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Los padres siguen fuera de las consultas por la Covid: "Un embarazo es cosa de dos... y excluir a una parte es injusto"

23/02/2021 11:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Solas. El coronavirus ha provocado que muchas embarazadas deban atravesar momentos clave sin el apoyo y la compañía de un ser querido, ni siquiera del padre. En soledad sienten la emoción de escuchar el primer latido del bebé o los intensos dolores que preceden al parto. Emociones que le han sido privadas al padre, que siente la evolución de su hijo con el factor protagonista de la pandemia: la distancia.

"Al final, para el padre es difícil que cree el mismo vínculo con el bebé que la madre. Nosotras somos las que lo llevamos dentro, las que sentimos las patadas... y eso son cosas que el padre, obviamente, no puede notar. Si encima les quitas las visitas, el poder verlos, no es justo, porque también es su hijo", denuncia a 20minutos Marta, una madrileña que dio a luz el pasado mes de diciembre.

No es el primer embarazo de la pareja, que ya tiene una hija de dos años, pero los protocolos que han adoptado los hospitales ante la pandemia han hecho que el proceso sea, cuando menos, distinto. "Una de las diferencias es el hecho de que el padre no pueda estar conmigo durante las ecografías", cuenta la madrileña bajo un nombre ficticio, aseverando que "no es entendible que se pueda estar en los bares o en cualquier otro sitio con límite de aforo" y que, sin embargo, se le negara el derecho al padre de poder ver a su hijo antes de nacer.

Y es que al padre se le excluye de los buenos momentos, pero también de los malos. Si, por desgracia, a una mujer embarazada hay que darle una mala noticia, la recibirá sola y sin apoyo. "Imagínate que tienes la mala suerte de que tu hijo tiene algún problema. La única que se come el 'chaparrón' en directo eres tú. La mala noticia se la lleva la madre, cuando el bebé es de los dos". No es el caso de Marta, aunque sí que tuvieron un pequeño susto al principio del embarazo. "Un día empecé a sangrar y me tuve que ir de urgencias sola porque sabíamos que a mi marido no le iban a dejar pasar", relata, describiendo la sensación de "impotencia" y "miedo" que sintió entonces. Por suerte, le dijeron que no le pasaba nada, "pero si hubiese sido un aborto, me habría tenido que llevar el mazazo yo sola", lamenta.

Al final, decidieron acudir a una clínica privada para que su marido no se quedase todo el embarazo sin poder ver a su hijo. "En la privada sí que le dejan entrar, cuando el riesgo es el mismo", señala la madrileña, reconociendo no entender por qué en un hospital público no dejan pasar al padre.

"Aparte de que es una faena que no pueda entrar a las consultas, no veo lógico que, una vez estás de parto, no pueda estar en esos primeros momentos de urgencia, porque en ese momento es cuando más dolor tienes, cuando han empezado las contracciones intensas", explica Marta. Ella tuvo que estar completamente sola durante aproximadamente una hora, en un 'box' de Urgencias, mientras su marido esperaba en el coche por el frío de invierno, pues ni siquiera le dejaron estar en la sala de espera. "Te dejan ahí, retorciéndote, y te van monitorizando desde otra sala", cuenta, señalando que solo dejaron entrar a su marido una vez la trasladaron a la sala de dilatación.

Nacho Espino, un cordobés de 40 años, cuenta su versión desde el otro lado, desde el punto de vista del padre que no puede acceder a esas consultas. "Siento rabia e impotencia ante lo que considero una injusticia ante mí como padre y como pareja. Un embarazo es cosa de dos y dejar fuera a una parte es injusto", lamenta.

Espina, que se dedica al marketing digital, sí que ha podido acudir a una ecografía, pero, igual que tuvo que hacer el marido de la joven madrileña, solo pudo escuchar el corazón de su hija en una clínica privada. "Las clínicas que no dejaban entrar acompañante directamente las descartamos y fuimos a una a la que yo sí pude entrar", explica.

