Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Modesto Rodriguez escriba una noticia?

Se reanudan los tiros contra nuestro país

12/06/2015 11:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image Contribución del intelectual, locutor y periodista Rodolfo Espinal

Este artículo publicado esta tarde en "Haitian Times", sugiere que las naciones Dominicana y haitiana compartan la isla sin equidad ("unequally"), que la ocupación haitiana del 1822 al 1844 fue un "protectorado" y que los duartianos han estado equivocados... ¡Qué timbales!

Bajo el Radar Anti-haitianismo: una amenaza a la paz en el Caribe 10 de junio 2015 Por Max A. Joseph Jr. Es un hecho conocido que el anti-haitianismo, cuyo principal objetivo es la destrucción de la influencia haitiana en la República Dominicana, ha sido la política oficial de ese país desde su creación en febrero 27, 1844. Esta filosofía absurdo nace de la idea de que la "herencia europea" de la República Dominicana debe ser protegida por cualquier medio de la horda de piel oscura africanos (leer haitianos) que viven en el lado occidental de la isla La Española, que ambas naciones comparten, aunque de forma desigual como consecuencia del colonialismo y la actual neo-colonialismo. Tan penetrante es la filosofía que no es otro que el cardenal católico Nicolás de Jesús López Rodríguez, quien actualmente ostenta el título de "Primado de las Américas", es un creyente fanático. Sus declaraciones públicas sobre el tema suelen dejar muchos católicos perplejos. Fuera de esta extraña situación, tragedias recurrentes, como era de esperar, se han convertido en un elemento fundamental en las relaciones entre los dos países. La masacre de 1937 de aproximadamente 30.000 haitianos, que se encontraban en el lado equivocado de la frontera tras el pacto de 1929 Borno-Velásquez, no obstante, la violencia sistémica contra los haitianos en la República Dominicana han continuado sin cesar y dado un nuevo sentido de urgencia para los dominicanos. El silencio ensordecedor de las Naciones Unidas en la cara de estas atrocidades que siguen cometiendo contra un miembro de su comunidad de naciones es sin duda un factor primordial en la arrogancia de los dominicanos. Curiosamente, los autores están jugando a las víctimas y que persiste en la creencia de que una conspiración global para unir la isla bajo la dominación haitiana existe y debe ser combatido sin ambigüedad. Esta paranoia inducida por neoDuartiano está promoviendo el odio y amenaza la estabilidad de toda la región del Caribe, mientras que nadie parece importarle. Como columnista y preocupado de Haití, tengo largo de los años por escrito algunos artículos sobre el estado de la relación espinosa existente entre Haití y la República Dominicana, y he tratado de ser lo más objetivo que mi conocimiento del tema permite. Sé que ninguno de mis argumentos no sería válido sin los argumentos en contra de la otra parte. Los argumentos en contra esperados desde el otro lado, sin embargo, no sólo han pasado por alto el objeto relevante pero llegó en forma de demonizar o dar conferencias a los haitianos sobre sus presuntas fallas que la comunidad internacional ha estado propagando como las razones "de hecho" detrás de tormentos de Haití. Para ser justos, los comentarios que he recibido de muchos lectores dominicanos, algunos de ellos absurdas y mordaces, nunca se elevaron al nivel de contraargumentos. Eran las reacciones emocionales de los patriotas dominicanos aparentemente equivocadas que se niegan a aceptar la idea de que el futuro de ambas naciones se entrelazan para siempre por el destino y la geografía, no por un deseo de algunos haitianos a ser dominicanos, como un comentarista audazmente afirmó. "Has matado a tus colonizadores nos asociamos con los nuestros. Ningún país en el hemisferio occidental ha practicado homicidios y ejecuciones más raciales que Haití. ¿Ha leído su historia ", argumentó otro comentarista. Bueno, estos comentarios sólo se validan mi argumento de que el anti-haitianismo es de hecho la razón de ser de los dominicos. Esta filosofía vicioso, sin duda, representa un peligro claro y real de nuestra existencia como nación. Es una amenaza que simplemente no podemos darnos el lujo de ignorar. La última vez que un país (Alemania) se obsesionó tanto con un grupo étnico en particular (los Judios) que en última instancia cometió una atrocidad (el Holocausto) de proporciones bíblicas. Como fue el caso de los Judios en la Europa de mediados del siglo 20, a nadie se le viene a nuestro rescate hasta que el objetivo declarado de la neo-Duartianos está casi terminada. Al igual que cualquier otra nación en la tierra, la República Dominicana tiene el derecho de proteger su identidad cultural y decidir quién es en realidad un dominicano. Sin embargo, los cientos de miles de descendientes sin estado de los desafortunados haitianos que fueron víctimas de un acto arbitrario del neocolonialismo en 1929 se debe permitir a reclamar la ciudadanía en la República Dominicana, si así lo desean. Su origen étnico puede ser haitiano, pero no son ciudadanos haitianos, como los neo-Duartianos mantener, ya que comparten poco en común con sus parientes étnicos en el lado occidental de la frontera, además del color de su piel. Desde un punto de vista legal, pueden reclamar la nacionalidad haitiana, pero no deben ser forzados a renunciar a un derecho de nacimiento que los dominicanos están ahora alegando nunca existió en el primer lugar, lo que es incompatible con los hechos históricos. ¿Están los dominicanos tratando de establecer su credencial como miembro legítimo de la élite internacional, dominado por raza caucásica o participar en la justicia retributiva en nombre de los colonizadores que nosotros (los haitianos) supuestamente mató?. Todos sabemos que la composición étnica de la República Dominicana (85 por ciento de los dominicanos son de ascendencia africana) descalifica de ser un miembro de la élite internacional gobernante. Sin embargo, su abrazo del neocolonialismo y la justicia retributiva contra los haitianos, sin duda sería ganarlo algún prestigio entre el grupo.

