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Ray Allen, una oda al triple

10/11/2016 15:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En el sexto partido de las Finales 2013 se hizo el mejor honor posible a uno de los esloganes de la NBA: lo increíble sucedió. A falta de 28 segundos para la conclusión del encuentro, y con los Spurs 5 puntos arriba en el marcador y 3-2 por delante en la serie, decenas de operarios del AmericanAirlines Arena rodearon los límites de la cancha, de rodillas para no molestar a los espectadores, preparados con un polo amarillo y una cuerda en la mano mismo color. San Antonio estaba muy cerca de ganar su quinto anillo y ellos tenían una misión: levantar esa cuerda alrededor del parqué para evitar la invasión de gente en la cancha durante la celebración del título y entrega del trofeo.

Aún así, nada de lo que estaba planeado sucedió. Los operarios sabían que tenían que levantar esa cuerda, pero nunca lo llegaron a hacer esa noche. Los Spurs estaban tocando el anillo con la yema de sus dedos, pero nunca se lo llegaron a enfundar esa temporada. Algunos aficionados de los Heat lo llegaron a ver todo perdido, pero ninguno acabó llorando esa derrota. LeBron James falló un triple a falta de 10 segundos, pero solo una persona en todo el pabellón supo lo que tenía que hacer y dónde tenía que estar en el momento preciso. Chris Bosh atrapó quizás el rebote más importante de su carrera y Ray Allen dio dos pasos atrás para ponerse más allá de la línea de tres y hacer historia en un suspiro: metió el triple de su vida.

Para delirio de todo Miami y medio estado de Florida, ese partido lo acabaron ganando los Heat en la prórroga y posteriormente se hicieron con el séptimo encuentro para lograr el tercer anillo en su existencia. Más allá del triunfo colectivo y del back-to-back tras el título del año anterior, aquellas Finales serán recordadas por ese majestuoso triple de Ray Allen. Más que un lanzamiento decisivo, fue la guinda a toda una carrera, a toda una vida dedicada al lanzamiento exterior y la perfecta foto de lo que representó Allen en sus 19 temporadas como profesional. Si toda su trayectoria se pudiera resumir en un instante, seguramente no la haya ninguno mejor que ese.

En paz consigo mismo

Tras anunciar su retirada del baloncesto profesional en noviembre de 2016, y después de dos años inactivo y sin equipo, no puede haber mejor resumen ni conclusión que la que ofreció el propio Allen en la carta en Player's Tribune en la que anunció dicha decisión: "Estoy completamente en paz conmigo mismo".

Y tanto. Retirarse de la alta competición siendo el jugador que más triples ha encestado en la historia con un total de 2.973 es como para estarlo. También después de haber ganado dos anillos, uno con Boston Celtics y el otro ya mencionado con Miami. Pero sobre todo llevándose en el bolsillo unas estadísticas inmaculadas: 18, 9 puntos por encuentro, 45, 2% de acierto en tiros de campo y un 40, 0% perfecto, exacto y preciso de acierto en triples. Tal y como él los lanzaba.

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Pero para entender la grandeza de la obra dedicada al triple de Ray Allen, tan solo hay que reparar en un par de datos más. Deja de ser profesional aventajando a Reggie Miller en 413 triples en la lista histórica de máximos anotadores de tres puntos y en más de 800 al jugador en activo con más triples en el momento de su retirada, Jason Terry.

Muchos, además, coinciden no solamente en la gran virtud y talento anotador de Ray Allen, sino en su forma de ejecutar sus lanzamientos. Concretamente, en su plasticidad, estética y mecanismo suave y brillante a los ojos del espectador. Su manera de cargar el brazo, flexionar las rodillas y soltar el balón con una fijación letal hacia el aro es una de las más bonitas, sino la que más, de las que se han podido ver en la historia de la NBA.

Aún así, Ray no llegó a la mejor liga de baloncesto del mundo con el lanzamiento de tres como su gran recurso ni su atributo más destacable. Cuando fue elegido como el número 5 del Draft de 1996 procedente de la Universidad de Connecticut, sabía penetrar con gran acierto hacia el aro, pero su faceta lanzadora la iba a ir puliendo y perfeccionando poco a poco hasta hacerla su mayor estandarte. En definitiva, su firma más destacada y personal.

Regular, determinante y consistente

Desde que comenzó su andadura en la liga en los Milwaukee Bucks, siempre ha sido un referente en los equipos en los que ha estado. Cada noche se presentó a jugar como un jugador más, tranquilo y seguro de sí mismo, pero como un jugador determinante y diferencial. Titular en una amplísima parte de su carrera, su legado perdurará durante décadas. Tanto, que para entender dicha magnitud podemos tomar como referencia que Kobe Bryant comenzó a jugar la misma temporada que él, Tim Duncan aún era un desconocido en la NBA o que el propio Allen llegó a jugar en los Seattle Supersonics, pero nunca en los reconvertidos Oklahoma City Thunder. Llegó con Bill Clinton en la Casa Blanca y se fue con Barack Obama casi cediendo el testigo a Donald Trump.

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La regularidad y consistencia en sus números saltan a la vista. Siempre estuvo por encima del 40% de acierto en los tiros de campo y no bajó del 35% en triples. Su mejor marca anotadora la registró en los Sonics con 24, 6 puntos por encuentro, aunque sus mejores porcentajes sucedieron en su época en Boston: 47, 2% en tiros y 40, 9% en triples. Estos datos, en cinco temporadas, avalan la gran labor de una de las tres partes del 'Big Three' que, junto a Kevin Garnett y Paul Pierce, devolvieron a los Celtics al lugar al que históricamente les ha correspondido con dos viajes a las Finales en tres años y un título conseguido tras 22 años sin celebrar un campeonato.

"Mucha gente no te llegará a conocer de verdad, pero todo el mundo conocerá tu trabajo" ?Ray Allen.

Tras una Carrera llena de éxitos, y asentado y como uno de los mejores jugadores de la liga, decidió cambiar de rumbo por última vez para asumir un rol bien distinto a lo que estaba acostumbrado. Esto no solo le complementa aún más su perfil, sino que le aporta más valor a su trayectoria en la NBA. En los Heat jugó 195 partidos, pero solo 9 de ellos como titular en la fase regular y uno en Playoffs. Además, en su primera campaña en Florida no jugó de inicio ni un solo encuentro.

Adaptarse a que los focos esta vez era para otro tridente, el formado por James, Wade y Bosh, y que él tenía un papel secundario pero esencial, fue clave para que encajara de una manera muy positiva en la plantilla de Erik Spoelstra. La edad por aquel entonces, con 37 y 38 años y ya en el culmen de su carrera, quizás pudieron influir en la decisión de reservar a Ray como un perfecto sexto hombre revulsivo.

Muchos podrán ser buenos tiradores, con mucho acierto y en momentos muy determinantes. Otros explotarán dicha cualidad al máximo de sus posibilidades. Pero ya ninguno lo podrá hacer como Ray Allen, ni de la misma forma ni con el mismo estilo, porque la oda y dedicación incansable al triple que realizó durante toda su carrera lleva ya la firma eterna e imborrable de uno de los mejores y más grandes tiradores de la historia.


Sobre esta noticia

Autor:
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Fuente:
sportsmadeinusa.com
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Tipo:
Reportaje
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