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Emiro Vera SuárezMiembro desde: 03/07/17

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Hace 4d

Venezuela y Brasil, la crisis política ha mermado el plano económico a grados sin precedentes

El Reloj del Tiempo

 

En América Latina y el Caribe crece la pobreza y, han vuelto a subir los indicadores de pobreza- Algunos países lograron superar las condiciones adversas y mantuvieron el crecimiento de sus economías, solo Chile, Perú y Bolivia se muestran estables. Por los menos, esos son los datos oficiales de estos gobiernos.

En general, el hambre está creciendo y la obesidad –efecto de la comida chatarra- se ha vuelto una epidemia. El cambio climático amenaza a la agricultura. Millones de habitantes rurales viven en pobreza extrema según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que el mes de marzo, en la Trigésima Quinta Conferencia Regional realizada en Jamaica, adoptaron algunas recomendaciones de urgente aplicación. Participaron en esa oportunidad, representantes de 33 países de la región.

Venezuela y Brasil, la crisis política ha mermado el plano económico a grados sin precedentes.

En general, el hambre está creciendo y la obesidad –efecto de la comida chatarra- se ha vuelto una epidemia. El cambio climático amenaza a la agricultura. Millones de habitantes rurales viven en pobreza extrema según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que el mes de marzo, en la Trigésima Quinta Conferencia Regional realizada en Jamaica, adoptaron algunas recomendaciones de urgente aplicación. Participaron en esa oportunidad, representantes de 33 países de la región.los delegados y representantes ante la FAO habían acordado unir acciones dirigidas a frenar al alza del hambre y la malnutrición, construir un futuro sin pobreza rural y transformar la agricultura para que sea sostenible y resiliente al cambio climático. Existe conciencia en que se tiene que trabajar en ideas muy claras, ya que “sin un impulso inmediato, y a gran escala, la región no podrá alcanzar la meta del Objetivo de Desarrollo Sostenible: Hambre Cero al año 2030”, según el organismo internacional

Sin duda son propósitos loables, pero que requieren acción. Un análisis de los temas tratados y la preocupación expresada tanto por la FAO como por los representantes de diferentes países, muestra que el hambre en la región no es producto de la falta de alimentos. Se trata de un problema de acceso a ellos. Por ende, su solución es política: se trata de convertir la seguridad alimentaria en una política de Estado.

Es una preocupación global por los riesgos que genera el cambio climático que perjudica a los más pobres y necesitados, destruyendo cultivos, asolando vastas regiones con sequías y en otras latitudes con inundaciones. La preocupación es mayor porque en las últimas décadas, el desarrollo de la agricultura de América Latina y el Caribe, ha convertido a la región en un actor de importancia planetaria, clave para satisfacer el aumento de la demanda global de alimentos. Por ello se dice que no es un problema de falta de alimentos, sino del acceso para los pobres. Un hecho que evidencia el déficit en la producción se observa en Bolivia, que con la migración de los campesinos a las ciudades, los efectos del cambio climático, la falta de fomento a la agricultura y los conflictos políticos y sociales, la producción ha bajado en rubros importantes que antes satisfacían las necesidades, es decir, En el pasado, Bolivia lograba el autoabastecimiento de casi todos los alimentos esenciales, excepto trigo.

Hoy, las importaciones han sustituido a la producción nacional, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria. Producimos en Sudamérica, unas 25 variedades de papa, sin embargo, la importamos de Chile y Perú para trasladarla a otros países del continente. Las uvas de Camargo, Tarija y Luribay, no tienen parangón por su calidad, pero llegan toneladas de uva transgénica chilena, lo mismo que otras frutas y diversos productos.

Alguien le vendió a Mauricio Macri, Argentina,  el argumento que no hacía falta un plan económico. Que el plan económico era él, es decir, que, con solo sentarse Macri en el sillón de Rivadavia, con el kirchnerismo fuera del gobierno y removiendo algunos obstáculos como el cepo cambiario, iba a producirse una lluvia de inversiones que generarían un mágico efecto de crecimiento económico a pesar del monumental gasto público, la confiscatoria presión impositiva y la barrera a la contratación de empleados en blanco que es la legislación laboral. Todos los serios problemas estructurales que viene arrastrando la economía argentina desde hace décadas y llevadas a un extremo insólito por el kirchnerismo, mágicamente iban a ser pulverizados por la presencia de Macri. La economía iba a crecer al 3% anual por alguna razón que nunca se supo cuál era, el gasto público congelado en términos reales iba a pesar cada vez menos sobre el PBI y el crecimiento iba a generar un ingreso tributario que se traduciría en una reducción del déficit fiscal. Esa era toda la estrategia del gobierno sumado al menosprecio que tenía por presentar un plan económico consistente que generara confianza más allá de la que podía producir el cambio de gobierno.

