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IDEE: Monografía Los descendientes de inmigrantes nacidos en República Dominicana (Segunda parte)

13/12/2013 11:36 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

SEGUNDA PARTE

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Por Julio César Mejía Santana, Ph.D Director Ejecutivo IDEE ( Ilustraciones de Google )

1. Antecedentes y precisiones conceptuales y metodológicas

1.1. Antecedentes sobre los estudios de descendientes de inmigrantes haitianos

La problemática de los domínico-haitianos residentes en el país como grupo diferente a los inmigrantes haitianos comienza a aparecer como tema en las ciencias sociales en los años 80. Ya en el pionero estudio El Batey: Estudio socioeconómico de los bateyes del Consejo Estatal del Azúcar realizado a principios del decenio, coordinado por el historiador Frank Moya Pons, se considera a los domínico-haitianos2 se reconoce como a este grupo como dominicanos por nacimiento o "dominicanos de ascendencia haitiana" ("Arellanos", o sea, nacido en RD de padre o madre dominicano):

"son, por ley (artículo 11 de la Constitución de 1966), dominicanos por nacimiento. Sin embargo, en términos sociales y culturales los miembros de este grupo se encuentran aislados del resto de la sociedad dominicana por una serie de mecanismos sociales que define a estos ciudadanos como diferentes e inferiores. Así mismo, sus expresiones culturales tienden a enfatizar las diferencias entre ellos y el resto de la sociedad dominicana. Aún así, ellos, como los nacionales haitianos redientes en el país, generalmente demuestran un patrón de conducta que intenta integrarse a una sociedad mayor, a pesar del constante rechazo que enfrentan" (pág. 181).

Sin embargo, pese a reconocérseles como dominicanos, los descendientes de inmigrantes haitianos son clasificados y analizados en el estudio como uno de los seis grupos en que se divide la población haitiana residente en los bateyes, aunque en algunas ocasiones se menciona la diferencia, cuando, por ejemplo, se denominan como "una población nativa de ascendencia haitiana de en primera y segunda generación y hasta tercera que se ha mantenido durante décadas en los bateyes". Pese incluso a que dicho estudio encontró que casi tres de cada cuatro (71.8%) residentes en los bateyes de 10 años y más habían nacido en República Dominicana, 73.2% de los residente en tempo muerto y 62.4% de la fuerza laboral ocupada en tiempos de zafra3; que el 60.1% del total de residentes de 10 años y más era hijo de padre dominicano y 63.5% de madre dominicana. Sólo el 39.3% de los bateyeros era de padre haitiano y 36.3% de madre haitiana; que el 30.4% tenía más de 20 años residiendo en el país y 40.9%, 15 años o más. El 83.1% de los dominicanos residentes en los bateyes del CEA residía en mismo lugar hacía al menos 10 años.

Un año después de la publicación del referido estudio sobre los bateyes, en 1987, aparece otro pionero estudio del sociólogo Carlos Dore Cabral en el que se describe por primera vez algunas diferencias entre los descendientes de haitianos y sus ascendentes. No obstante, es casi 10 años después que en estudio titulado Caracterización socioeconómica y cultural de los dominicanos de ascendencia haitiana Carlos Dore reconoce la especificidad del grupo descendientes de

2 Aunque el estudio completo fue publicado en ese año 1986, en realidad la recolección de datos de campo (las encuestas y entrevistas cualitativas) se levantaron tres años antes durante la zafra 1983-1984, cuando ya la crisis de los ingenios azucareros como resultado de la crisis mundial que afectó dramáticamente la industria por los bajos precios del dulce y la progresiva reducción de la cuota preferencial de los E.E.U.U.

3 El tiempo muerto es el período, de una duración de unos 6 meses, posterior a la finalización de la molienda de caña o el período de zafra, durante el cual cesan el corte y tiro de caña y se reduce significativamente las demás actividades agrícolas y la actividad fabril

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inmigrantes, los identifica como "dominicanos de ascendencia haitiana" y los estudia separadamente de los inmigrantes haitianos o nacidos en Haití (Dore Cabral, 1987; 1999; 2002). Los hallazgos más relevantes de esta investigación, que combina información cualitativa recopilada en varios trabajos de campo (observación participante y entrevistas en profundidad) en comunidades de alta presencia de haitianos y descendientes, fueron los siguientes:

? Un 52% de las madres y un 41% de los padres de los descendientes de inmigrantes haitianos nacieron en República Dominicana; un 37% eran hijos o hijas de parejas nacidas en el país, 18% de parejas de madres nacidas acá y un 8% de madres nacidas en Haití y de padres nacidos en República Dominicana.

