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Pedro Jordano: "Solo quien está gravemente desinformado puede ignorar el cambio climático"

24/03/2019 20:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

LUIS VELASCO

  • Pedro Jordano es investigador, ecólogo experto en zonas húmedas y profesor en varias Universidades.
  • Este ecólogo experto en Doñana ha recibido el premio Nacional de Investigación Malaspina, el mayor reconocimiento científico de España.

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Pedro Jordano Barbudo es investigador del CSIC en la Estación Biológica de Doñana ?de actualidad porque su conservación está en el punto de mira de Europa? y ganador de la edición de 2018 del Premio Nacional de Investigación Alejandro Malaspina en Ciencias y Tecnologías de los Recursos Naturales, el mayor reconocimiento científico que se puede conseguir en España, por su investigación sobre la interacción entre plantas y animales.

Este biólogo, experto en la joya natural que es Doñana, es también profesor en la Universidad de Sevilla, director del máster Biodiversidad y Biología de la Conversación en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y ha realizado estancias como profesor invitado en las universidades de Estocolmo (Suecia), Freiburg (Alemania), Aarhus (Dinamarca), Stanford, Harvard, St. Louis y Sta. Cruz (EE.UU), Campinas y Sao Paulo (Brasil) y UNAM (México).

Además del reciente Premio Nacional de Investigación, un galardón que llevaba cuatro años sin convocarse y que consiguió por unanimidad por "su trayectoria robusta y constante y por el excelente impacto de su trabajo", Jordano ha sido galardonado con el Premio Mercer por la Sociedad de Ecología de Estados Unidos (2008), el prestigioso Premio Rey Jaime I (2014), el Premio Marsh de la Sociedad de Ecología Británica (2016) y el Premio Ecosistemas-Luis Balaguer (2018).

¿Qué supone para usted haber recibido el Premio Nacional de Investigación Alejandro Malaspina?

Es un gran honor y una gran satisfacción por la recompensa que supone tras años de dedicación a la ciencia. Dicho eso, los científicos hoy día trabajamos en equipo y es imposible ignorar que, en gran medida, un premio como este lo es al trabajo de muchos colaboradores. Siempre recuerdo la frase de Bernard de Chartres, refraseada por Newton más tarde: "Si he sido capaz de ver más allá es porque camino a hombros de gigantes". Durante mi carrera he tenido y tengo la inmensa suerte de trabajar con un equipo de gente sensacional, tanto en España como en el extranjero; es un mérito compartido.

¿Qué opina de la situación de la ciencia en España?

España ha perdido en numerosas ocasiones la senda de la ciencia: desde la Ilustración a la carrera industrial. Si uno relee los escritos de, entre otros, Feijoo, Jovellanos, Cavanilles, Echegaray, Carracido, Ramón y Cajal, que se repiten desde mediados del siglo XVIII, puede apreciar aspectos que se repiten en nuestra historia: el desinterés por las ciencias y el conocimiento en la sociedad española y sus autoridades. Ya no vivimos estos tiempos y realmente la ciencia española está entre las de primer nivel a escala mundial. No obstante, en mi opinión, está aún lejos de alcanzar todo su potencial, calibrado por el gran talento que uno ve en los equipos de investigación españoles. La ciencia española tiene en este momento una situación de clara infrafinanciación y además una estructura funcional, administrativa y de gestión anquilosada, que está lastrando su desarrollo en el contexto internacional. Hay pasos recientes que son prometedores y en la buena dirección, pero creo que aún insuficientes.

¿Cree que nuestros representantes políticos son conscientes de las consecuencias del cambio climático para la biodiversidad y, por tanto, los ecosistemas que conforman nuestro planeta?

El cambio climático es una realidad, que solo quien está gravemente desinformado puede ignorar. Nuestros representantes políticos varían en su grado de conocimiento y conciencia acerca de este problema. Hay iniciativas internacionales que no están siendo suscritas por varios países y esto es preocupante porque las posibles soluciones van a requerir acciones transnacionales.

¿Existen posibilidades reales de frenar el cambio climático y salvar no solo nuestro modelo de vida, sino el de todas las especies?

Sí, y tenemos ejemplos de recuperación efectiva de ecosistemas que han estado muy degradados. Ahora bien, esto no es fácil y en algunos casos va a ser imposible si no actuamos ya. Muchos ecosistemas son bien robustos a alteraciones; quiero decir que pueden recuperarse tras la alteración. Pero es una robustez que se manifiesta siempre que no hayamos alcanzado un punto de no retorno en ese proceso de alteración: ese punto a partir del cual es imposible el retorno a las condiciones iniciales. Si no actuamos pronto y con decisión, estaremos más allá de ese punto de no retorno.

Recientemente la Comisión Europea ha decidido llevar a España ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea por la desprotección de Doñana, su lugar de trabajo. ¿Qué opina como ecólogo experto en zonas húmedas?

Efectivamente, la Comisión se ha hecho eco de las numerosas denuncias que se han ido produciendo ante la alarmante situación de desgobierno en relación a la gestión del agua en Doñana y su área de influencia. Hay que revisar urgentemente la sostenibilidad del sistema de agricultura intensiva de alto impacto ambiental que cerca Doñana. Hay que ayudar a los agricultores que, legítimamente, desarrollan su trabajo priorizando una agricultura sostenible en el privilegiado entorno que representa un claro valor añadido a sus productos ?la marca Doñana?. Hay que cumplir la ley, es tan fácil como eso. Solo espero que la Junta de Andalucía, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y el ministerio estén a la altura y sepan defender y proteger el valiosísimo patrimonio natural de Doñana.

