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JUSTICIA, El legado de Arturo Jarrín

14/09/2018 22:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Ricardo Arturo Jarrín Jarrín fue el ideólogo y dirigente del grupo armado de izquierda revolucionaria Alfaro Vive Carajo (AVC). Jarrín tras ser apresado en 1984, escapa, pero es nuevamente capturado en 1986, en Panamá. En Ecuador, es torturado y finalmente asesinado

“Arturo siempre tuvo esa cualidad de líder”, así define Beatriz Jarrín a su hermano, quien desde niño estuvo al mando de los juegos, pues era él quien decidía que juego era el más idóneo para que sus ocho hermanos pudiesen participar. Ricardo Arturo Jarrín nace el 10 de enero de 1957, en el seno de una familia católico cristiana de clase media, cuya madre era profesora de escuela y cuyo padre, comerciante. No obstante, y a pesar de las limitaciones de carácter económico, a los hijos de la familia Jarrín nunca les faltó lo más importante, amor.

Ninguno de los hermanos Jarrín asistió al Primero de Básica, pues su madre era la encargada de impartir las nociones párvulas a sus nueve hijos. Una vez dentro de la Escuela Alfonso del Hierro, Arturo, tuvo la oportunidad de hacerse acreedor a una beca, debido a su gran desempeño académico, gratificación que le permitió continuar con sus estudios secundarios en el Colegio La Salle.

Jarrín se gradúo de Bachiller en 1975 a los dieciocho años. En esa misma época, la convivencia con su abuelo materno marcaría su vida para siempre. Su abuelo, pasaría a constituirse en un su principal agente de cambio, pues era él con quien Arturo podía discutir, debatir y   entablar diálogos reflexivos.

Durante esos años, movimientos revolucionarios como el cubano y nicaragüense hacían eco en nuestro continente, Beatriz menciona que su hermano constantemente se cuestionaba ¿por qué pensar en experiencias externas?, cuando nuestro país tenía las condiciones necesarias para poder llevar a cabo luchas internas. El alfarismo y la lucha de los liberales serían el grueso de su argumento, pues a partir de allí toda su teoría obtuvo sentido.

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Arturo Jarrín fue el presidente de la Asociación de la Escuela de Sociología, en la Universidad Central, militante del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria). Además, viajó a Nicaragua como voluntario durante el contexto de la Revolución Sandinista, de cuya experiencia resaltaba  la organización popular y la lucha armada.     

En la casa de Beatriz Jarrín destaca una obra, la misma retrata a Arturo, el ideólogo. Esta obra intenta comparar a Jarrín con Eloy Alfaro y Simón Bolívar, últimos que al igual que Arturo buscaban la construcción de una sociedad mucho más igualitaria.

Fue así como Alfaro Vive Carajo, (AVC), una organización político-militar, nació como una propuesta política de izquierda, cuya razón de ser era el cambio de las estructuras de un país inequitativo. La organización político- militar estaba conformada por la coincidencia ideológica de diversos sectores como el FADI, MIR, Movimiento Obrero, quienes entendían que el acceso al poder, por la vía democrática, era algo imposible. Además, para Beatriz, militante de AVC, uno de los principales intereses fue el impedir que “no se asuma como natural la dominación y explotación de miseria en la que la gente vivía”. La organización funcionaba a base de información compartimentada entre cada una de las células, caracterizadas por el uso de pseudónimos (por tema de seguridad) entre sus integrantes, Beatriz añade:

- La célula mientras más cerrada, era mejor, pues entre compañeros debíamos cuidarnos. De este modo, si nos llegaban a detener, una no podía decir lo que no se sabía, es decir, mientras menos sabías, menos podías hablar.  AVC estaba desplegada por todo el país. Dentro de la organización había compromiso, convicción, preparación física, intelectual y psicológica. Recuerdo que las acciones que sustentaban a la organización eran los recuperes económicos, se tenía identificado a grupos económicos, que por medio de maniobras iban acumulando fortuna. Entonces a ellos se les quitaba ese dinero mal habido, para uno financiarse y poder mantener una organización política militar, además de servir estos actos como un proceso de reivindicación política.

