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Parásitos y sociedad

07/06/2016 04:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Cuando se habla de parasitismo social, se suele incurrir en graves errores que sirven a la manipulación de forma consciente e inconsciente, es decir, a veces sin malas intenciones y a veces con fines realmente perversos

Cuando se habla de parasitismo social, se suele incurrir en graves errores que sirven a la manipulación de forma consciente e inconsciente, es decir,   a veces sin malas intenciones y a veces con fines realmente perversos.

Cuando desde la politología, la sociología y la antropología, se habla de parasitismo social, se suele incurrir en algunos errores que conviene señalar y que conviene aclarar.

El parasitismo, debe ser definido en muy distintos grados, en función de su naturaleza, así cuando se pone como ejemplo de parásito a la rémora, se cae en un error, ya que entre ambos animales existe una relación neutral y un cierto mutualismo, reconocido por la biología.

Este tipo de asociaciones aparecen hace millones de años con los Estromatolitos y se pueden seguir observando en los arrecifes de coral --por ejemplo-- entre el pez payaso y la anémona.

Las dos especies interactúan en beneficio de ambas y a su vez sin perjuicio para ambas, luego no sirve el ejemplo biológico, para explicar algo que corresponde al campo de las ciencias sociales.

En la gran mayoría de los procesos biológicos en los que intervienen los parásitos se produce un cierto daño al cuerpo hospedante.

Son de sobra conocidos los efectos de los virus y las bacterias, los arácnidos, como las pulgas, los piojos y demás bichos, sin llegar a otros ejemplos.

Así, cuando el fascismo quiso herir a los judíos, los calificó de "ladillas" (Pthirus pubis) de la sociedad, siguiendo las soflamas de Martín Lutero, el patriarca de la Iglesia Luterana alemana.

Esa imagen pretendía corresponder, al enunciado según el cual "un grupo social es parasitario cuando consume parte de la riqueza social sin haber contribuido directamente a producirla", tal como enseñan los manuales de las ciencias sociales.

Lo cual es rotundamente falso en el caso --por ejemplo-- de los judíos o en el caso de los gitanos, ya que se trata de grupos homogéneos unidos en razón a su cultura, su lengua y/o su religión, que generan riqueza. Otra cosa es que esta tribus convivan en guetos y se automarginen.

Este tipo de parasitismo social es por lo tanto neutro y mutualista, pero produce rechazo de la sociedad en la que se hospeda, por razones ideológicas inducidas, por gentes como Martín Lutero, por ejemplo.

Y ese rechazo es conocido a lo largo de la historia de la humanidad, muchas han sido las tribus que parasitaron y parasitan pueblos y naciones, conservando sus señas de identidad propias, sin producir daño alguno a la sociedad en la que se hospedaban y en cambio fueron perseguidas, desterradas, cuando no exterminadas por razones ideológicas.

Las migraciones de los pueblos son una constante en la historia de la humanidad

La causa principal de estos "hospedajes" o parasitaciones, tiene su origen en las guerras y las colonizaciones, que fuerzan a los pueblos a la emigración y en muchos casos a la que los judíos llamaron "Diáspora" y que no es otra cosa que la dispersión de los pueblos por causas de persecución religiosa o étnica, forzándoles a buscar "hospedajes" que no le sean hostiles.

Actualmente se sigue reproduciendo el ejemplo de los judíos, por parte de las colonias de menonitas, --por citar el ejemplo más conocido-- pero después de la Segunda Guerra mundial, fueron numerosas las colonias de alemanes y japoneses que se exiliaron en diferentes partes del Planeta, parasitando a otras sociedades, sin perder sus costumbres, su idioma o su religión.

Son por lo tanto tribus, distintas que no se integran en la sociedad a la que llegan, incluso logran mantener sus privilegios frente a la sociedad que les hospeda, como el no servir en el ejercito local, no pagar impuestos, e incluso no acatar sus leyes, ya que se rigen por la "Ley de Dios y no las de los hombres" en pleno siglo XXI.

Véase al respecto la expansión de los menonitas en el planeta, las colonias alemanas en África, Argentina,  Brasil y Paraguay, entre  otros muchos ejemplos de tribus parasitarias actuales.

Desde la vertiente de la izquierda, los parásitos sociales son las clases explotadoras o pasivas, que sin desarrollar un trabajo productivo, viven a expensas de lo que producen otros, especialmente los trabajadores o las rentas del capital.

Como respuesta a esa consideración de la izquierda, el neoliberalismo ha creado el término inglés "free rider" para aplicárselo a su enemigo de clase, llamando gorrones a los trabajadores, cuando no directamente parásitos sociales.

Estas aclaraciones son necesarias ya que está en boga, muy de moda en Europa y Estados Unidos, hablar de parásitos sociales, invirtiendo los términos, de tal forma que los que son explotados por los parásitos sociales, terminan convirtiéndose en parásitos.

Una curiosa forma de convertir a la víctima en verdugo y que acabará triunfando, gracias a sus poderosos medios de intoxicación, cada vez más parecidos a las Pthirus pubis, que impiden copular frontalmente pero no impiden la copulación anal.

A buen entendedor que lea y se documente y si no, que se rece un rosario, no he mencionado a los refugiados, ni a los miles de muertos que se han causado desde la intervención Norteamericana en Irak.

Este artículo es continuación del anterior (ver enlace)  titulado parasitismo social en la historia.

 

 

@ordosgonzalo

 

 

gonzalo   alvarez-lago  garcia-teixeiro


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