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Los orígenes de la revolución tunecina

02/04/2013 13:58 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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"Se suponía que no tenía que pasar en Túnez, " dijo irónicamente Robert Fisk, el famoso periodista inglés, sobre la revuelta que tuvo lugar en enero de 2011 y que estimuló a la gente del Mundo Árabe – en su mayoría jóvenes – inspirándoles a desafiar las reglas de mano dura de los dictadores que parecían, no hace mucho, fuertemente protegidos por su potente aparato policial. Nadie esperaba una revolución pacífica en el país a pesar de las altas tasas de paro, la abrumadora corrupción, las llamativas desigualdades regionales y un régimen rígido que siempre había desdeñado los llamamientos por la democracia y derechos humanos.

Sin embargo, el pequeño país (163 kilómetros cuadrados) con una población relativamente pequeña (algo más de diez millones), halagado por sus acogedoras playas mediterráneas y su estilo de vida europeo, tiene algunos activos. Entre ellos, una sólida clase media bien educada, una sociedad civil resistente que ha sido capaz de soportar décadas de represión y una larga tradición de modernidad; fue el primer país árabe en tener una constitución (1861), el primero en abolir la poligamia (1956) y en legalizar el aborto (1973).

Los sindicatos, conocidos como la principal fuerza durante la revuelta por haber convertido las protestas, que inicialmente fueron locales, en un movimiento social coordinado, también tienen una larga tradición de protesta. En ausencia de partidos políticos fuertes – debido principalmente a la represión y la tiranía – los sindicatos han jugado un papel importante a la hora de oponerse a las sucesivas e impopulares medidas sociales, económicas y políticas de los gobiernos.

Los orígenes

La revuelta, que comenzó en Sidi Bouzid el 17 de diciembre de 2010, era la primera protesta importante en 55 años de independencia tunecina, importante sólo debido su resultado. La precedieron otras varias revueltas menores – pero no por ello menos importantes. Todas tenían siempre un denominador común: antecedentes sociales y económicos relacionados con la liberalización de la economía, con todos sus legados negativos y una economía desequilibrada.

En 1978, pocos años después de que se estableciera la nueva economía liberal, los precios aumentaron, la inflación incrementó y los servicios públicos empeoraron por primera vez en Túnez. La UGTT (el Sindicato General de los Trabajadores) convocó una huelga general. En todo el país los trabajadores y las clases medias y bajas pauperizadas se manifestaron en todo el territorio. Al final, el ejército intervino y más de cien personas fueron asesinadas en las calles. Los líderes sindicalistas fueron detenidos, torturados y encarcelados durante años.

En 1984, se implementó el Plan Estructural de Ajuste (SAP, en sus siglas en inglés) dictado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) con el "consejo" habitual de reestructurar la economía: austeridad con la supresión de los subsidios a los alimentos y la privatización gradual de los sectores públicos. Las consecuencias de estas medidas no se hicieron esperar con revueltas por todo el país en lo que se conoció como la "Revuelta del Pan", en la cual decenas de jóvenes denunciaban una economía deteriorada y así desapareció un sistema político opaco.

Sin embargo la revuelta más importante tuvo lugar en 2008 en el sur, en la cuenca minera de la región de Gafsa donde la extracción de fosfatos lo único que aportaba a la población local era desempleo (en especial debido a la mecanización de la industria), pobreza y serios desastres medioambientales. Las revueltas en contra del paro, el nepotismo y una contratación injusta, duraron seis meses con manifestaciones, huelgas y sentadas casi a diario a pesar de la represión tanto por parte del ejército como de la policía.

Esta vez la revuelta ganó algo de impulso. Demostró que "El Milagro Económico Tunecino", utilizado como excusa para la represión, no era más que una quimera: el desempleo, que oficialmente era de un 14 por ciento, podía llegar a ser de un 25 por ciento en las zonas del sur y el oeste del país.

