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El último seísmo sufrido en Japón ha servido para generar un temblor en millones de personas que recordaron a Fukushima

18/02/2015 06:58 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En el 44 aniversario del nacimiento de la central de Garoña los vascos no encenderán 44 velitas ni entonarán el cumpleaños feliz, ni habrá debate porque frente a esto está solo el PP con Rajoy y Cospedal al frente

Autoridades de Japón dispusieron estas semana la evacuación preventiva de poblaciones costeras al noreste del país, en el marco de una "alerta amarilla" lanzada luego del intenso sismo de magnitud 6, 7 registrado en el océano. El fenómeno tuvo epicentro 83 km. al noreste de Miyako, de acuerdo al Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El organismo corrigió su evaluación preliminar, que en un primer momento asignó al fenómeno magnitud 6, 8, escala Richter.

La agencia meteorológica nipona registró magnitud 6, 9. A las 10:20 hora local de Chile, el organismo especialisado canceló la alarma. La cadena japonesa NHK señaló que pequeñas olas de entre 10 a 20 centímetros alcanzaron la costa frente a la prefectura de Iwate, a unos 600 kilómetros de Tokio. Durante la alerta, vehículos gubernamentales que hacían sonar sus sirenas circularon en las calles de las zonas que debían ser evacuadas. La medida fue aplicada en localidades como Rikuzentakata, donde cerca de mil personas que viven cerca de la costa debieron abandonar temporalmente sus hogares. Ese lugar fue uno de los más afectados por el tsunami de marzo de 2011. "Atención, no se acerquen a la costa", advertían los equipos gubernamentales a través de altavoces.

"Estamos utilizando el sistema de transmisión de emergencia para alertar a la gente que se mantenga lejos del mar", explicó Kozo Hirano, funcionario del pueblo de Otsuchi en Iwate."El sismo fue bastante fuerte y duró un largo rato", dijo a NHK. La primera subida del nivel del agua se preveía a las 08:30 hora local. Sólo se midió una variación de 10 cm a las 08:47 en Miyako y algo más tarde el mismo nivel en Kujiko, seguida de una más importante (20 cm) en la costa de esta segunda ciudad. Imágenes en vivo desde los puertos en la costa de Iwate mostraron pequeñas olas llegando a la costa. Poco después del sismo, el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico (PTWC) señaló que no había peligro de tsunami en el resto del Pacífico. No obstante, la Agencia Meteorológica de Japón emitió una alerta de tsunami para la prefectura de Iwate.

Sin novedad en plantas nucleares Tohoku Electric Power Co, que opera las plantas nucleares de Onagawa y Higashidori en las cercanas prefecturas de Miyagi y Aomori, dijo que no observó problemas en las instalaciones después del sismo. Los 48 reactores nucleares de Japón han permanecido apagados después del terremoto y tsunami de marzo del 2011, fecha luctuosa en Japoón. Japan Nuclear Fuel Ltd, que no cotiza en la bolsa, también dijo que no se registraron irregularidades en su recinto de reprocesamiento de combustible nuclear u otras plantas en Aomori.

Pero el poderoso lobby nuclear japonés parece no haberse aprendido la lección porque gracias a su enorme presión, las autoridades del gobierno siguen dando pasos para recuperar su “sector nuclear comercial“, que quedo no operativo tras el desastre de Fukushima porque ese sector atraviesa graves dificultades desde el incidente de Fukushima en 2011. La Autoridad de Regulación Nuclear (NRA) ha dado su su visto bueno al reinicio de dos reactores de la planta de Sendai, propiedad de la compañía Kyusu Electric Power.

Japón se aferra a la energía nuclear pero Fukushima, sigue siendo el enemigo invisible e incluso un tribunal ha dictaminado en contra del arranque de dos reactores en Japón

No obstante, los reactores no entrarán en funcionamiento de inmediato. Según explicó el portavoz de la NRA Yamata Tabashi, aún son necesarias dos revisiones adicionales de este organismo a otras instalaciones de la planta, que ha permanecido cerrada tres años, y sus mecanismos de seguridad. Además, tendrán que dar su visto bueno a la entrada en funcionamiento de los reactores no solo las autoridades locales de la prefectura de Kagoshima, sino también la población local, lo que se anticipa mucho más complicado. "Es difícil decir cuándo podrá concluir todo el proceso. Dependerá del resultado de las evaluaciones", apuntó Yamata, en declaraciones telefónicas. Según los medios locales, los pasos podrían quedar completados el año próximo.

