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Madeira, isla del tesoro y reino de la desigualdad

09/05/2018 14:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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En el verano de 2011, un mes después de que Portugal y la Troika firmaran el memorando de entendimiento que inició el rescate financiero al país, el Banco de Portugal informó de que había detectado un agujero en las cuentas del país. En concreto, el BP y el Instituto Nacional de Estadística hacían referencia a 1.100 millones de euros que el gobierno regional de Madeira (267.787 habitantes) no había comunicado a las autoridades fiscales portuguesas. Se trataba de grandes cantidades de exportaciones que, en realidad, no habían pasado del papel y sólo habían servido para desviar las ganancias de miles de empresas hacia cuentas bancarias en el exterior.

El término 'paraíso fiscal' nos hace viajar a climas tropicales, nos transporta a paisajes de palmeras con sistemas tributarios que suman 0, a disfrutar del secreto bancario y la opacidad empresarial mientras sorbemos piña colada bajo el ardiente sol del Índico. Esto es, por supuesto, un mito. Además de los territorios offshore más conocidos europeos en Malta, Luxemburgo, Holanda o Chipre, la denominada Zona Franca de Madeira (ZFM) no es una simple zona periférica con un sistema tributario especial. Es, en la práctica, un paraíso fiscal dentro de la propia Unión Europea, a 4 horas en avión de Madrid y a hora y media de Lisboa.

Madeira aparece con frecuencia en las estructuras financieras que diseñan las grandes multinacionales para desviar beneficios a zonas de baja tributación y, de esta forma, evitar pagar impuestos en los países en los que se generan esas ganancias. La española ArcelorMittal, hasta 2012, vio reducida gran parte de sus impuestos gracias a ArcelorMittal Trading, ubicada en la Avenida Arriaga, 77, 6º, sala 605, en Madeira, domicilio que entre 2000 y 2011 llegó a tener más de 1.000 empresas registradas. La ironía es que sus dos mayores competidores a nivel mundial ?la brasileña Vale y la rusa UC Rusal? poseen empresas pantalla localizadas en la misma Sala 605 para evadir impuestos en sus correspondientes países.

Durante todos los años que estuvo localizada en Madeira, la filial de ArcelorMittal exportó la totalidad de sus beneficios fuera de la isla. Frente a los tratados bilaterales que buscan evitar la doble tributación (en origen y en destino), los paraísos fiscales como Madeira funcionan aún con más desenvoltura.

Localizadas en la planta 6º del número 77, han tenido empresas offshore otras multinacionales como la tabacalera brasileña Souza Cruz (Lucky Strike, Dunhill, etc.); la estadounidense PepsiCo, Inc, que llegó a tener tres empresas en la ZFM, una de ellas aún activa; la empresa de hardware norteamericana Dell ?que hasta noviembre de 2014 llegó a tener 5 sociedades en Madeira, algunas de las cuales llegaron a tener aumentos de capital de hasta 188 millones de euros en una sola operación); y algunos jugadores de fútbol, como Xabi Alonso, Adriano o Javier Mascherano. Hasta el exdictador Muamar Gadafi se enriqueció usando el fondo soberano de Libia como inversor en el extranjero apoyado, entre otras, por empresas radicadas en la tierra de Cristiano Ronaldo.

La ZNM también aparece habitualmente en las tramas internacionales de blanqueo de capitales o de evasión fiscal

Hasta aquí, en principio, todo legal. La ley les protege, y en algunos casos les alienta. Pero la ZNM también aparece habitualmente en las tramas internacionales de blanqueo de capitales o de evasión fiscal. En España, por ejemplo, el engorroso proceso de caída de la multinacional Pescanova ? por el que la Audiencia Nacional lleva más de 5 años en fase de instrucción para juzgar a su expresidente, Manuel Fernández, y otros 19 directivos? sacó a la luz la importancia de la ZFM en la monumental estafa a inversores, clientes y al propio Estado por parte de la cúpula directiva de la pesquera. Todo comenzó en 1998, cuando, por primera vez, los hermanos de Manuel Fernández, Fernando y José María, se llevaron su 12% de participaciones de la empresa a la Zona Franca de Madeira. Unos dicen que por desavenencias con su hermano Manuel, otros que por motivos tributarios.

