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Los retos del periodismo contra el negacionismo climático

11/04/2020 08:58 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El negacionismo climático no solo se fundamenta en la ignorancia y la desinformación. También se basa en intereses políticos y económicos

La pandemia mundial del Covid-19 está generando muy malas consecuencias en la economía mundial. La paralización de la actividad productiva, la práctica congelación del comercio y las caídas y pérdidas en los mercados bursátiles son una prueba de ello. No obstante, mientras las bolsas se desploman, las medidas de confinamiento y cuarentena adoptadas en todo el mundo han tenido un efecto positivo en el aire que respiramos. La atmósfera de bien seguro nos estará agradecida por esa drástica reducción de las emisiones de dióxido de carbono, aunque no haya sido por voluntad humana. Sin embargo, conviene no olvidar que ha sido un virus y no el activismo ciudadano lo que nos ha llevado a esta situación. Según Naciones Unidas, “la cuarentena ha mejorado la calidad del aire, pero no sustituye la acción climática”.

El año 2019 ha sido probablemente uno de los más devastadores que conocemos en cuanto a tragedias medioambientales. El impacto de sucesos como los incendios en Brasil, Bolivia, Rusia y recientemente en Australia han generado en consecuencia múltiples debates en torno a la cuestión climática. De hecho, muchos expertos ya hablan de crisis climática, y merecen toda la atención, pues las evidencias científicas cada vez hablan más por sí solas, y el futuro previsto para el planeta no invita al optimismo.

El periodista uruguayo Hernán Sorhuet (2013) sostiene que cuanto más importancia tiene la cuestión climática, proporcionalmente aumenta la responsabilidad del periodista a la hora de informar sobre el tema. Hemos visto, por ejemplo, como complemento de las noticias de la borrasca Gloria -la cual afectó severamente a la Península Ibérica-, se ha vuelto a abrir el debate sobre el futuro del Delta del Ebro en Cataluña, así como la sostenibilidad de las construcciones turísticas en primera línea de costa. Estos complementos informativos de las noticias más importantes del día ayudan mucho a comprender y contextualizar dónde nos encontramos y qué tenemos que hacer para estar previstos en el futuro. Sin embargo partimos de una realidad preocupante como también señala Sorhuet, y es que la incuantificable masa de información que circula y se consume en la red puede difuminar la percepción de los usuarios. Al final, observamos como el exceso de información nos lleva a cuestionar qué información es veraz y de calidad y qual no lo es. Es en este sentido donde Sorhuet habla de la necesidad de que el periodista esté fuertemente sensibilizado con aspectos como el cambio climático y sus efectos y consecuencias. De hecho, esta idea no es nueva, pues la Cumbre de la Tierra de 1992 celebrada en Río de Janeiro ya pidió a los medios que ayudaran y se involucraran en el necesario cambio de actitud de la sociedad en esta cuestión.

Es necesario pues, que los medios aborden la cobertura del debate climático con rigor y espíritu crítico pero también siendo conscientes de los efectos que pueden tener las hiperbolitzacions y las exageraciones. Del mismo modo que rechazamos ese argumento tan simplista e ignorante de "el cambio climático no existe porque este invierno ha nevado en mi ciudad", tampoco diremos que cada tifón o borrasca es consecuencia del cambio climático. Conviene encontrar la manera de informar de la emergencia climática pero abandonando la vieja idea de utilizar el miedo como elemento de concienciación. Como expresa el informe de Climate Tracker, fear doesn’t work, el miedo [ya] no funciona.

De lo que queremos hablar principalmente es de aquellas formas de actitud -y también de ignorancia- que niegan toda evidencia empírica relacionada con el cambio climático, esto es, el negacionismo. Partimos de la base de que el consenso científico es prácticamente unánime a la hora de afirmar el calentamiento global de nuestro planeta así como de sus causas relacionadas directamente con la incidencia humana en el ecosistema. Sin embargo, del mismo modo que hay un negacionismo del Holocausto o gente que afirma que la Tierra es plana, también existe un negacionismo climático. Según el destacado biólogo de la Universidad Autónoma de Madrid, Francisco Heras Hernández (2013), hay muchas maneras en las que el negacionismo se puede manifestar, desde negar categóricamente el cambio climático hasta relativizar la emergencia con la que tenemos que tratarlo.

