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"Juro solémnemente"

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10/09/2017 17:26 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La responsabilidad de nuestros dirigentes está hoy en boca de todos. ¿En que consiste realmente esa responsabilidad?

Sin sentido de la responsabilidad un gobernante carece de legitimidad aunque pueda mantenerse en el cargo ad infinitum. Vistas las negligencias y demás irresponsabilidades en cadena del Gobierno de España, la Generalidad catalana, el Ayuntamiento de Barcelona y los Mossos, con motivo de los recientes atentados de Barcelona, automáticamente se han activado todas las alarmas y la ciudadanía que aún guarda algo de sensatez se pregunta porque no se abren las compuertas de la responsabilidad pública, se entona el mea culpa y se producen dimisiones. Hay que agregar el bochornoso intento de golpe de Estado del separatismo catalán, mientras el Gobierno de España en bloque se pone de perfil. Quienes no padecemos de evolucionismo fulgurante entramos en estado de estupefacción cuando descubrimos que hay dieciseis personas muertas y más de cien heridos por un atentado meses después de un aviso claro de la CIA (donde solo faltaba la fecha) y después de la inacción voluntaria en la implantación de los protocolos de seguridad recomendados encarecidamente por el Gobierno de España. Tal vez el atentado hubiera tenido lugar en otro lugar (o no) pero lo cierto es que el de las Ramblas se pudo haber evitado simplemente con algo llamado sentido de la responsabilidad. Pero aún hay más; esta semana el supuesto representante del gobierno de España en Cataluña ha convocado un referéndum unilateral de independencia (golpe de Estado servido en adobo) mientras la respuesta del Gobierno Central era una mera declaración institucional incapaz de contener a un cervatillo, todo ello después de haber tomado exactamente unas cero mil cero cientas decisiones para aplicar la Ley y proteger a la unidad nacional, de sus enemigos. ¿Qué se puede esperar si el sentido común es el menos común y afinado de los sentidos y se supone que tiene que ser el juicio indeleble que ha de inspirar a los demás?.

Los tiempos han cambiado mucho desde que Isabel la Católica le dijera a su marido aquello de “Dios nos pedirá más cuentas a nosotros que al pueblo cuando llegue nuestra hora pues nuestra responsabilidad es mayor”. Cuando el compromiso político entrañaba un compromiso religioso y por ende moral el mecanismo de control procedía de un agente endógeno: la propia conciencia. Podemos discutir su efectividad pero ahí estaba. Es cierto que el sistema electoral que campea por España es ideal para escurrir el bulto y que con un sistema de elección directa el cargo electo debe responder de sus actos, sin embargo ¿de veras todo se reduce a los mecanismos de control electorales ergo todo se reduce a una responsabilidad política?, ¿o bien ampliando la perspectiva un sistema electoral no es lo único que vertebra una nación sino que por el contrario hay otros factores que sin tener un carácter político o jurídico ejercen un impacto significativo en el devenir de las acontecimientos?. El contrapeso del sistema electoral resulta insuficiente para concebir el sentido de la responsabilidad como un atributo de la clase dirigente. Puede ser útil para exigir que cumplan con lo prometido a los votantes, o para llegado el momento se hagan el harakiri político y que venga el siguiente, pero no pasará de ahí.

Se hace necesario discernir entre responsabilidad política y sentido de la responsabilidad, lo primero es un paquete de obligaciones a asumir, lo segundo es un constructo más amplio; el cultivo de una virtud que como planta requiere de una buena semilla y su posterior cuidado. Hasta cuatro componentes tendría esa semilla:

a) La responsabilidad política. Aquellos deberes relativos al cargo y requiere actuar con diligencia. Reviste el carácter administrativo y burocrático, para muchos es la única que está en juego y por tanto la única dimensión. En ausencia de la vía forzosa, cuando se dimite básicamente es por el sentido del ridículo.

B) La responsabilidad civil. Como miembro de la comunidad a la que pertenece es responsable de sus actos para con sus conciudadanos. Sin duda, el político es consciente de esa relación de dependencia y del puesto estratégico que ocupa. En este caso cuando se dimite, previas razones de peso, es porque el sentido de pertenencia a una comunidad es más grande que el interés personal en continuar en el cargo.

