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Humanidad sin humanos; democracia sin demócratas

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08/05/2019 18:11 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Construir un sistema democrático sólo es posible desde el entusiasmo por lo público, apartándose del individualismo liberal, tener responsabilidad hacia los otros, hacia el bien común desde la libertad

Son muchas las personas que defienden hoy la legitimidad de la extrema derecha y sus ideas por el mero hecho de que afirman estár ejerciendo su libertad de expresión. Ciertamente, así es, pero, por otro lado, también es parte de los derechos de una sociedad democrática la tolerancia. ¿Por quéentonces no se tolera cualquier expresión sin importar de qué tipo sea? La libertad de expresión, al igual que la tolerancia, son valores en los que se afianza la democracia. Sin embargo, hay que tener cuidado, no todo puede ser tolerable. No vale cualquier tipo de expresión. Para que exista la democracia y la libertad, debe existir primero un límite para la tolerancia. Sólo así la sociedad podrá ejercer positivamente la democracia.

No es democrático, por ejemplo, que la extrema derecha exija la desintegración de la pluralidad en la democracia, esta es una razón para asegurar que no todo deber ser tolerado. Y algunos se preguntarán, ¿Cuál es entonces el límite de la tolerancia? Voltaire hace una reflexión al respecto en su Tratado sobre la Tolerancia (1763). “Para que un gobierno no tenga derecho a castigar los errores de los hombres, es necesario que tales errores no sean crímenes. Sólo son crímenes cuando perturban la sociedad; perturban la sociedad si inspiran fanatismo, es preciso, por lo tanto, que los hombres empiecen por no ser fanáticos para merecer la tolerancia.”  Por tanto, si queremos una sociedad tolerante no deberíamos tolerar la intolerancia, cuando menos en un plano que no sea el racional y argumentativo. Lo demás sólo trae el establecimiento de una sociedad intolerante.

Y lo peor de todo es que muchos grupos políticos toman los grandes problemas y los tratan de tal manera que enturbian las relaciones actuales dentro del pueblo. Así, cuando hay un conflicto como el de Cataluña, la explicación de la derecha es echarle la culpa al gobierno socialista, acusándolo de pactar con ellos y vender a España ayudado por Podemos, mientras incendian el ánimo de independentistas y unionistas a su conveniencia; si hay precariedad laboral culpan a los inmigrantes o a los refugiados; si se hacen reivindicaciones sociales culpan a los homosexuales, a los comunistas o hasta a los orientales ya puestos a culpar. Pero no se miran el ombligo ellos para reconocer que todo lo que pasa en España está motivado por la corrupción masiva que han establecido y habituado, por su irresponsabilidad y por su deslealtad con el pueblo español. Esto es perverso, esconden en su discurso problemas reales pero sin solución. 

Muchos grupos políticos toman los grandes problemas y los tratan de tal manera que enturbian las relaciones actuales dentro del pueblo

Quieren prohibir la educación sexual, las demostraciones de orientaciones sexuales distintas, la igualdad, los derechos fundamentales. No quieren pensar simplemente diferente, quieren prohibir la expresión de los demás e incluso limitar los conocimientos educativos. Y esto es incompatible con la idea de democracia, pues prohibir a los que no piensan como ellos atenta contra la propia democracia. 

Los discursos de odio e intolerantes atentan contra la vida democrática en su sentido más estricto. La tolerancia ha de ser siempre neutral, sin embargo aquellos que defienden el derecho de expresión de los exaltados fascistas no son tan neutrales como ellos creen. Porque tomar partido respaldando a un grupo opresor para que haga activismo y proselitismo sobre los más débiles,  es apoyar al déspota.

Saber entender la democracia no es perpetuar las actuales condiciones de dominación y precariedad, no es invisibilizar a los homosexuales, a los trabajadores, a los pobres, a las mujeres, a los jóvenes, a los jubilados, a los inmigrantes y a todos aquellos a quienes el sistema deja de lado y vulnera manteniendo su vida en precario. Se necesita un verdadero acto político que cambie el sistema. Y cualquier movimiento que no busque esto no está entendiendo lo que significa democracia y mucho menos humanidad.


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Aicrag (195 noticias)
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