A pesar de ello, además de la ignorancia y desinformación en que se basa el negacionismo climático también hay intereses económicos y políticos detrás. Estos intereses a menudo intentan poner al periodismo y la ciencia a su servicio. En la cuestión climática, el negacionismo ha conseguido postergar un debate que ni siquiera deberíamos plantear. Lo cierto es que la situación es más delicada que nunca. Con la excepción de esta pausa contaminadora provocada por el Covid-19, las emisiones de CO₂ a la atmósfera crecen año tras año y en algunos de los países más contaminantes del mundo sus líderes son abiertamente negacionistas. Hablamos, efectivamente, del presidente de Estados Unidos Donald Trump. La retirada de EEUU del Acuerdo de París es el mejor ejemplo. Si miramos a España, tenemos la polémica generada por el PP en Madrid, tanto en la Comunidad como en el Ayuntamiento. Son una evidencia las intenciones de los gobiernos autonómico y municipal de desmantelar proyectos como Madrid Central o las declaraciones de la presidenta Isabel Díaz Ayuso afirmando que "nadie se ha muerto por la contaminación". A primera vista podríamos concluir que declaraciones como las de Trump o Díaz Ayuso son simplemente las declaraciones de gente ignorante o poco informada. Sería fantástico pensar que sólo hemos cometido el "error" de haber escogido a estos líderes políticos y que todo se soluciona votando a alguien más racional y con más capacidad de análisis. Lamentablemente existe un tejido de organizaciones, instituciones y medios de comunicación que alimentan los discursos negacionistas.

Existe un tejido de organizaciones, instituciones y medios de comunicación que alimentan los discursos negacionistas

La base de datos sobre la desinformación climática DeSmog nos ofrece en su web una extensa lista de personalidades del mundo anglosajón así como organizaciones involucradas en el negacionismo climático. Entre las organizaciones encontramos algunas de prestigiosas como el británico Institute Of Economic Affairs, de tendencia neoliberal, o la ya disuelta Cambridge Analytica, conocida por el escándalo de Facebook en el que fueron reveladas las prácticas de esta compañía para influir en procesos electorales. Al otro lado del Atlántico tenemos Donors Trust, un fondo económico que financia proyectos y campañas conservadoras y neoliberales, las cuales niegan cualquier relación entre las emisiones de CO₂ y el cambio climático.

En España encontramos la Fundación para el Avance de la Libertad, la cual organizó una contra cumbre en Madrid con motivo de la COP25. Juan Pina, su secretario general afirma que “la cuestión del clima no puede convertirse en una excusa para retirar libertad económica y que haya mayor intromisión de los estados en los mercados”. Esta fundación forma parte de la conocida Red Atlas, una organización estadounidense pero con una extensa red de fundaciones afines en todo el mundo. La Red Atlas promueve políticas neoliberales en todo el mundo y sin embargo cuestiona el cambio climático en el sentido de que las medidas propuestas por la protección climática comprometen los fundamentos de libre mercado en los que se basan todas sus organizaciones y fundaciones. El nombre de Red Atlas está inspirado en el libro La Rebelión de Atlas de Ayn Rand, autora defensora del laissez faire y admirada por el neoliberalismo. La opinión general que tiene el entorno Atlas en la cuestión climática es que la humanidad sobrevive adaptando el medio que le rodea.

En cuanto a los medios de comunicación, los ejemplos que podemos encontrar son muy variados. Desde noticias que denuncian el alarmismo de la activista Greta Thunberg a artículos que invitan al falso "eco-optimismo". También observamos medios como The Wall Street Journal o The New York Times dan voz a columnistas escépticos con el cambio climático. En el caso de la prensa británica, es muy interesante el tratamiento que los medios dieron a la tormenta Desmond que en 2015 provocó varias inundaciones en todo el país. Mientras la web Carbon Brief hablaba de la relación del cambio climático con el incremento de la frecuencia de lluvias e inundaciones extremas, el Daily Mail publicaba una columna del negacionista Christopher Booker titulada A Flood Of Lies, una inundación de mentiras.

Es importante reivindicar la buena praxis periodística en el asunto climático, priorizando el cientifismo contra el escepticismo. Ante la vasta red negacionista, de la que sólo hemos mencionado una minúscula parte [y ni siquiera hemos hablado de las empresas energéticas no renovables y su apuesta de marketing para aparentar que no forman parte del problema], hay que promover la labor que llevan a cabo portales digitales como Skeptical Science (skepticalscience.com) o Climate Feedback (climatefeedback.org). El primero desmonta cada uno de los argumentos negacionistas sobre el calentamiento global y el segundo actúa como una especie de VAR periodístico midiendo el rigor científico de las publicaciones en los medios de comunicación que tratan sobre el cambio climático.

Los retos que tendrá que afrontar la sociedad del mañana son y serán más complicados a medida que los efectos del cambio climático vayan aflorando cada vez con más intensidad. La emergencia climática es una realidad y el calentamiento global un problema que convendrá afrontarlo desde ya mismo. El reto del periodismo y de los medios de comunicación será el de estar a la altura de este reto. La ética y la deontología de la profesión debería llevar a los medios a ser parte de la solución y no del problema.


Sobre esta noticia

Autor:
Aleix Echauz (16 noticias)
Visitas:
6745
Tipo:
Reportaje
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