta (Cap II) "El Caso"

26/09/2014 11:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Edward se propone encontrar a la enigmática mujer sin saber que pronto se verá envuelto en una historia de muerte y misterio

Habían pasado tres semanas desde su encuentro con Laura, su recuerdo todavía estaba fresco, en las noches sentía el calor de su cuerpo, había momentos que despertaba porque estaba seguro que lo había abrazado, su perfume, su habitación acobijaba su presencia, en su mente la loca idea de estar enamorado de un fantasma chocaba contra todas sus creencias, pero las pruebas lo atormentaban, había buscado en internet, encontró la historia escrita de la hermana de aquel demandado del caso que estaba por presentar en la corte, era una joven hermosa, las fotos eran la viva imagen de la chica que lo había trastornado, era abogada tal cual como se había presentado, trabajaba a favor de la personas de pocos recursos, siempre contra grandes corporaciones que aplastaban los derechos de los más pobres, era muy querida, pudo ver los comentarios escritos después de su muerte, no pudo continuar, era mucha información no deseada, el caso estaba listo, ya el día siguiente se presentaba la primera audiencia en la corte, acomodó su oficina, estaba un poco fuera de orden, había estado buscando precedentes, cerró y salió a tomar aire fresco, caminó bastante, llegó al parque, estaba solo, se sentó en un banco y se quedó viendo como las hojas caían de los arboles, una ardilla bajó con su velocidad característica, parecía un soldado en el campo de batalla, tras las lineas de fuego, atento, como si el enemigo estuviera escondido en algún lugar del campo, recorrió con gran velocidad y cuidado, tomó su objetivo para luego con la misma velocidad y sigilo volver a la copa del árbol, las pequeñas cosas de la vida que uno solo ve cuando algo lo agobia y se sienta a admirarlas para buscar algo de paz, de golpe se levantó y caminó ligero, rápido, corrió, necesitaba llegar a su apartamento, necesitaba información, paso las calles, zigzagueó entre personas y autos, estaba seguro que hoy encontraría la verdad.

Estaba ya en la pagina personal, todavía estaba en la web, recorrió sus comentarios, leyó como las personas apreciaban su trabajo, encontró fotos y comentarios de casos de abusos de empresas que había ganado a favor de gente muy humilde, vio la última foto que salia en la pagina, los nombres aparecían etiquetados, los copió, luego buscó las paginas de esas personas y les envió un mensaje privado, quería contactarlos, seguir buscando la razón, tenía la esperanza que estuviera viva y se tratara todo de un complot y si lo había él debía averiguarlo.

Eran las tres de la madrugada, Edward dormía, un descansó tranquilo, placido, un beso en la mejilla, el sueño estaba presente, las sabanas cayeron, el sueño estaba presente, los besos llegaron, los cuerpos desnudos se fusionaron, el sueño estaba presente, sintió como su pecho fue aposento de dos excitantes presencias, incursiono en aquel calor, el sueño estaba presente, sus labios se humedecieron, su cuerpo se endureció, el sueño estaba presente, los fluidos formaron parte del acto, el sueño estaba presente.

Amaneció, Edward se levantó, miró la cama, se sonrió, camino al baño a ducharse, el día de hoy era muy importante, fue a su oficina, al llegar tomo un café, se sentó en el ordenador, entró en su cuenta de correó y vio que tenia tres mensajes de la pagina social, le habían contestado, entró y leyó con ansiedad, dos de las tres personas le habían dejado su teléfono, la tercera, Margoth Sierralta había ido mas allá, le pidió que se encontraran a las diez de la mañana en un café, casualmente cercano a su oficina, podía ir, debía estar presente para presentar su defensa a las tres de la tarde, un espacio amplio de tiempo, empezó a trabajar en el papeleo que debía llevar ante el juez .

Eran las nueve y cincuenta minutos de la mañana, ya tenia todo listo, tomó su chaqueta y salió directo al café, era muy cercano, fue caminando, dos cuadras después divisa el café, las mesas estaban fuera, eran esos tipo de locales al aire libre, donde las personas compraban la bebida y salían a las mesas a tomarlo y ver el caminar de los demás, eso causaba un efecto catártico, era como tener el poder del tiempo, las personas caminaban luchando con ganarle a su enemigo el tiempo, llegar a una cita, al trabajo, a la universidad, todo era una carrera contra él, mientras desde la mesa una persona tomaba un café, degustando, sin tener el menor complejo ante tan poderoso ser, miro las mesas, no había llegado, compró un café, se sentó a esperar, esta vez su enemigo no era el tiempo, lo tenía controlado, en ese aspecto estaba con el poder, pero un enemigo peor lo atacaba y se llamaba ansiedad.

Eran las diez y siete minutos, ya el café estaba por terminarse, en eso sintió una mano en su hombro.

