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Joe Abercrombie: "La fantasía es un espejo enfrente del mundo real"

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27/05/2020 00:16 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Joe Abercrombie es uno de los escritores que han reinventado el género de la fantasía y lo han llevado a terrenos que no estaban tan explorados. Después del éxito de su primera trilogía, La primera orden , nos lleva de nuevo con Un poco de odio (Alianza Editorial) a aquel mundo que se adentra en la revolución industrial d e una manera brutal y sobrecogedora, donde no faltan barro, sangre y sudor.

En la trilogía La primera ley presentó un tipo de fantasía muy distinto al que los lectores están acostumbrados, mostrando un mundo más realista, crudo y trágico. ¿Cómo describiría el estilo de sus libros?

Creo que el estilo de este nuevo libro es muy similar a los libros anteriores, el mismo mundo, personajes en común... Hemos pasado a la siguiente generación. Muchos de los personajes centrales son los hijos, los protegidos o los aprendices de los que eran los personajes principales en la anterior. Tenemos temas, eventos y preocupaciones comunes, sin duda. Como autor, hay elementos que te emocionan, esas cosas que quieres contar y que van saliendo en tu trabajo en distintos puntos. He leído muchísima fantasía a lo largo de mi vida, eran este tipo de historias heroicas, románticas, que imitan un poco a Tolkien pero sin realmente funcionar del todo. Era algo que me frustraba, porque no había un momento de shock , de cierta crueldad.

No sé si diría que mi obra es realista, pero quería que fuera lo más realista posible, oscura y que también sorprendiera a la gente. Cuando leí Juego de Tronos - seguro que te suena de algo-, dije: "Un día de estos este libro lo peta". Vi muchas cosas que me gustaban de la fantasía precisamente en ese libro y me dije: "Hale, esta es la inspiración que yo estaba buscando para hacer algo que no fuera necesariamente lo mismo, pero tampoco muy diferente". Este era el enfoque que yo quería: sorprender al lector para darle algo distinto. Y esto es literalmente lo que continúa en esta segunda parte de la trilogía. Es verdad que ha cambiado un poco, hemos evolucionado, la tecnología ha llegado. Estamos en un periodo más industrializado, casi en la época victoriana, con la revolución industrial, la opresión del trabajador... Así que he cambiado un poco el entorno, pero el enfoque es el mismo.

A diferencia de los personajes idealizados de otras sagas como El señor de los Anillos y demás novelas clásicas del género, sus personajes son más violentos, oscuros e imperfectos, como se ha podido ver también en sagas como las de George R. R. Martin. ¿Se trata de una fantasía para adultos o es una evolución del género?

Yo creo que el género evoluciona, porque todos lo hacen. Me encantan las pelis del Oeste, y ahí tenemos claramente una evolución. Primero estuvieron las películas de Ford, en las que tienes a los malos y a los buenos, y es muy fácil saber cuáles son. Luego pasamos al spaghetti western , donde hay mucho más barro, sangre y sudor y, ahora, hemos hecho películas en las que se revisita este género con Clint Eastwood y Sin perdón , en la que estamos dándole una nueva forma al género del cual ya conocemos todo. Esto está pasando en todo y, sin duda, le ha pasado a la fantasía. Tolkien escribía una mitología, no estaba produciendo una personalidad real. Es verdad que son personajes míticos, casi mitológicos. La idea no era crear un personaje que fuera escrupulosamente realista y los escritores que le siguieron intentaron imitar su estilo con héroes arquetípicos muy sencillos, malos malísimos. Sin embargo, faltaba un poco lo que son las motivaciones humanas que podemos reconocer, pero para ellos eso les bastaba. Yo creo que sí, el género estaba listo para que tuviéramos un enfoque más psicológico y que nos adentráramos más en los personajes.

Empecé a leer muchos más thrillers y ficción de todo tipo, y empecé a preguntarme por qué no teníamos este tipo de enfoque centrado en los personajes también en la fantasía. Está claro que Juego de Tronos lo hace y que nos mete en la mente del personaje. Sin embargo, Tolkien no investiga cuáles son los motivos de los personajes, hay una distancia narrativa. El narrador es un mago dignificado que lo ve todo desde una distancia, y yo quería un enfoque distinto, más natural, que evolucionase. No es algo que yo diga 'cuándo empiece a escribir quiero esto', no puedo decir 'esto es lo que me planteé yo desde el principio, voy a cambiar el género de una manera brillante; simplemente sucedió. Fue el proceso natural, me gusta este tipo de narración, me gusta este estilo de escritura en el que todo personaje tiene una voz clara, una voz a la que, como lector, tu respondes a ella, y quería darle a cada personaje su voz, sus características, su personalidad. Creo que ese es el pensamiento que tenía mientras escribía.

Tradicionalmente, la fantasía ha estado orientada hacia el género masculino, dejando una representación muy reducida de las mujeres, pese a ser grandes lectoras de estos libros. ¿Debe la fantasía abrirse a incorporar más personajes relevantes femeninos?

