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Relatos cotidianos

03/03/2013 16:48 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Narración

Por J. Modesto Rodríguez

"Evolución de la Gallera".

imageGallos de pelea.

Jugar a los gallos, es posiblemente el segundo deporte que después del béisbol, apasiona a los dominicanos. Visto como apuesta, compite con los números de las loterías en preferencia, nos atrevemos a afirmar, por lo que percibimos.El béisbol, tiene dividido el país de los fanáticos, y se ha especializado tanto que tenemos hace años una Asociación de Cronistas. De deporte, el Béisbol ha devenido en atraer inversionistas y en convertirse en otro "negocio del capitalismo".Igual, con los gallos. Contaban nuestros abuelos, que jugar gallo era un "pasatiempo" de nuestros campesinos y agricultores para disipar luego de largas jornadas de trabajo rural. Este pasatiempo, también ha ganado la atención de inversionistas, de empresarios, y ha pasado de "lanzar" los gallos de pelea en un patio- que dicho sea de paso, es una cultura latinoamericana y caribeña-, ha ponerlos a pelearse en majestuosos edificios con aire acondicionado y parcos preferenciales, que solo pueden pagar quienes llevan los recursos. A los ayuntamientos y a los gobiernos, les gusta que se desarrollen estos negocios por el asunto de los cobros de impuestos.Décadas atrás, del patio, la apuesta con gallos pasó a unas ranchetas especializadas construidas de madera y techada de "cana", una especie de palmera que sus hojas son aprovechadas para techos de viviendas, herencia de nuestros primeros habitantes, los indios caribe, taínos, etc., con sus "bohíos".imagePasadas algunas décadas, las "comodidades" de los ranchos galleros, su modelo de confort interior ha ido evolucionando, y los visitantes tienen la oportunidad de acomodarse en sillones confortables, según el tipo de empresa. Otras todavía usan sillas de madera y guano, banquetas de madera y muchos quedan de pie. Las hay que combinan la asistencia pública para el baile rural, y ya no tan rural, del "perico ripiao", otra de nuestras etiquetas de identidad cultural. El "perico ripiao", da oportunidad la venta del "salcocho" y las bebidas de la "cantina".Unas galleras, todavía aprovechan el aire natural como ambiente, otras el aire acondicionado, aquellas que más gallera rural, son empresas.La gente, décadas atrás iba a pie o a lomo de caballo y burro a la gallera del pueblo, de la sección, del paraje, no hay lugar donde no haya una gallera próxima. Ahora, la evolución de la gallera, ha desatado una competencia adicional a los gallos que se matan entre sí, para desatar ganancias y disfrute sádico. El que acuda con el vehículo más moderno y costoso, o las famosas "yipetas" . Lo de las pipetas, pudiera explicarse, porque muchos miembros de familia, con raíces muy profundas en el campo, o ya bien campesinos, han hecho fortuna trabajando sus tierras, o han heredado de sus padres, han viajado al exterior, han trabajado y ahorrado, y una forma de demostrar su "poder" y el cambio en su vida, es llevar la "mejor pipeta" al escenario de la gallera, por aquello de que el dominicano es exhibicionista, "bultero" y "comparón". Frente a las mujeres, pueden demostrar el bienestar y crecer su ego, su "machismo" caribeño y latinoamericano. También, el que lleve la pistola más actualizada y costosa, y como es natural, el que tenga más dinero . Aunque nuestros habitantes rurales todavía van a algunas galleras donde le permiten la entrada, ese espacio ha sido conquistado por los hombres del dinero. Es decir, ha ido evolucionando.Lo que todavía se conserva, es tirar los gallos a pelear en los patios, pasatiempo exclusivo de quienes no pueden ir a las galleras de hoy que han evolucionado. También existen "reliquias" del pasado, ranchos que conservan su "arquitectura" original y onde nuestros rurales todavía pueden ir a perder o ganarse unos pesos y a exhibir las calidades y bravuras de los gallos que han criado y entrenado, otra de las actividades de nuestros campesinos, adicional al cultivo de la tierra.La cría de "plumas" y espuelas de calidad, es otra actividad en la que nuestro hombre rural ha ido perdiendo terreno. Inversionistas apasionados por la apuesta y el cultivo de gallos de pelea, han hecho importantes importaciones de calidades y han logrado "cruces" de animales feroces y de buen tamaño para llevar su "ventaja" a la gallera. Hay otras razones que se alegan para el desarrollo descomunal de esta actividad, pero "eso" no cabe en esta historia, porque es "harina de otro costal".La cría de gallos de pelea, ya no es una actividad exclusiva del hombre rural, ha pasado a gran escala al hombre del dinero. Son notaciones que como vemos, han hecho evolucionar una tradición que antes se consideraba exclusiva de nuestro hombre del campo.


Sobre esta noticia

Autor:
Modesto Rodriguez (23815 noticias)
Fuente:
antillas1.blogspot.com
Visitas:
404
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
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