Bonnie Parker tenía 20 años cuando conoció a Clyde Barrow, quien andaba por los 22. Bonnie trabajaba como camarera, vivía sola y su esposo la había dejado. Estaba casada desde los 16.

Clyde era hijo de un campesino sin educación, y abandonó la escuela antes de llegar al séptimo grado y nunca quiso trabajar. Poco tiempo después de conocerse, Clyde fue encerrado en la cárcel en Waco. En su confesión decía que era el responsable de dos robos y de apropiarse de cinco autos. Bonnie lo fue a visitar una vez a la cárcel, y mientras lo saludaba, le entregó un revolver que mantenía escondido entre sus ropas. El muchacho se fugó, pero lograron atraparlo y cumplió condena por dos largos años en Huntsville, Texas.
Después de ese tiempo, ambos volvieron a juntarse en Dallas, y Bonnie supo que Clyde se había amputado dos dedos del pie para evitar que lo enviasen a realizar trabajos forzados. Ambos compartían las mismas aficiones y lo descubrieron casi al instante. Las armas de fuego, las aventuras y la velocidad.

Algunos días después de estar viviendo juntos, Clyde y otros sujetos, fueron acusados de haber matado a un hombre durante un asalto realizado en Hillsboro. Pero la cosa no paro ahí. Clyde Se junto con un tal Hamilton y juntos asesinaron a dos agentes de policía durante un baile que se efectuó en Atoka, Oklahoma.
Así comienzan a ser conocidos, y con cierto sentido por lo dramático, ambos trataban de dejar una huella personal en torno a esa leyenda que comenzaba rodearlos. Bonnie escribía en versos los detalles de sus acciones, y se tomaban fotografías alternadamente haciendo juegos con las armas, o simplemente, apareciendo con grandes cigarros. Luego enviaban esos negativos a los diarios.

Muchas de sus víctimas decían que ellos bromeaban cuando estaban asaltándolos, al igual que en un juego, como por diversión, y Bonnie, en algunas ocasiones los besaba.
Se dice que Clyde poseía, al igual que algunos animales, un sentido especial y misterioso para estar prevenido ante algún peligro que pudiera sobrevenir. Era como si lo oliera en el aire.
En una oportunidad, corriendo a toda velocidad por una carretera en Texas, volcaron y el automóvil se incendió, provocándole quemaduras muy serias a Bonnie
En una oportunidad, corriendo a toda velocidad por una carretera en Texas, volcaron y el automóvil se incendió, provocándole quemaduras muy serias a Bonnie. Aun así, continuaron en sus correrías delictuales. Más de diez bancos fueron asaltados luego del accidente, y en todas esas oportunidades, la chica, esperaba sentada, en la parte trasera del auto, armada con una pistola entre sus vendados y adoloridos brazos. Clyde la trasladaba en brazos cuando cometían sus delitos, o cuando se robaban los autos para seguir en su loca carrera. Les adulteraban las patentes al pasar de un estado a otro, y por ese tiempo ya eran buscados en muchas partes manteniendo a sus espaldas a cientos de agentes tratando de darles alcance.
Durante 1933, en julio, la pareja se escapó de varias trampas preparadas para capturarlos en Missouri y Iowa.
Las cosas comenzaron a ponerse difíciles y ambos tenían que vivir prácticamente en el automóvil, escondiéndose en carreteras poco transitadas o en caminos rurales de tierra rodeados de árboles.
En ese tiempo, cuando parecía que todo terminaba, fueron a liberar a un grupo de reos de la cárcel de Texas, y dos de los reclusos se unieron a ellos, Hamilton y Methvin, comenzando de nuevo con otra ola de robos.

En abril de 1934, el grupo se separó por diferencias en el reparto de un botín, y al parecer habían sumado otra víctima a la lista, sería la número 15.
Después todo es muy rápido, el agente Frank Hamer ve una oportunidad de atraparlos y les tiende una trampa con la complicidad del padre de uno de los antiguos compañeros. Como sabía que era visitado por la pareja, le hace decir al viejo que se encuentren con él en la carretera. El 23 de mayo de 1934, y esperando al viejo Methvin, ambos fueron rodeados por Hamer y los policías ocultos entre la maleza. Les pidieron que se entregaran, pero Clyde pisó el acelerador mientras tomaban sus armas. Los agentes descargaron todos sus proyectiles en el automóvil, logrando que se fueran a estrellar a un costado del camino. Bonnie y Clyde estaban muertos.

107 balas perforaron el auto, y muchas armas se encontraron en su interior. De ahí en adelante la leyenda solo ha crecido indefinidamente.