¿Quién soy yo para decirlo? Empecé a escribir cuando tenía veintipocos años y claramente la fantasía, como Tolkien, no tiene muchísimas mujeres en sus libros. Hace poco estaba leyendo El Hobbit con mi hija mayor y, de repente, me di cuenta de que prácticamente no hay ni un solo personaje principal femenino. Bueno, de hecho casi no sale ni una sola mujer en el libro. Salen, si eso, en el fondo. Y te das cuenta. Es un libro en el que sale muchísima gente pero casi ninguna mujer. Los arquetipos típicos de la fantasía suelen ser de tipos masculinos: el chico con el destino especial, el hombre violento que intenta hacer frente a un pasado oscuro, el mentor que es mago, o no lo es pero tiene una barba considerable... Y cuando empecé a escribir fantasía me di cuenta muy bien de esto, estos clásicos están aquí, vamos a investigarlos, vamos a darles una vuelta. Y empecé a hacerlo casi sin darme cuenta.

Siempre tienes como un reparto de personajes muy masculinos y dices :"Tengo una o dos mujeres que salen en el libro", pero tienen que ser interesantes, tienen que ser distintas. Aun así, me parece que mis chicas en La primera ley son muy interesantes las dos, y ahora tenemos otras dos. Hay más, es verdad que hay más, pero yo creo que hay espacio para que vengan más, sin duda. Incluso cuando estaba trabajando en la primera trilogía dije: "¿Pero por qué no lo hago mejor? Podría incluir más". Y, por eso, más allá de cualquier tema político, creo que en una escritura bien hecha se muestra el mundo tal y como es, y creo que en el mundo más o menos la mitad de la población son mujeres, o eso me han dicho. Entonces, escribir mujeres, incluir esa diversidad, te da variedad y mucha más opciones de relaciones entre los personajes. Te da distintos enfoques, distintas formas de ver las cosas que suceden, y además utilizas el pronombre femenino, que me han dicho que está muy bien usarlo en frases y todo.

Desde que empecé a escribir la primera trilogía, empecé a pensar: "Vale, aquí tenemos a dos chicas, pero vamos a intentar incluir más, que sea natural además". En los personajes que muestran el punto de vista no tengo mitad y mitad, pero casi, casi. Tengo personajes fuertes, pero cuando hablamos de personajes fuertes, es verdad que si tenías personajes femeninos fuertes eran mujeres que hacían exactamente lo mismo que los hombres, que iban por ahí con una espada, pero hay muchas maneras en la que una mujer es un personaje fuerte, o incluso débil, pero interesante. Es muy bueno tener un reparto femenino tan amplio en cuanto a personalidades como en el reparto masculino. Si tienes personajes masculinos fuertes y débiles, pues también personajes femeninos fuertes y débiles, imperfectos, que sean capaces de hacer cosas como los héroes masculinos. Pero también que sean igual de incapaces como algunos de los hombres. Ofrece una lectura mucho más diversa y es solo positivo el incluir a más mujeres a todos los niveles.

En sus novelas no solo se limita a escribir en el mundo típico de la fantasía épica, sino que se nota la influencia de escritores de otros géneros. Aunque también da la sensación de que se nutre de los videojuegos y el cine. ¿Cree que este tipo de influencia enriquece el género y ayuda a acercarlo a aquellas personas que no son lectoras habituales?

Sí, yo creo que sí. Porque todo escritor, en el fondo, se ve influenciado por lo que le rodea: lo que ves, lo que lees, lo que juegas, lo que experimentas, la gente, lo que está pasando en la política, en tu mundo... Y a menudo pensamos en la fantasía casi como un género de escapismo, en el que te separas por completo del mundo real. Yo no lo he visto nunca así, para nada. La fantasía es un espejo que está enfrente del mundo real, no puedes evitar y no deberías evitar lo que pasa en el mundo real, en lo que te rodea. Eso claramente se va a colar en estos mundos que creas. La fantasía de una era en concreta está hablando de la era en la que se escribe. Yo no intento que la influencia "X" entre en el libro "Y", sino que lo que me influencia acaba colándose en mis libros. No hay una alquimia mágica que diga 'voy a meter esto aquí y esto allá', no, pero lo ves, ves pequeños detalles que son de gente a la que yo conozco, eventos que han sucedido, libros que he leído, series que he visto... Todo eso se cuela. Pero lo ideal es que esas influencias no sean obvias, no quieres machacar eso, sino que dejas un poco su esencia.

