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Magisterio y profesorado

23/07/2009 23:56 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por tiempo se ha vendido al mundo la idea de que el magisterio es un sacerdocio, que es vocacional, desinteresado y mártir

MAGISTERIO Y PROFESORADO

Tony A. Reyes C.

Existe tan enorme diferencia entre ser maestro y ser profesor que hasta podríamos decir, que se trata de carreras diferentes; el profesor, por ejemplo, instruye a partir de programas, sistemas y métodos de enseñanza ya previamente diseñados, utilizando técnicas también preconcebidas por unos sabiondos llamados pedagogos o andragogos, pero el maestro no necesita copiar de ningún modo, sistema, metodología, técnica ni aun recursos didácticos para emplearlos en su labor docente, sino, que los crea, los concibe el mismo a partir de la realidad que ve y que con conciencia analiza; el maestro enseña e instruye, el profesor, solamente enseña.

Por tiempo se ha vendido al mundo la idea de que el magisterio es un sacerdocio, que es vocacional, desinteresado y mártir, esto así, porque los maestros, pedagogos y andragogos después de las acciones revolucionarias de Jesús, entendieron que este Jesús es modelo magisterial por excelencia.

No podemos negar que nadie mejor que Jesús en su ministerio de tres años nos dejó grandes recursos para emplear en el proceso de enseñanza aprendizaje, no obstante, es incorrecto, tomar toda su vida y acciones como pretexto para crear sombras en las gentes acerca de las características del buen magisterio.

Si es que se tomase todo el accionar de Jesús en su conjunto, analizando no solo al Jesús dios, sino tomando las carencias, debilidades y necesidades del Jesús hombre, entonces si podríamos estar de acuerdo en decir que Jesús estableció el modelo perfecto del magisterio, pero resulta que tanto políticos, como religiosos, burócratas como burgueses mal interpretan el espíritu vocacional del magisterio, dándole a la palabra maestro la el falso significado de “superpoderoso enseñador” que en consecuencia, no necesita comer, ni beber ni vestir, ni divertirse, ni disfrutar, porque la vocación implica sacrificio y paciencia para soportar los martirios, ¡pues, no! quien enseña bajo la sombra de dichas conceptualizaciones, lejos de ser maestro, no es más que un bobo profesor, un instrumento de los sistemas burgueses que le ven como mano de obra barata, que aunque necesaria, no se le puede permitir el progreso, ni la comodidad, porque se teme que si estos superdotados seres humanos, creadores de metodologías, forjadores de mentes, acondicionadores de conductas alcanzan a poseer vidas cómodas, también pueden provocar la derrota por conciencia de los sistemas políticos abusivos, inhumanos e inconcientes.

En la Grecia antigua se conoció de grandes maestros a quienes ellos llamaron filósofos, que eran quienes instruían a los príncipes y a los hijos de los humildes del pueblo, pero estos hombres vivieron en la comodidad, porque aquellos nobles y discípulos concientes entendían que la instrucción y la enseñanza merecían, como hoy también merecen, un justo pago o compensación a quien la da.

El magisterio se vuelve sacerdocio hasta confundirse con él, cuando quien lo practica es capaz de entregarse entero a la búsqueda de nuevas metodologías y al diseño de nuevos recursos para realizar la labor docente, pero algo es seguro: si no hay una buena motivación, si no hay remuneración por el trabajo vocacional y amorosamente realizado, no es cierto que habrá hombres y mujeres capaces de crear con libertad, pues la carencia, de por sí, es esclavitud.

La vida de Jesús completa fue una escuela, sus metodologías, son inmutables, pero no todas repetibles y es algo que nos da una gran lección: hay una metodología adecuada para cada momento histórico, tiempo, época que deben ser utilizada, pero no hay una metodología eterna.

Cada sistema de enseñanza aprendizaje será igual a la suma de las experiencias por los motivos del maestro que lo diseña.