C) La responsabilidad moral. La obligación de hacer el bien de todo ser humano se agiganta cuando de las decisiones o acciones dependen miles y miles de personas. No asumir las responsabilidades correspondientes supone entrar en conflicto con uno mismo. En ausencia de vía forzosa, se dimite por sentimiento de culpa y/o deseo de reparación (sentido del honor y del dolor ajeno).

D) La responsabilidad vocacional. No solamente se conoce la responsabilidad sino que se siente en el fuero interno y se asume como un desafío (representa un factor motivacional). El deseo de servir a un país o comunidad es producto de la vocación y supone otro espaldarazo en aras de asumirla. Cuando se dimite es por el sentido de la generosidad con la esperanza de que el relevo lo de la persona idónea.

El sentido de la responsabilidad es el cultivo de una virtud que como planta requiere de una buena semilla y su posterior cuidado

El grado de conexión entre las cuatro dimensiones es evidente: la escasa catadura moral de los políticos corruptos les conduce a la irresponsabilidad civil y política y a menudo a la cárcel. En otros casos la inconsciencia en cuanto a la repercusión de la falta de diligencia política (como ha sido el caso de los dirigentes catalanes en la tragedia de los atentados vividos recientemente) desactiva la dimensión civil y moral de la responsabilidad. Además la falta de vocación de servicio y de la responsabilidad que conlleva suele ser el caldo de cultivo de todo tipo de clientelismos, chalaneos y dejaciones de funciones en las AAPP perdiendo la perspectiva de lo que comporta el cargo.

La responsabilidad en el ámbito político se deriva del compromiso asumido. Recordemos por ejemplo que cuando un ministro jura el cargo lo hace por la Biblia (la dimensión vocacional de servir a los ciudadanos y a Dios), la Constitución Española (la dimensión civil de velar por los derechos y libertades de nuestros vecinos) e incluso por su honor personal (dimensión moral). Hablando de juramentos y promesas; la palabra dada es el signo del compromiso. Éstas son las palabras que ha de pronunciar un presidente de los EEUU en la jura del cargo:

“Juro solemnemente que ejerceré el cargo de Presidente de Estados Unidos y hasta el límite de mi capacidad, preservar, proteger y defender la Constitución de los Estados Unidos” ( Artículo II. Sección 1 de la Constitución de los EEUU). Analicemos el juramento por partes:

1º) “Juro solemnemente”: el presidente electo da su palabra y compromete así su honorabilidad (dimensión moral).

2º) “Hasta el límite de mi capacidad”: clara alusión a la diligencia en el ejercicio de sus funciones (dimensión política).

3º) “Preservar, proteger y defender la Constitución”: todos sabemos que la Constitución comprende los derechos y libertades fundamentales de los estadounidenses (en este caso), el compromiso con la ciudadanía es casi tan explícito como implícito (dimensión civil).

Pero vayamos ahora al juramento del cargo del primer presidente de nuestra democracia, Adolfo Suarez, en 1976: “juro desempeñar el cargo de presidente del Gobierno con absoluta lealtad al Rey y estricta fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional (una vez más presente la dimensión moral de la responsabilidad) y Leyes Fundamentales del Reino (que como sabemos atañan a todos los españoles y se proyecta hacia la responsabilidad civil) así como guardar secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros (responsabilidad expresa del cargo, que se circunscribe a la dimensión política)”

En cierta ocasión, en una rueda de prensa, Vladimir Putin decía que se sentía responsable de cada ruso que no encontraba trabajo (hablamos de un país con una tasa de paro en torno al 5%). Más allá de las elucubraciones sobre la sinceridad o la hipocresía de las palabras, cuestión de fondo: alusión al sentido de la responsabilidad. Quizá estén pensado que toda la exposición anterior es una entelequia, o pura teoría que solo el papel aguanta. Pregúntenle al zorro del Kremlin, él sabe muy bien que en esta vida además de serlo hay que parecerlo, mientras tanto en el Reino de España asistimos a una cuadrilla que tiene el dudoso honor de no serlo ni mucho menos parecerlo.

“Dios nos pedirá más cuentas a nosotros que al pueblo cuando llegue nuestra hora pues nuestra responsabilidad es mayor”


Sobre esta noticia

Autor:
Kid Kippel (5 noticias)
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Tipo:
Opinión
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