Es una preocupación global por los riesgos que genera el cambio climático que perjudica a los más pobres y necesitados,

Desde un comienzo el plan económico del gobierno fue el no plan. Es decir, nunca creyeron en los tradicionales planes económicos en los que se anunciaba, de una sola vez, la estrategia económica a seguir (reforma del estado, fiscal, laboral, apertura de la economía, etc.) y luego se iba avanzando gradualmente, pero a una cierta velocidad de crucero.

Puesto en otras palabras, Macri jugó el mismo juego que jugó Domingo Cavallo en 2001. Sobreestimar su imagen para cambiar las expectativas y el rumbo de la economía sin necesidad de grandes reformas estructurales. Lo concreto es que el macrismo subestimó la fenomenal crisis que heredaba del kirchnerismo. Ese fue un grosero error tanto económico como político. El mayor error estuvo en nunca contar la herencia recibida. Mil argumentos se han dado desde el gobierno para justificar su falta de comunicación de la herencia recibida. Uno fue que si contaban todo no conseguían fondos del exterior para financiar la transición, argumento muy infantil porque los economistas de aquí sabían la herencia que se recibía y en el exterior tenían la misma información que teníamos acá. La que no tenía idea de lo que se heredaba era el conjunto de la población no especializada en temas económicos. A esa había que informarle la herencia recibida.

Con esto, no quiero decir que Néstor y Cristina eran malos gobernantes, lo hicieron bien, lo único que dañó su estructura de gobierno es los bonos a los pobres sin producir, viviendas sin pagar y, al igual que Venezuela se produjo una colmena de haraganes que se alimentaban del Estado, cuando, cada uno debía cumplir un plan laboral.

Las fiebres por el dólar se entienden por la desconfianza a un Gobierno, que rechaza cambiar el rumbo frente a una tormenta provocada por una combinación de errores propios y otros heredados de la gestión anterior, tras doce años de populismo salvaje.

Otros decían que se afrontaba el riesgo de tener una corrida cambiaria. Si este fuera el argumento, no previeron que la corrida la iban a tener un tiempo más adelante y les llegó justo este año, cuando es más difícil explicar porque hay que hacer un plan económico de mayor orden fiscal para frenar la corrida. Encima de no querer armar un plan económico, de no querer tener un ministro de economía con un plan económico al estilo tradicional y de no querer comunicar la herencia recibida, desarmaron una bomba, que era el cepo, pero armaron otras que fueron el de las LEBACs y el de la deuda parar financiar el déficit fiscal.

Si creían que no hacía falta implementar reformas estructurales, el acceso al crédito externo los llevó a hacer la plancha en todo lo que tenía que ver con reformas estructurales. Eso hizo que agrandaran el problema porque ahora, en el medio de una corrida hacia el dólar, tienen que desarmar la bomba de tiempo de las LEBACs y encima mantener la tasa de interés en niveles insólitos, lo cual hace que sea un sueño imaginar alguna tasa de crecimiento en lo que resta del año. Si antes Macri desconfiaba de un ministro de economía con trayectoria, ahora tiene que rezar para que el tiempo se porte bien con Argentina, porque otra cosecha mala en el año electoral puede ser bastante difícil de sobrellevar.

Venezuela y Argentina no pueden crecer sólidamente. Y esta situación no es casual. Nos demuestra que el crecimiento económico requiere instituciones firmes, efectivas y eficientes, así como una división real de poderes y no sólo formal. Es difícil esperar una inversión de En este marco socio-económico, desde hace algunas semanas se ha incrementado el conocimiento de los resultados de investigaciones respecto a la corrupción en los tres gobiernos de la administración de los Kirchner desde el 2003 al 2015 (Néstor Kirchner, Cristina Fernández, Cristina Fernández). Algunas primeras estimaciones señalan que, sólo en lo referente a la corrupción por sobreprecios en las contrataciones públicas, el gobierno de los Kirchner ha recibido 36.000 millones de dólares en sobornos,  algo así como el equivalente a 9 meses de exportaciones de la Argentina. Incluso, algunos jueces “arrepentidos”, como el caso de Norberto Oyarbide, han reconocido públicamente –en este caso sollozando públicamente– haber favorecido causas en beneficio de los Kirchner, afirmando haber podido evitarlo debido a las presiones recibidas. Del mismo modo en que decenas de “empresarios arrepentidos” –contratistas del Estado– reconocieron el pago de sobornos. En un contexto de reglas de juego donde la corrupción de los gobernantes es parte las actividades permitidas, los únicos negocios viables son aquellos que permiten una rentabilidad basada en la búsqueda de privilegios de corporaciones mal llamadas de empresarios (“rent seeking” según James Buchanan). La economía argentina es más comprensible como una organización medieval en la que señores feudales venden permisos para hacer negocios basados en el privilegio a cambio de un “diezmo” o más, que como una sociedad abierta e institucional y económicamente madura. El caso venezolano, es peor, por eso Carlos, el Chacal, Ramírez dijo que sí salía libre, venía a rescatar el poder en Venezuela, por algo será.

Hoy, las importaciones han sustituido a la producción nacional, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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