Lo cierto es que, según descubrió la investigación forense realizada por KPMG a Pescanova a mediados de 2013, varios correos entre Manuel Fernández y ciertos directivos de la pesquera delataban que fue en 2001 cuando comenzaron a utilizar la ZFM como parte de la ingeniería financiera y contable que llevó a la empresa a la catástrofe.

El 7 de febrero de 2001, el por entonces administrador de Novapesca (filial de Pescanova alrededor de la cual se organizó gran parte de la estructura externa de la empresa matriz), Alfonso García Calvo, le hablaba sin rodeos a Manuel Fernández sobre la ZNM: "He recibido informe de Madeira. Parece ser que las sociedades registradas en 1999 no pagan impuestos y las del 2000 tampoco. (...) Tal y como comentamos, voy a comprar la sociedad WORSHIPFUL-COMERCIO INTERNACIONAL E SERVISOS (sic) LDA. (...) Esta sociedad será oficialmente de unos socios puestos por nuestro administrador con un contrato de fiducia (...) El director lo pondrán ellos (aunque yo tendré un poder) y él abrirá una cuenta corriente en Banco di Roma que manejaré con órdenes que me dejará firmadas en blanco, de tal manera que yo no figure".

Según Carlos Pimenta, economista y autor del libro Os offshore do nosso quotidiano (Los offshore de nuestro día a día), "una gran parte de las empresas existentes en la ZFM tienen actividades fuera de Madeira (sociedades de gestión de un grupo de empresas, actividades industriales que necesitan tener una empresa exclusivamente para operaciones contables, etc.)". Esta es una de las razones por las que, al contrario de lo que comúnmente se piensa, muchas veces tener un sistema tributario tan bajo no contribuye a crear riqueza, sino a conformar un entramado empresarial interno más parecido a una pompa de jabón que a un cuerpo industrial sólido. "Si (una empresa) está localizada en Madeira, lo hace de forma legal. Para esto existen los offshore. La localización es legal, las actividades que ejercen son legales", asegura Pimenta.

La sociedad Worshipful de la que habla García Calvo, que estuvo activa hasta 2013, era administrada por Bruno Sá Figueira, nombre clave y recurrente como gestor de empresas pantalla en Madeira. Entre los cientos de sociedades de que fue o es gestor Figueira, registradas en el portal de información pública del Gobierno de Portugal, se encuentran también las empresas Laforta - Gestão e Investimento, y Madeira Fidúcia Management. La primera (de la segunda hablaremos más adelante), aún activa y a pleno rendimiento, tuvo hasta 2012 como administradores a dos nombres muy conocidos por los jueces Eloy Velasco y Manuel García-Castellón, ambos instructores del caso Lezo (primero Velasco y, hoy, García-Castellón), por el que el expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, fue detenido en abril de 2017.

Edmundo Rodríguez Sobrino e Ignasi Maestre Casanovas, ambos administradores de la sociedad madeirense Laforta (entre otras en la ZFM), fueron, según la causa abierta por el juez Velasco y continuada por García-Castellón, los "arquitectos" del entramado societario que, presuntamente, estafó 21, 5 millones a la empresa pública Canal Isabel II, causa que está en estos momentos siendo tanto investigada en la AN como discutida en el Congreso de los Diputados. Edmundo Rodríguez, igual que Ignacio González y otros ex dirigentes populares de la Comunidad de Madrid, pasó apenas 7 meses en prisión, después de los cuáles salió previo pago de fianza.