Jesús y solo él enseñó y vivió para salvar a la humanidad de las consecuencias del pecado; su método era solamente para el uso de él, dejando a la humanidad algunos recursos que pudieran emplearse y fe emplearse como las anécdotas o parábolas, pero el recurso de derramar la sangre para con ella pagar pecados y vencer a entidades invisibles maléficas, eso solo pudo hacerlo él.

El Jesús hombre, el maestro Jesús humano comía, bebía, disfrutaba a la par que enseñaba y se supone tenía tal prosperidad que tuvo que nombra entre sus discípulos a un administrador (Judas) ¡que diferencia a los días de hoy!

El magisterio se vuelve sacerdocio hasta confundirse con él, cuando quien lo practica es capaz de entregarse entero a la búsqueda de nuevas metodologías y al diseño de nuevos recursos

Los maestros y profesores tenemos que acudir a la utilización de las protestas y las huelgas para reclamar los méritos.

Administrar para profesores y maestros dominicanos solo se aplica al momento de tratar las deudas contraídas.

En realidad hoy no hay tiempo para el magisterio, si no para el profesorado, dado que los nos dedicamos a la noble labor de enseñar tenemos que emplear el tiempo de crear metodologías para la labor docente en crear sistemas para la supervivencia, de ahí que no se extrañe usted cuando alguien que le sirve un jugo natural o le vende un pastelito o tostada en un Tarantino o esquina cualquiera le diga: …yo soy profesor.

El Jesús humano, el maestro Jesús también dedicó tiempo y creo métodos para la denuncia y los reclamos; recordemos cuando en la plaza y en sus propias caras llamó ladrones e hipócritas a los poderosos de entonces, a saber, los fariseos y escribas.

Los fariseos eran el poder político religioso y los escribas, eran algo así como anotadores e interpretes de los fariseos ¡Bata de disfraces! Los escribas eran como algunos periodistas y comunicadores vendidos de hoy que solo escriben a favor de los poderosos y solo interpretan las acciones y discursos políticos de quienes le son simpáticos siempre a favor, nunca en contra, pues lo hacen por paga. A estas gentes Jesús les llamó sepulcros (tumbas) algo peor que llamarles letrinas o sépticos.

¿Qué es lo que quiero enseñar con esto? Que el maestro no teme denunciar a los malos ni a llamar el mal por su nombre, no así el profesor, pues entiende que hay que mantener el sueldecito y agradecerle a quien lo nombró, el superior gobierno.

Ya no me sorprende cuando alguien me llama y me amonesta diciéndome: “tu no eres profesor, tu debes renunciar, porque el que habla como tu no tiene vocación”; eso yo lo he vivido y en otro tiempo me habría hecho gracia, sin embargo hoy me da lastima; me apena el hecho de que decimos creer, venerar y defender las ideas de el profesor Juan Bosh y el Dr. José Francisco Peña Gómez, pero vivimos de espaldas a sus enseñanzas, decimos creer en Jesús y que queremos vivir como él, pero en lo que respeta a su magisterio humano, hacemos todo lo contrario.

El maestro se revela ante las fuerzas y opiniones contrarias a la justicia y las combate, pero hace propuestas; el profesor, en cambio se doblega ante los contrarios y acepta toda imposición sin ni siquiera opinar.

Hoy es tiempo de ser maestro, no profesor, así que a ponerse las pilas:

Universidad en la escuela (preparemos a los maestros y maestras, profesores y profesoras sin moverlos de sus centros a un recinto universitario)

Sueldo catorce; mejoría salarial, vivienda digna, transporte propio, sea maestro y uno con ellos.

¿Entendió Melanio Paredes?


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Tonyarc (51 noticias)
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joel reyun (12/04/2010)

yo no lo habría dicho mejor!
comparto en totalidad sus ideas y le deseo que pueda seguir lucido para escribir cosas como esta.