Beatriz menciona que la adquisición de armas fue necesario, bajo la premisa de “defenderse, y mas no de atacar”. AVC tuvo que recurrir a una defensa inmediata, ya que los medios de comunicación, durante aquel contexto, sirvieron como puente de intermediación entre el poder de Febres Cordero y la ciudadanía. Noticias referentes a asaltos fueron los argumentos para construir imaginarios negativos, en donde los militantes de AVC fueron retratados como terroristas y por ende como enemigos públicos a destruir.

Durante aquel contexto, Ecuador transitaba por un proceso político despótico. Oswaldo Hurtado dejó el terreno preparado y Febres Cordero potenció todo ese aparato de represión, gobierno en el cual la política de terror estuvo ejemplificada con la violación a los Derechos Humanos, así como una penalización a la protesta social. Es así que, los escuadrones volantes eran los encargados de difundir miedo, un miedo que, para Beatriz, provino del Estado. Quien, además, considera a la persecución de aquel entonces como generalizada y sistemática, así menciona: “Te detenían porque tenías el pelo un poco largo, porque tenías barba, porque eras joven; porque estabas en las esquinas conversando, porque podrías ser …”

Es así como la persecución política, desde la Policía Nacional hacia los padres de Arturo, eran incesantes. Sus padres y hermanos tenían que cambiar su domicilio con una periodicidad de tres meses como máximo, pues la Policía hacía allanamientos y se llevaban lo que podían como “pruebas”, Beatriz Jarrín agrega:

- Recuerdo que llegaban gente armada con pasamontañas a amedrentar. De hecho, a una de mis hermanas, que actualmente reside en Australia, un encapuchado le   tenía a su hijo de tres años y con una pistola gritaba: “si no me dices donde está, se muere …”

En junio de 1984, de acuerdo a la versión de los agentes de estado de aquella época, Arturo fue detenido tras un intento frustrado de asalto a una entidad bancaria, acto que conllevó a su detención y posterior traslado al Penal García Moreno. Por su parte, Beatriz, narra lo sucedido: 

- Al Arturo no lo detuvieron en el asalto, sino que lo detuvieron en la casa de Consuelo Benavides, y a mí en mi lugar de trabajo. Lo típico de esa época de la policía era el torturarte, el inculparte de delitos. A mí me querían hacer firmar una declaración que yo había estado en un asalto de un banco. Nos torturaban a mi hermano y a mí para que firmemos la declaración. Uno podía permanecer detenido entre diez u once meses, quizás más tiempo, pero a falta de pruebas, la mayoría salíamos con sobre seguimiento definitivo, éramos inocentes. Al Arturo lo trasladan al ex penal García Moreno y luego salió con ayuda del túnel realizado por sus compañeros. Arturo salió a la clandestinidad. Sin embargo, seguía aquí, militando, siendo el Comandante de la organización, es decir, no viajó a Panamá una vez abandonado el ex penal.

 La denominada “historia oficial” menciona que, Arturo fallece en un cruce de bala en el sector de Carcelén. La policía en uno de sus recorridos nocturnos logra divisar a tres individuos, siendo uno de ellos Ricardo Arturo Jarrín. Éste último al percatarse saca una pistola y dispara, entre cruces de bala, Arturo fallece el 26 de octubre de 1986.

Treinta años de la muerte de Arturo Jarrín han transcurrido, pero para un enigmático personaje, la década de los 80, parecería aún mantenerse viva en su mente.  El quinto piso de un edificio se ha convertido en una especie de torre de vigilancia para el militar retirado. Su oficina está adornada con insignias, títulos de rangos superiores, uno de Cabo y otro de Sargento, mismos que corroboran que él no es ningún “improvisado”. Obviamente no es ningún improvisado, él formó parte del grupo de inteligencia contrarrevolucionario.  Él desintegró a los Alfaro Vive Carajo.