No es algo que hago aposta, es algo que sucede de forma natural según voy escribiendo. No sé si eso ayuda a que los lectores conecten mejor con la novela, ya que cada lector responde al libro de forma distinta. Nunca te preparas, quiero decir, cuando yo era lector decía que los libros eran "buenos o malos", porque es mi opinión, y claro, si es mi opinión, es la opinión buena. Pero cuando te conviertes en escritor te das cuenta de que hay todo tipo de opiniones sobre cada detalle de un libro, no tiene nada que ver contigo, es totalmente subjetivo. La gente te dice "me encanta los libros de Abercrombie, me encantan sus personajes" y otro viene y dice: "Pero si sus libros son un asco, los personajes dan pena"; "sus diálogos son geniales"; "sus diálogos son un asco"... Incluso detalles individuales. Y dices: "A la gente no le gustan mis libros porque no le gustan los libros centrados en personajes", pero en eso ni siquiera están de acuerdo, porque algunos dicen 'escribe libros de personajes' y otros dicen: "Para nada". Entonces, quién sabe. ¿Qué es lo que piensa un lector? Pues pregúntale al lector.

Sus libros van más allá de la típica novela fantástica y se adentran en otras épocas fuera del mundo medieval. ¿Por qué decidió salir de lo 'normal y seguro' y apostar por otros caminos dentro del género?

En la fantasía lo bueno es que no tienes por qué ser preciso en cuanto a centrarte en un periodo histórico, porque esto no es una novela histórica. Cuando estaba escribiendo el primer libro, hace muchos años, antes incluso de que se publicase, decía: "Quiero lanzar a un personaje por una ventana". Lo normal. Y dices 'vale, ¿qué tipo de ventana van a tener en este periodo? Porque estamos en la Florencia, del siglo XIV. ¿Serán chiquititas? ¿En forma de diamante? ¿Será un cristal grueso o fino? ¿Habrá también muchísimo plomo en medio? ¿Se romperá o rebotará contra el cristal?. Y luego me dije: "Esto es fantasía, voy a poner la ventana que me dé la gana, que la ventana se haga añicos de la forma más dramática e impresionante del mundo, y si quiero que tengan zapatos del siglo XVIII y ventanas del XII, ¿por qué no?". Ees parte de lo divertido de la fantasía.

Tu creas un entorno y una sensación del entorno que no tiene por qué ser preciso para nada, da igual si hay una precisión histórica, pero puedes crear todos los detalles y puedes utilizar la investigación histórica para crearlos. Así que puedes tener personajes con una actitud mucho más moderna que encaje mejor con un lector moderno porque es más fácil entenderla desde el punto de vista actual. Y, por eso, la novela histórica muy meticulosa a veces te aparta de la historia, mientras que la fantasía puede estar ambientada en el medievo y, sin embargo, no te aleja. El encontrarte en una Edad Media que no es la habitual te desorienta al principio, pero luego te fascina. Puedes encajar lo que te funciona e ir haciendo tu propia época. Esto te da la oportunidad de tener soldados napoleónicos que luchan contra vikingos. ¿A quién no le gusta eso?

Su último libro, Un poco de odio , está ambientado en un mundo que está empezando a industrializarse y descubriendo el capitalismo. Muchas situaciones resultan familiares y es imposible no compararlas con el panorama actual. ¿Cuál era su intención con la ambientación de este libro?

Hasta cierto punto, un poco de intención sí que era que se creasen paralelismos, porque en La primera ley hablamos mucho de la actualidad también. Obviamente, no estoy intentando hacer una lucha contra los bancos "que son todos malos", pero cuando tú escribes tu actitud hacia el mundo se cuela también. La primera ley es mas renacentista-medieval, pero hablas de las finanzas, del mundo de los negocios, de los bancos, de la naturaleza del poder... Son elementos universales relevantes, pero quería avanzar, y por eso incluir la tecnología. Nace de esa frustración, porque la fantasía parece que siempre está en un mundo estanco en el que la tecnología no evoluciona nunca o apenas evoluciona, mientras que en el mundo real, la guerra, las batallas o los conflictos van unidos a cambios sociales, a terremotos sociales.

En la fantasía no pasa así, porque tienes estos compartimentos estancos donde parece que el tiempo no se mueve, y entonces los conflictos son esenciales: el bien, el mal y punto. Por eso quería un mundo que avanzara, que tiene procesos de evolución y tiene un pasado y un futuro. En La primera ley está emergiendo toda la parte mercantil, los bancos, las finanzas, la aristocracia antigua, se empieza a ver el nacimiento de una burguesía mercantil que está emergiendo con fuerza... Claramente, si has creado eso, ahora el siguiente paso es una revolución industrial. En cierto modo, esto es algo que no había visto tanto en la fantasía, no es una idea nueva, no me gustan las ideas nuevas o peligrosas, mejor trabajar con lo que ya conoces. Pero esto era un poquito más innovador para mí y lo primero que piensas es: "¿Cómo hago que esto funcione?". Es una evolución natural para los personajes, pero no hay que tener miedo a los cambios, ¿por qué negarse a ello? Algunos lectores te van a decir: "Si quiero ver la realidad veo las noticias, cuando leo fantasía lo que quiero ver otras cosas", pero bueno, los lectores hacen lo que hacen los lectores, no se les puede pedir más.


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