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MonseÑor ArnÁiz. La Iglesia Y Los Trabajadores

15/02/2014 16:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

MONSEÑOR ARNÁIZ. LA IGLESIA Y LOS TRABAJADORES

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José Gómez Cerda

Con la desaparición física de Monseñor Francisco José Arnáiz, S, J, termina una generación de sacerdotes jesuitas que sin abandonar su vida religiosa se dedicaron a dar educación y orientación a los trabajadores del campo y la ciudad en la República Dominicana, entre ellos estaban Carlos Benavides, José Llorente, Fernando Arango, Francisco Guzmán, entre otros, a quienes luego se unión el Padre Alemán.

Un grupo de sacerdotes que fueron expulsados de Cuba, después del triunfo de la revolución de Fidel Castro, se radicaron en la República Dominicana, a principios de la década del 60, y encontraron en la Confederación Autónoma de Sindicatos Cristianos (CASC), y la Federación Dominicana de Ligas Agrarias (FEDELAC), dos organizaciones con bases en todo el país, y ellos se entregaron dar sus conocimientos ideológicos para la formación de trabajadores, sin tener ellos un protagonismo, sino dejando eso a los líderes sindicales cristianos.

Cuando dirigentes de la CASC nos encontramos con el grupo de jesuitas, entre ellos el Padre Arnaiz, en 1962, quién sirvió de enlace fue Emilio Máspero, en esa época Secretario Ejecutivo para el Caribe de la Confederación Latino Americana de Sindicalistas Cristianos (CLASC), que había estado el Día Internacional del Trabajo (1ro de mayo de 1959), en La Habana, Cuba, y tuvo el primer contacto con Arnáiz, ellos conservaron muy buena amistad y relaciones personales.

El padre Arnáiz, junto con José Llorente y Carlos Benavides se puso al servicio de la educación sindical, en cursos programados por la CASC, en el Instituto Nacional de Formación Agraria y Sindical (INFAS), muchos cursos se realizaban en la Casa Manresa, en el Klm 12, de Haina. Arnaiz era para los temas de la Doctrina Social Cristiana, Benavides para principios filosóficos y Llorente para economía y cooperativismo.

El grupo de sacerdotes extranjeros y dominicanos que se dedicaron a lo social, y en especial al sindicalismo, encontraron en la CASC un grupo de jóvenes "veinteañeros" que tenían formación espiritual y material. Henry Molina, José Gómez Cerda y Porfirio Zarzuela se habían formado en la Juventud Obrera Católica (JOC), y la Acción Católica, Gabriel del Río acababa de salir del Seminario Santo Tomás de Aquino; Henry Molina y José Gómez Cerda venían del exilio contra Trujillo y se habían capacitado en sindicalismo, en el exterior con líderes como Rafael Caldera, Luís Herrera Campis, Arístides Calvani, Emilio Máspero, Eduardo García y José de Jesús Plana, entre otros.

El trabajo conjunto entre los líderes sindicales cristianos dominicanos y los sacerdotes sociales fueron fructíferos, productivos y coherentes.

En Santiago el sindicalismo cristiano llegó a tener alrededor de 40 sindicatos representativos, con una conducción ejemplar;

El Padre Manuel González Quevedo, S.J. que había sido asesor de la JOC en tiempo de Trujillo y expulsado del país, fue quién invitó a empleados de las farmacias "Normal", y "Caridad" para formar el primer sindicato que se afilió estatutariamente a la CASC, el 5 de febrero de 1962; además fue el ideólogo para que el Sindicato de Trabajadores de la Compañía Anónima Tabacalera crear el Colegio "La Esperanza", primera entidad educativa para hijos de trabajadores, gestionada en forma privada por el sindicato y la empresa.

También el Padre Quevedo acompañó a los trabajadores en huelga de ocupación de empresas como Pepsicola y la Tabacalera de Santiago.

El Padre Francisco Guzmán convivía con los campesinos, dirigía cursos agrarios en CEFASA, Gurabo, Santiago, tenía un programa radial para orientación de los hombres del campo, también Asesor de la FEDELAC.

El Padre Arnaldo Bazán, S.J. dirigía un programa en Radio Libertad, y creó una sección titulada "Mundo Laboral", que producía José Gómez Cerda, para mantener el contacto con los trabajadores.

El Padre Emilia Tardiff, publicaba artículos sindicales en la revista "El Amigo del Hogar", que él dirigía desde Santiago y San José de las Matas, además colaboraba con los sindicatos de la zona.

El Politécnico Femenino de Santiago organizó una "Semana Social", orientada por sindicalistas de la CASC, para dar orientaciones sociales a jóvenes estudiantes, esta actividad estuvo dirigida por Sor Pilar de Anta, Mary Jerez y con la cooperación de Juanita Pichardo.