En el Ejército, la disciplina es lo fundamental, pues solo así se construyen grandes hombres, de la mano de la disciplina están: la responsabilidad, puntualidad y excelencia. Esa misma excelencia sería la que lo llevaría a obtener grandes reconocimientos, pero lo que el militar en servicio pasivo o “Puma”, como se lo denominará a lo largo de este trabajo periodístico, no sabía que su vida dentro del Ejército sería muy distinta con relación a la de sus compañeros. Así, expresa:

- En la década de los ochenta nos comunicaron que nos someterían a una serie de pruebas físicas y psicológicas, pues el Gobierno de Febres Cordero requería de los servicios de un grupo de hombres altamente preparados. Recuerdo que nos llevaban a la ciudad de Quito por grupos, las pruebas eran extremadamente agotadoras, se requería de un nivel de preparación muy alta. Luego de un par de meses, mi Capitán Contreras nos mandó a llamar a un grupo de compañeros; habíamos sido seleccionados para formar parte de los Pumas (grupo al servicio de León Febres Cordero).

Grupos provenientes de Israel y Estados Unidos serían los instructores personales de los Pumas, una fuerza élite de inteligencia militar, formada por ciento cuarenta militares y creada por Febres Cordero. El Puma, expone:

- El objetivo era una fuerza inmediata especializada por aire, mar y tierra para desintegrar como sea al grupo terrorista, Alfaro Vive Carajo. Este grupo tomó las pautas de Sendero Luminoso en Perú y Las FARC, es decir, estábamos en medio de dos tormentas y la creación del grupo tiene fuerza por el descontento con el Presidente en mando de aquel entonces. Por lo tanto, la preparación de los israelitas era intensa, se nos debía entrenar para matar a sangre fría.

El Puma comenta que aprendieron ciertos juegos, “juegos que los usaban para hacerlos hablar”.

- Los juegos iban desde jugar con la electricidad, agua helada, golpes en las manos, muslos. Les metíamos filamentos en el pene y les comenzábamos a calentar con una fosforera, entonces les agarrábamos de las manos y les decíamos: “Solo suéltame una mano y te saco la p…”.

No obstante, el grupo de alta formación militar no solo “jugaba”, sino que también “daba de baja”.

- (Calla por un momento y contesta), dar de baja se llama mandarlo al otro mundo, matarlo.

“Te detenían porque tenías el pelo un poco largo, porque tenías barba, porque eras joven; porque estabas en las esquinas conversando, porque podrías ser …”

 

La Justicia llega, un poco tarde, pero llega

La familia Jarrín encontró una esperanza de justicia. La Presidencia de la República creó la Comisión de la Verdad el 3 de mayo del 2007, misma que tendría una duración de nueve meses, sin embargo, con el decreto 81, del 30 de septiembre de 2009, se determinó como fecha de terminación de las funciones la presentación del Informe Final.  La Comisión recibió más de seiscientos testimonios que permitieron configurar ciento dieciocho casos vinculados con la violación de los derechos a la vida, integridad y libertad personales, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, torturas, entre otros.

Uno de los rasgos que llama la atención del Informe de la Comisión de la Verdad es la determinación de las causas de doce muertes de miembros de AVC producidas entre 1984 y 1988, muertes que no se habrían producido en el contexto descrito por los agentes de Estado de esa época, sino que fueron llevadas a cabo de forma premeditada. El parte policial de 1986, alega “enfrentamientos armados y una supuesta voluntad de querer atender a las personas heridas”, mientras que los testimonios de víctimas y testigos, y sobre todo las características de las muertes evidencian que fueron ejecuciones extrajudiciales.

Así mismo, la Comisión evidenció una persecución forzada por motivos políticos en el caso Arturo Jarrín, quien fue rastreado por casi un año y perseguido hasta el extranjero, donde las Fuerzas Policiales ecuatorianas tenían vínculos de inteligencia en Panamá, en donde Jarrín fue detenido. Una persecución forzada fue corroborada con el hallazgo de un texto de la Unidad de Investigaciones Especiales (UIES), con el título: “Localización de dirigentes de grupo subversivo ‘Alfaro Vive Carajo’, en Panamá”.

Durante el período 1984-1988, la Policía Nacional contaba con una unidad denominada Servicio de Investigación Criminal (SIC), encargada de la investigación de delitos. Dentro de esta unidad, las tareas estaban bien definidas en varios grupos: de operativos, de homicidios, de automotores, de misceláneos, y de capturadores. De este departamento de la Policía, y a inicios del período señalado, (1984-1988) nació otra unidad de carácter secreto, el SIC-10, cuya función era el hacerle frente a la lucha contra la subversión basada en el modelo israelí, de acuerdo a testimonios recabados por la Comisión de la Verdad.