El director en España de la Fundación Global Nature e ingeniero superior agrónomo, Eduardo Beascoechea, dijo a 20minutos que hacía falta "más voluntad política que dinero" para cambiar la situación de Doñana ¿Usted qué piensa?

Estoy muy de acuerdo, aunque también faltan medios. En el nuevo gobierno autonómico de la Junta de Andalucía han desaparecido las palabras ciencia y medio ambiente de sus consejerías. No quiero pensar que un gobierno del siglo XXI vaya a ignorar estos pilares básicos de las sociedades modernas. No quiero pensar que sea una muestra de desdén por los problemas medioambientales, ya que indicaría una falta de visión y de información muy preocupantes.

Ha centrado su investigación en las interacciones entre especies y, especialmente, en las relaciones de mutualismo entre planta y animal ¿Qué y cómo son estas interacciones?

Las relaciones que se establecen entre las especies en el seno de los ecosistemas son el armazón que sustenta la biodiversidad. Eso es así porque no hay una sola especie en el planeta que viva aislada, sin interaccionar con otras especies. Nosotros trabajamos con las interacciones ecológicas entre especies para entender mejor cómo funcionan los ecosistemas. Por ejemplo, la polinización de las flores o la dispersión de las semillas por animales, o las micorrizas ?la unión entre un hongo y la raíz de una planta? de las raíces de muchas plantas, son interacciones entre especies que tienen una función clave para sustentar la buena salud de los ecosistemas. Si se pierden esas interacciones, el ecosistema colapsa. Nosotros estudiamos cómo se estructura la compleja red de interacciones entre especies para diagnosticar cuáles son sus elementos clave, aquellos que deberíamos conservar prioritariamente.

¿Cómo puede aplicarse a la sociedad su investigación basada en la interacción planta-animal?

En nuestros estudios sobre redes complejas de interacciones ecológicas usamos técnicas análogas a las que se usan en estudios de las conexiones entre neuronas en el cerebro, o en las reacciones metabólicas en las células, o en la red de flujos monetarios interbancarios de las cuales depende la estabilidad del sistema financiero. Esos desarrollos implican avances en el análisis de la estructura y función de las redes complejas, que tienen aplicaciones muy transversales en diferentes ámbitos. Por ejemplo, en conservación de la naturaleza son aplicaciones para desarrollos de tecnologías de rápida restauración de funciones ecológicas alteradas.

¿Cómo afectan las acciones del hombre a esas interacciones?

Es frecuente que cuando hablamos de pérdida de biodiversidad pensemos en pérdida de especies, en extinción de especies. Pero hay una forma más perversa de extinción, que es la pérdida de interacciones ecológicas. Esta forma de extinción acontece antes que la extinción de las especies; ocurre cuando disminuye la abundancia de una especie en un hábitat ?por ejemplo, por pérdida de hábitat o por sobrecaza? y ésta deja de ser funcional. Es más, si disminuye la abundancia de los polinizadores nativos, se ha demostrado que ello tiene consecuencias negativas en la polinización y en la producción de muchos tipos de cultivos y ocurre porque se pierden sus funciones mucho antes de que se extingan.

Las nuevas tecnologías... ¿Forman parte de la evolución humana? ¿Qué beneficios traen al campo de la biodiversidad?

Las nuevas tecnologías están ayudando de forma espectacular al desarrollo científico. Por ejemplo, en el trabajo colaborativo entre equipos internacionales. En concreto, en el caso de la biodiversidad, las nuevas tecnologías han abierto fronteras inimaginables en su exploración. No sabemos cuántas especies viven en el planeta. Hemos dado nombre a aproximadamente un millón y medio y estimamos que puede haber más de 11 millones de especies, pero no lo sabemos. Sin embargo, las nuevas tecnologías de, por ejemplo, secuenciación masiva de ADN en prospecciones del océano a escalas enormes están revelando una biodiversidad inimaginable. O por ejemplo en la prospección de la diversidad del microbioma, que es una de las fronteras del conocimiento donde más ventaja obtendremos de las nuevas tecnologías; otras son el conocimiento del cerebro humano, el cosmos, la salud humana, y los nuevos materiales para un mundo sostenible.

En alguna ocasión ha comentado que la ciencia es su forma de vida.¿Cómo descubrió su vocación científica?

Ser científico es una forma de ver el mundo. Para mí, una de las formas más apasionantes, pues es una continua búsqueda, un aprendizaje continuo. La ciencia siempre ha estado presente en mi vida, desde mi abuelo y mi padre, que fueron docentes en instituto y en la universidad. La vocación científica la descubre uno por la experiencia, al notar que hay algo que te interesa sobremanera, algo que te permite ir descubriendo cosas y que te ayuda a entender mejor el mundo. Por ejemplo para mí, la emoción del arte o de la música ?siendo fundamentales en mi vida? no tienen parangón con la emoción del descubrimiento científico. Es una opinión muy personal, por supuesto.

Además de investigar la biodiversidad, imparte clases en varias universidades de Sevilla. ¿Qué le diría a los futuros investigadores?

Les diría exactamente lo mismo que a cualquier otra persona en otro oficio: que lo desarrolle dando lo mejor de sí mismo, ayudando a los demás, intentando ir más allá de los límites. En el caso específico de los científicos, que cultiven el trabajo en equipo y la colaboración, pues es la semilla de la creatividad. Los mejores científicos que conozco son rigurosos, autocríticos y humildes, a la par que mentes absolutamente geniales. Conozco muchas buenas personas que no son científicos, pero no concibo un buen científico que no sea una buena persona.


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