Padeciendo una gran tasa de desempleo, una pobreza endémica y una mala infraestructura, las regiones del sur y el oeste empezaron a expresar su descontento a través de una serie de protestas pacíficas. Incapaz de entender las exigencias legítimas de una población intimidada, el régimen de Ben Ali reaccionó como de costumbre: tres jóvenes perdieron la vida, hubo más de 26 heridos y decenas de líderes sindicales y de la sociedad civil encarcelados con duras sentencias. Se acababa de pasar otra página de represión en la historia del país. Pero esta vez no sin legados.

Solidaridad

La sociedad civil tunecina reaccionó en solidaridad con el movimiento. Se creó un comité de apoyo a la región minera. Dicho comité era dirigido por abogados, activistas de derechos humanos y sindicalistas. Yo tuve el honor de ser su portavoz. Fijamos tres objetivos para el comité de apoyo: defender a los líderes del movimiento en los tribunales, romper el muro de silencio que el régimen trató de construir en torno al movimiento y ayudar a las familias de los presos (sobre todo económicamente).

Con todo esto lo que quiero decir es que la revuelta tunecina del 14 de enero no salió de la nada. La precedieron una cadena de revueltas sociales y económicas conducidas todas ellas por activistas, pero sin un liderazgo ideológico y político.

Pero ¿quiénes fueron los héroes de la revuelta del 14 de enero de 2011?

Fueron los blogueros en internet, los líderes sindicales, los activistas de derechos humanos y los 120.000 jóvenes licenciados que no tenían acceso a un trabajo.

De hecho, los gobiernos occidentales que solían tolerar el régimen represivo de Ben Ali por sus "logros" sociales y económicos, suelen olvidar tres factores importantes:

1. Su tiranía iba de la mano con corrupción en masa, nepotismo, favoritismo y regionalismo;

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2. Como el alumno obediente del FMI y del Banco Mundial que era, el antiguo régimen siempre se enfrentaba a protestas populares cada vez que llevaba a cabo planes de ajuste; incluida la eliminación de controles de precios sobre los bienes de consumo esenciales, allanando así el camino a la privatización radical.

3. En el caso de Túnez, las protestas siempre han despojado a los distintos gobiernos de argumentos políticos, disminuido su razón de ser e impulsado a aquellos que piden con insistencia su desplome.

El hecho de que las revueltas empezasen en las regiones más desfavorecidas refleja las notables disparidades entre el interior (sur y oeste del país) y la zona costera de Túnez, una característica predominante durante mucho tiempo y que se hizo aún más evidente con el régimen de Ben Ali.

Sur de Túnez: 15 por ciento de la población en el 58 por ciento del territorio.

La zona costera: 60 por ciento de la población en el 17 por ciento del territorio.

Tasa de pobreza en la zona costera: 1.2 por ciento.

Tasa de pobreza en Sidi Bouzid: 12.8 por ciento

Desempleo en la zona costera: del 5 al 10 por ciento.

Desempleo en la zona occidental del país: del 16 al 25 por ciento.

(Fuente: estudio realizado por el Sindicato General de los Trabajadores – UGTT – 2009).

Puntos de acceso público a internet en las provincias costeras: 232

Puntos de acceso público a internet en todas las provincias del interior: 27

(Fuente: El desarrollo de una Túnez inclusiva, Zack Brisson, marzo 2012)

La ira contra las injusticias sociales, el desempleo, la tiranía y la corrupción en masa era enmarcada por los militantes de la sociedad civil a través de consignas de dignidad, pleno empleo, libertad de expresión y equidad regional. Consignas que reflejan las ansias de democracia y justicia social.

Sin embargo los resultados de las elecciones del 23 de octubre de 2011 no reflejan estas ansias, y tampoco premian a los grupos de izquierdas que fueron los desencadenantes reales del movimiento. Esto tal vez se deba a que existe una diferencia entre las aspiraciones de las élites que lideran una un levantamiento y la tarea, más complicada, de la gente de elegir quién va a representarla. También se debe a la incapacidad de los grupos seculares de penetrar en las profundas raíces de la sociedad tunecina. Por ejemplo, para el tunecino laico, frente a la corrupción generalizada se necesitan más sermones de moral y el temor de Dios que imponer la ley.