Los guardianes de la paz y la seguridad en este mundo deben conocer el anti-haitianismo institucionalizada que ha incrustado en la psique Dominicana inevitablemente producirá un resultado que no beneficia a nadie. En este mundo interdependiente, la homogeneidad racial y cultural es una cosa del pasado, que ha sido sustituido progresivamente por la diversidad étnica y racial que, en sí mismo, niega la validez de la filosofía neo-Duartiano. El protectorado de Haití sobre RD (1822-1844), que constituye la base de la filosofía irracional del neo-Duartianos, fue una reacción justificable no colonialismo deseo de subyugar a nuestro prójimo. Al parecer, creó un malentendido que subsiste hasta nuestros días. (Max A. Joseph Jr. es un pequeño empresario y consultor que escribe) -------------- Under the Radar Anti-Haitianismo: A Threat To Peace In the Caribbean June 10, 2015 By Max A. Joseph Jr.* It is a known fact that anti-Haitianismo, whose main purpose is the obliteration of Haitian influence in the Dominican Republic, has been the official policy of that country since its inception on February 27, 1844. This absurd philosophy stems from the notion that the DR's "European heritage" must be protected by any means from the horde of dark-skinned Africans (read Haitians) living on the western side of the island of Hispaniola, which both nations share, albeit unequally as a result of colonialism and present-day neo-colonialism. So pervasive is the philosophy that none other than the Roman Catholic Cardinal Nicolá de Jesús López Rodriguez, who currently holds the title of "Primate of the Americas, " is a fanatical believer. His public declarations on the issue usually leave many Catholics befuddled. Out of this bizarre situation, recurring tragedies, as you might expect, have become a mainstay in the relations between the two countries. The 1937 massacre of approximately 30, 000 Haitians, who found themselves on the wrong side of the border following the 1929 Borno-Velasquez pact, notwithstanding, systemic violence against Haitians in the DR have continued unabated and taken a new sense of urgency for the Dominicans. The deafening silence of the United Nations in the face of these ongoing atrocities committed against a member of its community of nations is certainly a primary factor in the arrogance of the Dominicans. Interestingly enough, the perpetrators are playing victims and persisting in believing that a global conspiracy to unite the island under Haitian domination exists and must be fought without ambiguity. This neoDuartiano-induced paranoia is promoting hatred and threatening the stability of the whole Caribbean region, while no one seems to care. As a columnist and concerned Haitian, I have over the years written a few articles on the state of the thorny relationship existing between Haiti and the DR, and have tried to be as objective as my knowledge of the subject allows. I know that any of my arguments would not be valid without the counterarguments of the other side. The anticipated counterarguments from the other side however have not only overlooked the relevant subject-matter but came in the form of demonizing or lecturing Haitians on their presumed failings that the international community has been propagating as the "factual" reasons behind Haiti's torments. In fairness, the comments that I received from many Dominican readers, some of them preposterous and vitriolic, never rose to the level of counterarguments. They were emotional reactions of seemingly misguided Dominican patriots that refuse to accept the notion that the future of both nations is forever intertwined by fate and geography, not by a desire of some Haitians to become Dominicans, as one commentator boldly asserted. "You killed off your colonizers we partnered with ours. No country in the western hemisphere has practiced more racial killings and executions than Haiti. Have you read your history" argued another commentator. Well, these comments only validate my argument that anti-Haitianismo is indeed the raison d'être of the Dominicans. This vicious philosophy undoubtedly represents a clear and actual danger to our existence as a nation. It is a threat that we simply cannot afford to ignore. The last time a nation (Germany) became so obsessed with a particular ethnic group (the Jews) it ultimately committed an atrocity (the Holocaust) of biblical proportion. As was the case with the Jews in the mid-20th century Europe, no one would come to our rescue until the stated objective of the neo-Duartianos is almost completed. Like any other nation on earth, the DR has the right to protect its cultural identity and decide who is actually a Dominican. However the hundreds of thousands of stateless descendants of the unfortunate Haitians who were victimized by an arbitrary act of neo-colonialism in 1929 must be allowed to claim citizenship in the DR, if they so choose. Their ethnicity may be Haitian but they are not Haitian citizens, as the neo-Duartianos maintain, because they share little in common with their ethnic kinfolk on the western side of the border, besides the color of their skin. From a legal viewpoint, they can claim Haitian nationality but should not be forced to relinquish a birthright that the Dominicans are now claiming never existed in the first place, which is inconsistent with the historical facts. Are the Dominicans trying to establish their credential as a rightful member of the Caucasian-dominated international elite or engaging in retributive justice on behalf of the colonizers that we (Haitians) supposedly killed off? We all know that the ethnic makeup of the DR (85 percent of Dominicans are of African ancestry) disqualifies it from being a member of the ruling international elite. However, its embrace of neo-colonialism and retributive justice against Haitians would certainly earn it some kudos among the group. The keepers of peace and security in this world should know the institutionalized anti-Haitianismo which has become embedded in the Dominican psyche will inevitably produce an outcome that benefits no one. In this interdependent world, racial and cultural homogeneity is a thing of the past that has been steadily replaced by ethnic and racial diversity which, in itself, negates the validity of the neo-Duartiano philosophy. The Haitian protectorate over the DR (1822-44), which forms the basis of the neo-Duartianos' irrational philosophy, was a justifiable reaction to colonialism not a desire to subjugate our neighbor. Apparently, it created a misunderstanding that subsists to this day. *Max A. Joseph Jr. is a small business owner and consultant who writes about politics.


Sobre esta noticia

Autor:
Modesto Rodriguez (23811 noticias)
Fuente:
antillas1.blogspot.com
Visitas:
350
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.