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Seguridad Vial. Un tema de Estado

11/11/2013 16:43 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Informe especial de la seguridad vial en la República Dominicana

Seguridad Vial. Un tema de Estado.

 

Presidente Ejecutivo de FundaReD

República Dominicana

9 de Noviembre 2013

El autor ha sido Viceministro del Ministerio de Obras Públicas en tres ocasiones.

Es autor de numerosas obras y artículos sobre el tema de Seguridad Vial.

  

Si analizamos los términos de Seguridad Vial en el sentido etimológico podemos obtener el concepto más simple. Partiendo de que la primera palabra procedente del latín securitas se refiere a todo aquello exento de peligro, riesgo o daño. Mientras que vial es un término relativo a la vía del latín vialis. 

Por tanto seguridad vial supone la prevención de accidentes de tránsito con el objeto de proteger la vida de las personas. Este constituye el concepto más simple que se ha convertido en una pandemia, luego se amplió a que también se protege la salud y los bienes.

Considerada una enfermedad de orden mundial que genera 1 millón 300 mil víctimas fatales al año y un promedio de 35 millones de lesionados en igual período.

Este es un fenómeno que calificamos como catastrófico para la humanidad por cuanto algunos tratadistas lo denominan Tsunami Silencioso.

Las investigaciones más recientes establecen que el problema no es tan simple como el concepto que dimos al principio. 

El ser humano, las vías, los medios de transporte, el entorno medioambiental y las autoridades conforman un sistema complejo que por el mal manejo de las políticas públicas de los gobiernos o del Estado se convierte en factores de riesgo que puede afectar la gobernanza, la gobernabilidad y la competitividad de una nación. 

Las infraestructuras viales desde su origen si bien han estado relacionada al desarrollo comercial y cultural, no menos cierto que uno de sus principales objetivos fue alejar los cementerios de los centros urbanos, sin embargo, a lo largo de ellas se escenificaban las más sangrientas guerras de la historia desde poco más de 300 años antes de Cristo.

Los accidentes de tráfico aparecen en los escritos desde el momento en que se inventan los vehículos de motor, al tiempo que avanza la industria automotriz se incrementan las muertes y traumatismos por esta causa.

Los combustibles, el ruido y la degradación de los materiales empleados para su fabricación, funcionamiento inadecuado y mantenimiento, convierten al medio ambiente un sistema vulnerable que afecta la salud de las personas. 

Que decir del sistema de autoridad a todos los niveles cuando la corrupción es su particularidad, la falta de transparencia y la ausencia de equidad. 

En cuanto al ser humano, este es el principal factor de riesgo en las vías, porque así como es de complicada la mente humana, así son de complicadas las causas multifactorial de los mal llamados accidentes de tránsito.

Por qué mal llamado accidente de tránsito, porque las últimas investigaciones de las buenas prácticas de políticas públicas en materia de movilidad, confirman que estos pueden ser evitados en cerca de un 98%. Para lo cual, debe transformarse esencialmente el comportamiento, la educación y la cultura de los usuarios de las vías. 

De manera que el concepto de seguridad vial se va completando, que si bien la movilidad constituye una actividad fundamental para el desarrollo de la humanidad, la ineficiencia de las políticas públicas en ese sentido la convierten en una bomba detonante de impredecibles consecuencias, en el orden social, económico, político, cultural, medioambiental jurídico y hasta tecnológico.

Del 2006 al 30 de septiembre de 2013, un total de 22, 841 muertes por accidentes de tránsito en la red viaria dominicana

Con todas estas implicaciones, es tarea del Estado intervenir. A partir de la siguiente reflexión:

Respecto al análisis de política pública, Álvarez (1992) refiere que “las políticas

públicas surgen como respuesta a diversas emergencias, producto de las

demandas de grupos sociales con suficiente capacidad de presionar a los

organismos públicos, o del mismo juego político al interior del Estado” p. 9.

 Desde una perspectiva histórico – crítico, la política pública constituye un proceso social resultado de una correlación de fuerzas (conflicto social), cuyos resultados y la implementación pueden verse afectados por la lucha de intereses de los diversos actores, grupos y contextos.