El 24 de octubre del 2012, la Fiscalía General del Estado ordenó la exhumación de los restos de Arturo Jarrín, por parte del Equipo Peruano de Antropología Forense. La necropsia 767-86 expone que la lesión por arma de fuego que impactó la mejilla izquierda de Arturo tuvo salida a través del mentón derecho, además se menciona: “fractura de los dientes delanteros, correspondientes al orifico de salida de un proyectil de arma de fuego”. Una salida de proyectil por el mentón y que al penetrar el molar izquierdo ingresó al paladar y a su vez la parte inferior de la mandíbula y mentón. 

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La imagen corresponde al informe presentado por la exhumación y el protocolo de necropsia realizado por el Equipo Peruano de Antropología Forense, con respecto al caso Arturo Jarrín.

 

El examen de José Pablo Baraybar llegó a la conclusión que mencionada explicación era imposible, debido a   la distancia entre el mentón y la línea oclusal   permaneciendo indemne el canino superior y fracturadas las piezas anteriores y posteriores. Claramente, el proyectil habría recorrido un camino más bien inferior y anterior impactando el mentón derecho. Este último argumento tendría soporte en el testimonio de Ernesto, el hermano de Arturo Jarrín, para quien la boca de Arturo estaba: “semi abierta y puede observar que la mandíbula estaba desprendida, los dientes de la dentadura superior fueron cortados como con sierra y un diente superior del lado derecho estaba entero”. La fractura de las piezas dentales es consistente con la aplicación de una fuerza directa con un artefacto duro sobre la superficie bucal, es decir, una obturación violenta contra un objeto duro, en dirección de adelante hacia atrás. Baraybar expone que las alteraciones registradas en la ropa no corresponden con las lesiones descritas en el cuerpo.

Así mismo, Linda Mena, médico forense, establece que con relación a la autopsia No 767-86 existe una errada descripción de las prendas de vestir, así como el notarse una no coincidencia del número de heridas con los desgarros. El examen del 2012 realizado por Mena registró dos lesiones no identificadas en la primera necropsia. La lesión en el ala izquierda del sacro, cuya solución es de una continuidad circular de 10 X 8 mm de diámetro para Mena fue producida por latón, misma que pudo haber sido removida en la primera necropsia o que se degradó en su paso por el hueso.

La primera necropsia dispuso que la posición de Arturo Jarrín cuando recibió los impactos de bala no habría podido determinarse al ser “el cuerpo humano un blanco en movimiento”.

Los desgarros presentados en el pantalón y calzoncillo se produjeron por un disparo mientras Arturo Jarrín estaba sentado, es decir, con el disparador sobre él. Ésta podría pensarse como una lesión mortal, ya que recorrería por medio de la cavidad torácica y abdominal.

Por otra parte, quien realizaría el impacto de bala a la cara de Arturo Jarrín debería haber estado en un plano de sustentación superior con relación a la víctima, último que no estaba de pie. Esta herida, para Mena, lleva a la muerte después de horas de dolor.

Los surcos que el cuerpo presentaba tendrían como explicación el paso del proyectil sin penetración o por lesiones por un objeto a elevada temperatura. Del mismo modo, Enrique corrobora que: “… pude observar que su cuerpo fue cortado con alguna arma corto punzante como que se tratara de alguna hojilla de Gillette y el tipo de corte que observé tenía hasta en el glande del pene…”.

La familia Jarrín también evidenció una línea como surco sangrentada, pues las manos de Arturo estaban moradas, tal como si háyase estado esposado.

Linda Mena considera dos momentos, uno antes de la muerte de Arturo Jarrín y otro cuando se lleva a cabo la muerte. Durante el primer momento, lesiones no letales causadas por el impacto de un objeto contundente duro y un segundo momento, lesiones por arma de fuego, dos de las cuales se realizaron cuando Arturo estaba postrado, disparos no reportados en la primera necropsia, misma que concluyó “disparos a distancia”.