El Padre Francisco Guzmán, cubano, dada cursos para campesinos en el local del Santo Cerro, en La Vega, con la cooperación del Padre Cavero, que puso a Radio Santa María, que en esa época trasmitía desde el mismo Santo Cerro, mientras que el Padre Fernando Arango estaba asesorando a los jóvenes trabajadores por medio de la Juventud Obrera Católica (JOC).El objetivo era que las estudiantes conocieran la Doctrina Social Cristiana desde el punto de vista sindical,

Sacerdotes dominicanos se incorporaron a esas tareas de orientación y educación para los trabajadores entre ellos el Padre Checo, en Mao, Porfirio Valdez, en Santiago, López Rodríguez y Rogelio Delgado Bogaert, en el nordeste, Cruz Méndez, en Moca.

La identidad de Monseñor Juan Félix Pepén en defensa de la CASC, cuando el gobierno quiso despojarla de su personalidad jurídica, por una huelga general, fue publica; como la defensa de Monseñor Juan Antonio Flores a favor de los campesinos presos en San Francisco de Macorís.

Que eficaz es cuando se unen la fuerza de la inteligencia con las fuerzas obrera de la producción, para formar militantes sindicales honestos y capacitados.

Monseñor Arnaiz, además de sus responsabilidades en el Seminario Santo Tomás de Aquino, y otras tareas en diversas parroquias, dedicaba tiempo para participar en cursos, seminario, charlas y conferencias sobre los principios y valores del cristianismo social.

La participación directa y publica de esos sacerdotes, encabezados por el Padre Arnaiz, identificados con los trabajadores, inspiró a que profesionales también asesoraran a los sindicatos cristianos como los casos de César Estrella Shadalá, Freddy Madera, Ezequiel García Tatis, Ignacio Miranda, Bienvenido Brito, Giuseppe Rimoli, Flavio Darío Espinal, en Santiago, el Ing. Krawinskel, y otros talentosos profesionales, quienes sirvieron sus servicios gratis para los trabajadores

Monseñor Arnaiz explicaba las encíclicas sociales, la doctrina social de la Iglesia, también sobre temas cotidianos como el derecho a la asociación de los trabajadores, al contrato colectivo y a la huelga.

Le decía a los dirigentes sindicales que le consultaban, que el sindicalismo es algo maravilloso para hacer el bien a los que necesitan, pero no debían olvidar la parte espiritual, y que el conjunto de la acción y la espiritualidad formaba dirigentes capaces y honrados.

En la década de los 60 los jesuitas tenían un local en la Avenida Independencia que era el centro de estudios, donde Arnaiz llevaba a dirigentes sociales para darle explicaciones sobre temas doctrinales y mostrarles libros de una extensa biblioteca que ellos tenían.

El Padre Arnaiz fue ganador del Premio Caonabo de Oro, que organiza la Asociación Dominicana de Periodistas y Escritores (ADPE), presidida en esa época por el Dr. Salvador Pittaluga Nivar.

Me encontré con él que estaba en compañía de Monseñor Agripino Núñez, y yo estaba con dos amigos sindicalistas italianos. Albino Gorini y Orsomando, y toda la conversación entre ellos fue en italiano, idioma que el dominaba, junto con el francés, por supuesto el latín.

Con Arnaiz podíamos conversar sobre sindicalismo, la doctrina social cristiana, pero también sobre intelectuales como Jacques Maritain y Emmanuel Mounier, y de Giorgio La Pira.

Una vez conversé con el Padre Arnaiz, y le cuestioné, porque ese equipo de jesuitas se comprometía con la CASC y la FEDELAC, y me respondió, que ellos tenían experiencias de España y Cuba, pero siempre había tratado a trabajadores en forma individual, porque el sindicalismo cristiano nunca floreció en esos países, sin embargo, en la Republica Dominicana encontraron una organización fuerte, representativa, con miles de afiliados, era una tierra fértil para propagar la doctrina social cristiana.

Monseñor Francisco José Arnaiz fue un promotor, actor y orientador en la orientación y educación de cientos de sindicalistas dominicanos, sembró en el desarrollo espiritual y educativo en el sindicalismo cristiano.

Monseñor Arnáiz dijo hace poco, que en la actualidad « los sindicatos de trabajadores han olvidado que uno de sus objetivos es luchar por las reivindicaciones sociales de los obreros ».

Podrán surgir nuevos sacerdotes sociales que se interesen en cooperar con el sindicalismo dominicano, y aparecereán sindicalistas que quieran coordinar sus actividades con representantes de la Iglesia ...?

Santo Domingo, 15 de febrero 2014.


Sobre esta noticia

Autor:
Modesto Rodriguez (23811 noticias)
Fuente:
antillas1.blogspot.com
Visitas:
515
Tipo:
Reportaje
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Distribución gratuita
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