De tal forma que seguridad vial se refiere al conjunto de políticas, estrategias, normas establecidas sin afectar el Estado de Derecho de las personas ni la Constitución de la República tendente a reducir o eliminar los factores de riesgo durante la movilidad.

  • Los siniestros de tránsito son una forma de violencia a partir de la siguiente definición: “toda fuerza o condición que impida, limite o distorsione la actividad de un organismo en pos de la satisfacción de sus necesidades. Tanto en plano físico, como psicológico, cualquier acto o manipulación sobre una persona o un grupo para limitar o impedir la satisfacción de sus necesidades, es violencia. Mientras la violencia  es individual  y esporádica  no altera los perfiles sociales ni alarma a nadie. Pero, cuando la violencia se hace endémica, todo el mundo se siente amenazado y la sociedad entra en crisis”. (La Violencia: Aproximaciones Biopsicologicas. Dr. Augusto V. Ramírez ). 

Los países de ingresos altos desarrollan políticas conforme a la corriente de que toda decisión de políticas públicas incide en la seguridad vial.

Líderes mundiales, de la talla de Bill Clinton, Putin, Kofi Annan, Carter, Tony Blair, Oscar Arias, Michelle Bachellet, Desmond Tutu, Sonia Gandhi, Lord, Robertson, Ban ki-moon, entre otros se suscriben para promover y sustentar la seguridad vial como un tema de Estado.

En el caso de Latinoamérica y el Caribe, que posee el 8% de la población mundial, también tiene el 14% de los vehículos del mundo, genera el 13% de las muertes por accidentes de tránsito. Pero cuando nos vamos al plano nacional, nos damos cuenta, que del total de las defunciones en esa región, se produce el 3% en la República Dominicana.

Un país con una población cercana a los 10 millones, tiene una tasa de motorización social de un vehículo por cada 3.1 habitante. En donde el 52% del campo vehicular es de motocicletas, exhibe la tasa de mortalidad más elevada del mundo después de NIUE, una pequeña isla del pacífico sur con 1500 pobladores. Que suman 10, 685 accidentes, Generando 8, 375 muertes de enero del 2011 al 30 de septiembre de 2013, considerando las muertes después de la tragedia y los que dejan sin registrar en los reportes oficiales. Además, 7034 heridos, una gran cantidad de los cuales, lesionados de por vida, convirtiéndose en una carga real para el Estado. 

A esta calamidad tenemos que añadir, que en la República Dominicana se tiene acumulado con los factores de ajustes internacionales, del 2006 al 30 de septiembre de 2013, un total de 22, 841 muertes por accidentes de tránsito.

La Tasa de mortalidad por esta causa se estimó en 41, 7 fallecimientos por accidentes de tránsito por cada cien mil habitantes en el 2010. Produciéndose un descenso hasta el 2012 por el impacto de las inversiones de infraestructuras viales en todo el país. Empero, se proyecta que al terminar este año 2013, esa tasa de mortalidad reflejará un ascenso cercano nueva vez a 40 muertes por cada cien mil habitantes. 

Como debilidades del tema en nuestro país, se identifica lo siguiente:

  1. No existe un marco legal legislativo sobre seguridad vial.
  2. No se contempla incluir en la Estrategia Nacional de Desarrollo.
  3. No existe un Observatorio de Datos fiable
  4. No existe un órgano rector único que diseñe, elabore, someta las políticas públicas de Estado o de gobierno.
  5. No se contempla presupuesto ni financiamiento a los fines de ejecutar un Plan Estratégico e Integral a nivel nacional ni regional ni municipal.

Por lo que se estima, que al terminar el 2016, las víctimas por accidentes de tránsito llegarán a 24 mil en tan solo cuatro años; en esta segunda década del siglo se proyecta de no hacerse nada al respecto, que concluirá con 250 mil familias afectadas, muchas de las cuales caerán en la pobreza extrema y el Estado dominicano habrá gastado por este concepto, alrededor de 681 mil millones de pesos para cuando cierre el 2020.

 

 

 

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Mario Holguín (197 noticias)
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Tipo:
Opinión
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