Es nuestro compromiso con la Justicia…

En la ciudad de Quito, a los treinta y un días del mes de julio del 2014, Benjamín Oswaldo García de sesenta y tres años de edad, policía en servicio pasivo, rindió su versión de los hechos sobre el caso Arturo Jarrín. García manifestó que a partir del año 1978 prestó sus servicios en la Oficina de Seguridad Pública, que recibía órdenes del Ministro de Gobierno y “ayudas económicas” del Gobierno de los Estados Unidos (entre 30 o 40 dólares mensuales),   además en el informe de la Fiscalía General del Estado consta:  “en dichas oficinas se creó un grupo anti-subversivo, donde trabajábamos cuatro agentes, tres eran civiles y yo policía, no recuerdo sus nombres, ahí nos identificaban por números (…), mi número era el 42, de este grupo yo estaba al mando por ser más antiguo”.

Por otra parte, ese día García manifestó que “en una fecha que no podría precisar”, se produjo un asalto a una entidad bancaria en el sector de la Villa Flora, cuyo resultado fue el arresto de una mujer y dos hombres: “después les compartimentamos, eso consistía en ponerles un pasamontaña y luego trasladarles a la oficina de seguridad pública para elaborar el parte y a su vez entregarles a las oficinas del SIC-P, recuerdo que entre los detenidos estaba Arturo Jarrín”. García vigilaba de cerca a la familia Jarrín, pues en el informe claramente expresa: “estuve en el caso de Arturo Jarrín, conociendo los movimientos para lo cual me valía de gente que tomaba con sus hermanos, ellos me pasaban la información y a su vez nosotros la clasificábamos para convertirla en inteligencia”. Los informantes eran amigos del barrio de la familia Jarrín, quienes recibieron cerca de cuatro millones de sucres. Además, García expresó que participó en la captura de una de las hermanas de Arturo y su esposo (hermano de la señorita Cajas Lara) por el sector de la Empresa Coca- Cola.

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Fotografía de la versión de Benjamín García, la misma fue realizada en presencia de los Abogados Andrés Cabrera y Cristian Silva. El archivo reposa en la Fiscalía General del Estado.

Una vez que Arturo sale del penal, el Jefe de la UIES, Edgar Vaca Vinuesa, designa a García la revisión total de los archivos de pasaportación. En este sentido, su trabajo se centró en indagar el movimiento migratorio de un hombre con apellido Sánchez, ciudadano que había viajado a Panamá. Dos agentes, de pseudónimos Santiago y Alejo, de acuerdo a García, estarían en el interrogatorio de Jarrín en Tambillo, así como: “unos investigadores del FBI y supongo que debe haber estado del Jefe de la UIES y el Tnte. Revelo”.

Beatriz Jarrín, con lágrimas en los ojos, expresa dolor, pues las imágenes de tortura, no se han borrado todavía. Ella asegura que Vaca fue quien la torturaba, tras su detención. Sin embargo, un dolor muy suyo, como ella lo considera, es el hecho de imaginarse “todo lo que le pudieron hacer, con saña y odio hasta acabar con su vida”, refiriéndose a su hermano, Arturo. Además, señala:

-  Han sido 30 años de impunidad, la verdad y justicia fue una lucha iniciada desde mamá y nosotros hemos tomado la posta, es un compromiso con la historia que tenemos. Han sido años de impotencia, con la esperanza de que algún día se hará justicia, algún día se sabrá la verdad.

Luego de AVC, la vida de Beatriz estuvo marcada por el miedo. Beatriz nunca daba sus datos completos, pues para ella “era mejor cuidarse, era mejor no hablar. Callar”. Beatriz Jarrín aprendió a vivir el luto y asumir el legado. A pesar que su madre falleció el 30 de octubre del 2013, los hermanos Jarrín buscan justicia, judicializar el caso Arturo Jarrín.

El Puma decidió jubilarse a los veinte y dos años de servicio, pues ya estaba cansado. Ahora creó su propia Escuela de Entrenamiento para preparar a los aspirantes a las Fuerzas Armadas y trata de incentivar a sus alumnos en base a sus experiencias, acto que ha permitido que los aspirantes lo tengan como un referente a seguir. El Puma y su familia han sufrido una serie de ataques que atentaron contra su vida, al extremo de intentar violar a su hija.

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Las cenizas de Arturo Jarrín reposan en la casa de Beatriz, junto con sus libros y apuntes de clase escritos a mano, por Arturo.

 


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Autor:
Jónathan Codena (2 noticias)
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