El Resultado de las Elecciones

El partido islámico Ennahdha, ausente durante la revuelta, obtuvo la mayoría de votos con el 41% de escaños en la Asamblea Nacional Constituyente. En mi opinión este resultado se debe a muchas razones. El Islam es, para la mayoría de la gente, no sólo una creencia religiosa sino parte de una identidad. Obviar este hecho daría lugar a cometer errores fatales. Al hablar de laicismo durante la campaña electoral, éste se consideraba "ateísmo occidental" en lugar de la separación entre religión y política. "La victoria electoral de Ennahdha se entiende mejor como una reafirmación de una identidad árabe-musulmana marginada durante mucho tiempo, " dice Jeffry Halverson, Catedrático de Estudios Islámicos en Arizona. El partido islámico es muy hábil en llegar a la gente, en mezclar la predicación de la religión con el discurso político, utilizando las mezquitas y llevando a cabo una campaña de puerta a puerta, dando de comer a la hora de romper el ayuno durante el mes de Ramadán, organizando bodas y circuncisiones para las familias más pobres. Fundado a principios de los años 80, creció con la Revolución Iraní, pero con la ideología de los Hermanos Musulmanes.

Los grupos de izquierdas y los liberales se presentaron a las elecciones dispersados, fragmentados y sin programas visibles. Había más de 100 partidos políticos con un proyecto social parecido. Resultado: Más del 40 por ciento de los votos se perdieron entre las 1.500 listas electorales laicas. Desgastados tras años de represión y la prohibición de toda actividad política, siempre han sido una fuerza de protesta, pero nunca una constructiva.

La revista Time dijo de los manifestantes durante las tres semanas que duró el movimiento: "Lo único que saben es lo que no quieren."

¡No es una tarea fácil!

Pero la tarea del gobierno predominantemente islamista no es fácil. Es más fácil hablar del islam como una solución a los problemas que aplicar sus principios para resolver los problemas diarios de gobierno, "El islamismo a menudo prospera en la abstracción, pero en seguida muestra sus debilidades e insuficiencias cuando se trata de los detalles sucios de gobierno, " dijo el anteriormente mencionado Haverson.

Las exigencias urgentes de justicia social, equidad regional y democracia han aumentado. La desesperación es expresada a menudo a través de huelgas, sentadas y marchas. Pero en ocasiones se manifiesta con reacciones violentas contra símbolos gubernamentales. Así, muchos locales de Ennahdha fueron incendiados por protestantes. La justicia transicional se sigue tropezando en los primeros pasos. La fricción dentro de la coalición gobernante, pero también con la aún resistente sociedad civil, empieza a ser cada vez más evidente a medida que la mayoría islamista gobernante no consigue mantener el equilibrio entre sus sensibilidades religiosas y las imperiosas exigencias de la libertad de expresión. Los salafistas violentos, que creen que el islam debería volver a sus orígenes, suponen otro reto tanto para el gobierno como para la sociedad civil ya que no sólo han ganado una presencia pública notable, sino también han utilizado la violencia contra las "blasfemias", películas, intelectuales y exposiciones de arte. Hasta ahora, el gobierno ha mostrado laxitud a la hora de contener a estos grupos extremistas.

Conclusión

Nadie esperaba que el proceso transicional fuese fácil. Pero yo personalmente creo que el proyecto de "islamizar" a la sociedad a través de la violencia y la ideología está fracasando. En muchos casos la gente rechaza a los salfistas y les fuerzan a retirarse. Recientemente Rached Ghannouchi, admitió que su partido islamista, Ennahdha, ha perdido popularidad. Por otro lado, las protestas diarias intentan recordar al gobierno de las exigencias, a menudo olvidadas, de los tunecinos de a pie: trabajo, libertad, justicia social. Fuente: Http://www.fsm2013.org

Messaoud Romdhani es miembro del Foro Tunecino para los Derechos Económicos y Sociales (FTDES). Forma parte del comité organizador del Foro Social Mundial – 2013 que se celebrará en Túnez del 26 al 30 de marzo de 2013.


Sobre esta noticia

Autor:
Modesto Rodriguez (23815 noticias)
Fuente:
antillas1.blogspot.com
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146
Tipo:
Reportaje
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