? El 73.5% de los descendientes casados o unidos lo había hecho con una persona nacida en República Dominicana.

? El 61.1% se comunica principalmente en español el español, y sólo 35% habla predominantemente creole; el 52.8% se comunicaba con sus padres en español y 33.9% en creole y 10.2% en español y creole; 44.8% de sus hijos no hablaban creole.

? El 71.7% se declaran católicos, 12.8% evangélicos, y de 15.5% como no perteneciente a ninguna secta o religión; sin embargo, 44.4% declaró que participa en actividades de vudú, y 44.4% en gagá o fiesta mágico religiosa que se realiza en la semana santa.

? El 54% se auto percibió como dominicano, 26.2% como haitiano, y 19.3% como domínico-haitiano.

1.2 Algunas necesarias precisiones conceptuales

image¿Qué importancia tiene la dimensión sociodemográfica en la problemática de la nacionalidad dominicana de los descendientes de inmigrantes nacidos en tierra dominicana? Para responder esta pregunta, primeramente es de rigor precisar que, en términos demográficos, las subpoblaciones de descendientes de inmigrantes, generadas por los movimientos internacionales de población que atraviesan físicamente las fronteras nacionales, sobre todo cuando implican radicación en el país de destino, es un componente o factor fundamental de la dinámica la población en tanto que afecta no sólo su tamaño, composición (por sexo y edad, sobre todo) y distribución territorial -en el sentido más clásico del concepto población-, sino que además – y en ocasiones o en algunos casos sobre todo-impactan otras estructuras y procesos sociodemográficos que configuran los perfiles de dicha población en términos económicos, sociales, culturales, étnicos, políticos, de género, educación, entre otras dimensiones.

Entender los desplazamientos internacionales de personas en general, y en particular, los flujos de personas de Haití a la República Dominicana -ya sean regulares o irregulares- como movimientos de población o migraciones que se producen por factores de expulsión en el lugar de origen y de atracción en el lugar de destino contrasta con el enfoque, visión o (pre) juicio en la que se inscriben sectores intelectuales, políticos y líderes religiosos locales que desde una postura de corte neo nacionalista y racista, políticamente de derecha conservadora, postulan que

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los flujos de personas a nuestro país desde Haití y su patrones de asentamiento en territorio dominicano constituyen más bien una "colonización" o "invasión pacífica".

En el caso específico de los hijos de inmigrantes que han nacido y residen actualmente en la República Dominicana, o sea, sus descendientes, parece pertinente recordar que los mismos constituyen una población que resulta de procesos migratorios históricos de desplazamientos de población de la parte occidental al lado oriental de la Isla desde los veintidós años de ocupación haitiana en el siglo XIX (1822-1844), sobre todo de las inmigraciones de trabajadores temporeros a actividades agrícolas en la industria azucarera que se intensifican en la segunda década del siglo pasado, durante la intervención militar norteamericana conjunta de Haití y República Dominicana y de los más recientes flujos de los trabajadores orientados a otros cultivos no cañero, la construcción, el comercio informal y ciertos servicios (vigilancia, seguridad, doméstico, etc.), luego de la crisis de la industria azucarera.

Se trata de una población o subpoblación o grupo etnodemográfico conformado históricamente por varias generaciones de hijos de inmigrantes, cuyo impacto en la población y sociedad dominicanas no se restringiría a un quantum demográfico resultado de un efecto combinado de la inmigración y la fecundidad de los inmigrantes sino que potencialmente puede contribuir a modificar el perfil de la población dominicana, integrando en la dominicanidad valores y prácticas económicas, sociales, culturales, idiomáticas, religiosas, entre otras.

image¿Qué entendemos por grupo etnodemográfico? En términos latos, el concepto de grupo etnodemográfico se utiliza acá como herramienta analítica de la etnodemografía o descripción cuali-cuantitativa de la dinámica y composición sociodemográfica de los pueblos, subpoblaciones o grupos étnicos, lingüísticos, religiosos y raciales. Una especie de híbrido del concepto etnográfico o socio antropológico de etnia o agrupamiento humano, con ciertas características somáticas, lingüísticas y culturales en común y del demográfico de subpoblación o agrupamiento sociodemográfico con determinadas características sociodemográficas comunes y una cierta dinámica demográfica y social propia4.