Durante sus 10 años al frente de la sociedad Inassa, la filial con sede en Colombia del Canal Isabel II, Sobrino era el que hacía el trabajo sucio para González en Sudamérica. Según la Fiscalía Anticorrupción, Sobrino sobornó y corrompió a cargos públicos en Panamá, Colombia, República Dominicana y Haití, con el objetivo de conseguir contratos en nombre de la empresa pública madrileña engordando, al mismo tiempo, su propio patrimonio. Fue en este contexto en el que llegó la compra de la brasileña Emissão, por la que la Comunidad de Madrid desembolsó 21, 5 millones y que dos años después contaba con un patrimonio neto negativo de 17, 3 millones.

Igmasa Management, dirigida por Maestre desde Barcelona y Andorra (y que a su vez posee Igmasa Gestio Magemente Co., localizada en Madeira y gestionada también por Bruno Sá Figueira), era la sociedad desde donde se estructuraba todo el entramado de empresas offshore, cuentas bancarias, contratos, transferencias, abogados y asesores para impedir que las autoridades descubrieran el color del dinero. Igmasa controlaba más de 100 empresas distribuidas por paraísos fiscales de todo el mundo, como Malta, Barbados, Luxemburgo o, por supuesto, Madeira. El actual director corporativo de Igmasa (sí, la empresa sigue activa en España), es Ramón Rullo Amoros, que también figura como administrador en la madeirense Laforta.

Fue a su vez Ignasi Maestre, también imputado en la causa del Canal Isabel II, quien organizó la estructura de empresas pantalla en Madeira que facturaban los derechos de imagen de Xabi Alonso o Mascherano, consiguiendo, así, esconder millones de euros al fisco español. La clave está en la triangulación, y a menudo este triángulo multiplica al máximo sus vértices para fregar y fregar sobre las pisadas hasta que sea casi imposible seguir el rastro. A fin de cuentas, abrir una cuenta en un paraíso fiscal puede servir tanto para esconder dinero a tu marido en un proceso de separación de bienes, como para lavar dinero proveniente del tráfico de órganos.

Sí, Madeira pertenece a Portugal, pero su historia y su situación geográfica han hecho de este pequeño archipiélago en medio del Atlántico, a unos 530 kilómetros de Canarias (cuya tributación es aún más laxa que la de la ZFM), un territorio administrativo bastante peculiar. Desde que se celebraron las primeras elecciones democráticas en el país luso, Madeira ha tenido al mismo partido, el Partido Social Demócrata, en el poder. Eso suman 44 añazos de cómodo y confortable gobierno. Más aún, desde las primeras elecciones de 1974 y hasta 2015, tuvieron el mismo presidente del Gobierno Regional: el todopoderoso Alberto João Jardim. Algo similar a lo que ocurre en Andalucía, pero con esa endogamia y autoexculpación que añade el vivir en un archipiélago alejado del continente.

Para profundizar aún más en este provincianismo administrativo y financiero, el ente que gestiona los incentivos a las empresas localizadas en Madeira es el Centro Internacional de Negócios de Madeira (CINM), consorcio público-privado cuya concesión es otorgada por la Sociedade de Desenvolvimento de Madeira (Sociedad de Desarrollo de Madeira, SDM). El CINM es propiedad en un 49% de la pública SDM, y en un 51% del Grupo Pestana (hasta el pasado marzo de 2018, la propiedad era un 75% del Grupo Pestana y un 25% de la SDM). En unas islas en que las que la principal actividad económica es el turismo, mientras que la segunda es el sector servicios, el grupo hotelero Pestana, que también es propietario del Casino de Madeira, está claramente en una posición más que ventajosa.

Otra de las empresas que fueron administradas por Bruno Sá Figueira (además de Laforta, Igmasa, etc.) es Madeira Fiducia, aún hoy activa. Esta empresa también tuvo como administrador a otro gran testaferro madeirense, Samuel de Araújo, cuya identidad fue usada para dirigir tanto la empresa pantalla que cobraba los derechos de imagen de Xabi Alonso (Kardzali-Comércio, Serviços de Consultadoria e Investimentos, LDA) como la de Mascherano (Anadyr Overseas, Consultadoria e Projectos, LDA). Se da la situación de que Madeira Fidúcia fue una de las muchas empresas usadas por el ex presidente de Burberry España, Eugenio Mora, y su mujer, Carmen Uriach, para defraudar 31 millones a la Hacienda española entre 1998 y 2003.