-Eres Edward <una voz fina, sensual de dejo escuchar>

-Si, y tu debes ser Margoth <respondió>

-Déjame comprar un par de cafés, ¿como lo quieres?. <preguntó Edward>

-Expresso, me encanta ese café <dijo con picardía Margoth>

Pasaron hablando por más de una hora, Margoth le contó de como Laura la ayudó en una demanda donde una empresa la había despedido porque su cargo estaba redefinido para ser ejecutado por un hombre, me defendió como si ella era yo misma <le comento con una emoción inocultable>.

-Eso fue hace tres años, nos hicimos muy amigas, trabajamos juntas, yo la ayudaba en su bufete, solo atendíamos casos donde existía algún tipo de opresión sobre personas sin poder económico para defenderse, por eso cuando llego el último caso, tuve mucho miedo.

Edward necesita encontrar la respuesta, aunque conocerla no sera lo mejor para su vida

-Último caso ¿cual? <de repente la curiosidad se apodero de Edward>.

- ¿Sabes?, cuando recibí tu mensaje soñé con ella, un sueño muy extraño, pero me dijo que podía confiar en ti, yo no creo en esas cosas, pero podría ser un aviso. <le contesto mirando su rostro fijamente>

- Hace un mes te hubiera dicho que yo tampoco creía en esas cosas, hoy, tengo mis dudas, pero puedes confiar plenamente en mi.

- Ok, bien, hace casi cuatro meses se presentó una joven, llorando, nos dijo que su hermano había muerto producto de un medicamento que estaba siendo probado por un laboratorio y como él veinte personas mas, que no le importaba el dinero, sino ver pagar a la gente que lo hizo, al principio dudamos, los laboratorios se protegen bien en ese tipo de pruebas, hacen firmar documentos donde las personas autorizan, pero el estado de la joven nos hizo prometer que por lo menos iniciaríamos una investigación, pero Laura era muy observadora, sabía cuando alguien expresaba la verdad, el dolor, y sobre todo ese dolor que da la persona cuando siente que todas las puertas se cierran y solo una pequeña luz se abre y ella sentía que era esa luz para esas personas, para mi lo fue una vez.

- ¿Averiguó algo?<preguntó con ansiedad>

- Es lo que nunca te podré responder, la noche de su muerte me llamó, me dijo que el caso se había complicado, tenía muchas respuestas, su fuente le había entregado documentos que le daban la razón a la joven, pero revelaba algo mucho más grande, que lo hablaríamos en la mañana, fue lo último que le escuche.

- ¿Y el laboratorio? ¿sabe que compañía lo representaba?

- Aquí le dejo la carpeta, si algo puede hacer, le pido que lo haga, Ella merecía otra cosa <con tristeza en la voz>

- ¿Porque dice eso? Leí que su muerte fue por causas naturales, su hermano lo mencionó <dijo Edward con tono de desconcierto>

- Usted sabe que la medicina todo lo puede lograr, lealo, veo que tiene una fuerza especial que lo motiva, parece como si ella viviera en usted, el caso sigue abierto, usted lo tiene en sus manos ahora, yo no puedo hacer nada con eso, solo extrañar a una buena mujer.

La noche llegó, en los tribunales todo salió según lo planeado, el juez no vio causa a juicio, la empresa que representó Edward le extendió una felicitación al bufete con relevancia en él, sin embargo eso no es lo que lo movió ese día, estuvo poco tiempo en la reunión habitual entre abogados cuando se gana un caso, fue directo a su casa, llevaba en su maletín la carpeta con los datos del caso, fue caminando, estaba cerca, compro un café y al salir del local ve la parada del autobús, fijo la mirada, una hermosa mujer lo estaba viendo, era Laura, se quedo pasmado, el autobús llego, iba a pasar la calle, los vehículos no lo dejan, cuando llega el autobús había salido, el se queda con la vista fija, ella también, lo veía desde la última ventana del bus.

Atontado llega a su casa, toma un largo trago del café que había comprado, estaba tibio, pasó por su garganta mientras que su cerebro recibía la motivación que la cafeína da, se cambió, se puso cómodo, la noche iba a ser larga, tomo la carpeta y en el primer párrafo quedo grabada su mayor impresión, la empresa demandada era Laboratorios Exilon, parte del conglomerado de Industrias Franford, su cliente.

Próximo capítulo : La victima

Capitulo anterior : http://es.globedia.com/cuentos-ciencia-ficcion-violeta-cap

 Proyecto : Emisión  de la novela "Cuentos de ciencia ficción dos"  se aceptan donativos.


Sobre esta noticia

Autor:
R.j. Sulbarán (104 noticias)
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Tipo:
Opinión
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Distribución gratuita
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