Su mujer, Elena, se quejó de ello en las redes hace unos días, en una publicación en la que ofrecía una reflexión tras su última visita en el hospital. "Entro en la consulta mientras el padre de la criatura, ese que se supone que es la mitad de todo este lío que es tener una hija, espera fuera como en todas las citas que hemos tenido en estos casi 9 meses. ¿Y qué me encuentro dentro, donde él no puede entrar porque ya seríamos muchos? Al ginecólogo, a la enfermera y a otras dos chicas jóvenes que nadie me explica quiénes son ni qué hacen ahí. Deduzco que serán estudiantes, pero nadie me lo dice", denuncia en su perfil de Instagram.

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Desde el hospital, les dicen que el padre no puede pasar "por reducir al máximo el número de personas que hay en la consulta, como si las parejas fuéramos meros espectadores", se queja Espino. "Como el que acompaña a un amigo a una radiografía por echar el rato, porque no vaya solo. No, esto no tiene nada que ver, queremos entrar para ver a nuestra hija, para acompañar a nuestra pareja. No es un entretenimiento, es algo tan nuestro como de la persona que recibe la ecografía", concluye Espina.

Cada hospital tiene sus propios protocolos, pero estos se elaboran en función de las recomendaciones que imponen tanto la consejería como el ministerio de Sanidad para tratar de controlar los brotes en centros sanitarios y hospitales.

Por ejemplo, según consta en la guía del Servicio de Obstetricia del Hospital Universitario Puerta de Hierro en Majadahonda (Madrid), "en las visitas de seguimiento gestacional, siguen sin estar admitidos los acompañantes a las consultas ni ecografías, dado que no se pueden garantizar las distancias de seguridad recomendadas en las consultas".

Preguntado al respecto, el jefe de servicio de Ginecología del Hospital Puerta de Hierro, el doctor Tirso Pérez de Medina, explica a 20minutos que no pueden permitirse que el hospital se "contamine" de coronavirus. "Es con lo que más nos está costando luchar, porque los padres quieren ver a sus hijos. Ellos dicen que también son pacientes y que tienen todo el derecho. La cosa es que esto no se trata de derecho, se trata de que hemos estado con miles de contagios diarios", asegura.

Pérez detalla que ellos cuentan con una media de 140 consultas al día de Obstetricia, "quiere decir que, por semana, entrarían ahí 700 personas, que al mes son casi 3.000. Y es que como se nos contamine el hospital, pues mala labor íbamos a estar haciendo, con lo cual nos vimos obligados a tomar una medida totalmente impopular y perfectamente entendible. Pero lo primero es lo primero", justifica el doctor.

Aunque la situación epidemiológica parece estar mejorando, todavía no tienen pensado relajar ninguna de las restricciones, "porque no tenemos forma de hacerlo de manera escalonada", asegura, añadiendo que, "o entran todos, o no entra ninguno". "Ahora no podemos abrir la mano de ninguna manera", explica.

Según cuenta, son muchos los padres que le han preguntado si el riesgo no es el mismo, teniendo en cuenta que la pareja vive junta. "El problema no es entrar a discutir si yo vivo con ella o no vivo con ella. El problema es que tenemos que limitar la circulación de personas por el hospital de forma muy estricta, y la forma de hacerlo es prohibiendo la entrada a los que no son directamente pacientes". Y reitera: "Si se contamina el hospital, nos quedamos sin poder atender a nadie".

Lo que él hace es ofrecer a los padres "un momento de reflexión": "¿Usted cree que yo lo que quiero es fastidiarle o que mi objetivo es que usted sea infeliz? Tiene que haber una razón, y es poderosa", les dice el doctor Pérez a los padres que reivindican poder entrar a las consultas.

"Cuando tenemos tantísima explosividad en un virus como este, pues no tenemos nada que hacer. Yo estaría de acuerdo si todos los maridos vinieran con una PCR negativa hecha momentos antes de entrar o con una prueba de antígenos", concluye, reconociendo que la situación a la que se enfrentan diariamente "es incomodísima".


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20minutos.es
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