En el caso de inmigrantes y sus descendientes, la preservación, aculturación y reprocesamiento de las características socioculturales y sociolingüísticas originarias de los primeros dependerá de los niveles de integración o asimilación a la sociedad de destino en el que se radican, que a su vez es influido por las políticas de Estado que faciliten la participación de ambas colectividades respetando o no sus herencias culturales en el marco institucional de las reglas de la democracia o por aquellas que propician su exclusión social, económica, cultural, política y/o territorial. En el primer tipo de política, el reconocimiento de las minorías étnicas implica la libertad de identidades múltiples, el no desprendimiento de los vínculos culturales de migrantes y descendientes, y no sería incompatible con el proceso de aculturación ni con la identidad nacional y la unidad del Estado. Por el contrario, en el enfoque de exclusión de expresiones de minorías étnicas, basados en razones de seguridad o integración nacional, se asume la libertad de la diversidad étnica y cultural como incompatible con el etnos-nación.

4 Dado lo incompleto aún, no incluimos acá un análisis en mayor profundidad -en proceso actual de elaboración-de los fundamentos teóricos y filosóficos y las implicaciones demográficas de los planteamientos de una corriente neo nacionalista que sustenta que los flujos de personas de Haití a República Dominicana son invasiones y colonización del territorio, la cultura, la lengua y otros soportes de la identidad dominicana, y que descendientes de inmigrantes conforman o tienen el potencial de constituirse en una minoría étnica cuyos perfiles culturales reproducen el de sus ascendentes.

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Pese a las evidencias acumuladas en los estudios previos acerca de la aculturación y los rasgos identitarios de los descendientes de inmigrantes haitianos recopiladas en estudios realizados por cientistas sociales dominicanos y de otros países (sociólogos, historiadores, antropólogos, demógrafos, sicólogos, etc.) en más de cuatro décadas, un sector de la intelectualidad y la política dominicanas de pensamiento conservador sostiene que los mismos no son cultural ni lingüísticamente dominicanos.

A contrapelo de las claras evidencias de que la población residente en los bateyes dominicanos es mayoritariamente nacida u oriunda de República Dominicana en el imaginario del dominicano, incluido un sector importante de la intelectualidad de pensamiento conservador y de los "liberales" está arraigada e inconmoviblemente posicionada la percepción de que los bateyeros son haitianos, "congoses o kongoses, y que la minoría son los dominicanos o Arellanos. Así, por ejemplo, el destacado representante intelectual y vocero militante de ese sector, el lingüista Manuel Núñez, en su libro El ocaso de la nación dominicana (segunda edición, 2001) anatemiza los bateyes al calificarlos como "enclaves desnacionalizados", que junto a otros asentamientos exclusivos o de predominio haitianos constituyen "villorios", "guettos" de colonización del territorio nacional, "amplias zonas de diglosia arraigadas en enclaves y bateyes: expansión del criollo haitiano que es la lengua intracultural de esas poblaciones; propagación del vodú y sus apéndices de religiosidad; gagá, magia negra, curanderismo y otras prácticas culturales" (pág. 103).

Más aún, con respecto a los descendientes de inmigrantes procedentes de Haití nacidos en República Dominicana, sean estos de padres haitianos (areyanos) o de una de las combinaciones o cruces posibles de padre/madre haitiano con padre/madre dominicano/a (rayanos), Manuel Núñez sostiene que "Ni la religión ni el dominio de la lengua definen a los haitianos nacidos en República Dominicana como "culturalmente dominicanos" (pág. 149)...Referirse a los domínico-haitianos es hablar de aquellas personas nacidas en territorio nacional, pero que son culturalmente haitianos. El argumento es falaz, engañoso." (p. 151).

Específicamente con respecto al manejo de la lengua, el autor devalúa las herramientas metodológicas de encuestas y entrevistas en profundidad y, por tanto, los resultados obtenidos por Carlos Dore, calificándolos como "una auténtica chapucería". Más en concreto, invalida las preguntas y respuestas de descendientes de inmigrantes haitianos entrevistados sobre la lengua que hablan, "Porque no constituyen una verificación de las competencias lingüísticas de los hablantes (p. 149), sosteniendo que más bien se trata de un bilingüismo, tal como lo revelarían investigaciones de varios lingüistas.

Sentencia Núñez que "los haitianos transterrados y los nacidos en territorio nacional constituyen una comunicada imaginada, que antes de palidecer, tienen copiosamente sus rasgos etnográficos y su lengua nacional; que antes de menguar, reclama (...) su reconocimiento como "minoría nacional". Es decir, lograr el reconocimiento de la "nación haitiana" dentro del Estado dominicano....." (p. 103). Más adelante afirma en relación con el otorgamiento de la nacionalidad hijos de haitianos nacidos en territorio nacional que "se estaría atribuyendo la nacionalidad dominicana apersonas que no tiene ni cultura, ni lengua, ni identidad dominicanas...." (p. 145)....".


Sobre esta noticia

Autor:
Modesto Rodriguez (23815 noticias)
Fuente:
antillas1.blogspot.com
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Tipo:
Reportaje
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