Junto al matrimonio, según informó El Confidencial en junio de 2015, fueron condenados tres miembros del bufete de abogados Petrus, "por facilitar las maniobras de elusión fiscal a sus clientes". Estos clientes no sólo fueron Mora y su mujer, sino también el presidente de la petrolera Disa Corporación Petrolífera y la cervecera Damm, Demetrio Carceller Arce, y su padre Demetrio Carceller Coll (presentes también como accionistas en Sacyr, Gas Natural Fenosa, Ebro Foods y CLH), que usaron también la empresa Madeira Fidúcia, entre otras repartidas por todo el mundo, para estafar al Estado decenas de millones en impuestos a lo largo de más de 20 años.

Madeira se llevó gran parte del rescate financiero a Portugal por parte de la Troika

Ninguno de los acusados puso un pie en la cárcel. Los Mora mantuvieron su libertad después de pagar una multa de 21 millones de euros, y los Carceller después de llegar, a finales de 2016, a un acuerdo con el ministerio de Montoro para el pago de 92 millones en concepto de impuestos atrasados y sanciones. Y eso que la Fiscalía pedía 48 años de prisión para Carceller padre por 13 delitos fiscales.

A pesar de las supuestas bondades que ofrece una tributación que parte de 0% (para las empresas creadas antes de 2000) y se atasca en un máximo de 5% (para las creadas a partir de 2007), Madeira se llevó gran parte del rescate financiero a Portugal por parte de la Troika. Y esto es porque, según cuenta João Pedro Martins en su libro Suite 605, en el que explica cómo y por qué más de 1000 empresas están localizadas en una sala de 100m2 en el 6º piso del número 77 de la Avenida Arriaga, en Funchal, la existencia de sociedades pantalla infla de forma artificial la riqueza de una región sin aportar nada a cambio.

Según cuenta Martins, "el hecho de que Madeira presente un PIB per cápita artificialmente inflado a través de las cuentas offshore, coloca a la región por encima del 75% de la media europea, haciéndole perder el estatus de Objetivo 1 de las regiones ultraperiféricas y el acceso a más de 500 millones de euros en cada cuadro de apoyos. Por el mismo motivo, Madeira deja de recibir 400 millones de euros provenientes del Fondo de Cohesión para combatir la insularidad".

Según los datos que maneja la web del SDM, de las 2.065 sociedades radicadas en el CINM, sólo 48 se dedican a la industria. Otras 523 son registros de navieras (que también se benefician de un régimen tributario privilegiado), y las restantes 1.494 (el 72%) son las catalogadas como "Seviços Internacionais", es decir, empresas gestoras que caben a miles en un solo buzón de correos, y que muchas veces ni cuentan ni con un trabajador. Por no llegar, ni siquiera llega al cupo de producción de plátano que habilitaría a la región a recibir fondos para dinamizar este sector, como sí lo hace Canarias.

El caso de Madeira es paradigmático para explicar que la existencia de paraísos fiscales no sólo desestabiliza las recetas fiscales de los gobiernos, sino a las propias regiones que ofrecen estas tributaciones irrisorias. La ZFM se ha convertido en un mercadillo de empresas, abogados y asesores al que acuden las grandes fortunas no solo de España y Portugal, sino de todo el mundo, para evadir miles de millones en impuestos cada año. Esto, como hemos visto, ni siquiera beneficia a una región en la que más del 30% vive por debajo del umbral de la pobreza, en la que la industria es residual y donde la escasa tributación de las empresas tiene que ser compensada por el resto de contribuyentes y por ayudas provenientes del Estado.


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Autor:
Criticic (2156 noticias)
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ctxt.es
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Reportaje
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