La decisión, ha precisado la NRA en un comunicado, se tomó tras "la revisión cuidadosa" del documento presentado por Kyusu Electric Power, de 18.600 páginas, y más de 62 reuniones de evaluación. La Autoridad también recabó las opiniones del público acerca del asunto.

Un grupo de activistas antinucleares ha protestado contra la reapertura en Tokio.

 

Cuando están a punto de cumplirse dos años desde que se paralizó por completo la actividad de las 48 plantas nucleares japonesas, el todopoderoso Gobierno de Shinzo Abe ha visto con buenos ojos que el sector vuelva a funcionar, dada la escasez de fuentes de energía propias y el alto precio de las importaciones de petróleo y gas en la tercera economía del mundo, que desequilibra su balanza comercial. Antes del desastre de Fukushima la nuclear cubría el 30% de las necesidades de energía en Japón.

El anuncio llega una semana después de una reestructuración del Gobierno japonés que ha incluido la renovación del Ministerio de Economía, Comercio e Industria, del que depende el sector. En uno de sus primeros actos, la nueva ministra, Yuko Obuchi, visitó precisamente la planta de Fukushima. En una rueda de prensa tras su nombramiento, había indicado que aunque su Gobierno trabajará para fomentar el uso de energías renovables, también reiniciará el funcionamiento del sector si se garantiza su seguridad. Tras la decisión de este miércoles, Obuchi emitió un breve comunicado en el que indicaba que su Ministerio trabajará para "lograr el entendimiento y la cooperación de las comunidades locales y otras entidades implicadas".

Aunque el Gobierno japonés sí se inclina a favor de recuperar la energía nuclear, la inmensa mayoría de la población se mantiene contraria a ello. Según una encuesta que publicaba el diario Nikkei Shimbun hace meses, el 65% de los japoneses no quiere reactivar las plantas apagadas, frente al 27% que sí tolera o apoya esa medida.

Las organizaciones defensoras del medioambiente como Greenpeace también critican los pasos para vuelta al servicio de este sector

Las organizaciones defensoras del medioambiente también critican los pasos para vuelta al servicio de este sector. Greenpeace calcula que el aumento de la eficiencia en el uso de la electricidad y medidas para ahorrar su consumo desde el año fiscal 2010 hasta el año fiscal 2013 equivale al total de la energía que producirían trece centrales nucleares, suficiente para cubrir las necesidades de 22 millones de familias en Japón, pero en el aspecto salud se ha ganado con esta moratoria mucho más.

Las plantas nucleares de Japón quedaron desmanteladas gradualmente hasta septiembre de 2013 tras el desastre nuclear de Fukushima, causado por un terremoto y un tsunami consiguiente el 11 de marzo de 2011. Casi 20.000 personas murieron  y cerca de 300.000 fueron evacuadas en el peor accidente nuclear desde el de Chernobil en 1986.

Desde entonces, la zona se esfuerza por recuperar la normalidad, y algunos habitantes han comenzado a regresar a la zona. Este verano Japón anunció el reinicio de las exportaciones de arroz cultivado en Fukushima, tras haberlas cancelado por dudas sobre su seguridad. Ya en 2012 se habían retomado las ventas de fruta procedente de la zona a algunos países. Pero eso no es todo y las manifestaciones antinucleares con motivo del último seísmo se suceden.

Desde que Noda decidió reanudar la actividad de 54 reactores, las protestas han ido en aumento, hasta el punto de bloquear las calles del centro político de Japón.

Miles de japoneses se han reunido en el Parque Yoyogi, para marchar después en  grupos por la capital.

En esta muestras de descontento, a la que se han unido ciudadanos de todos los ámbitos, no muestra signos de debilitamiento, poniendo de manifiesto hasta qué punto el país está dividido en torno a la energía nuclear, que hasta hace poco representaba un tercio de la energía de Japón.

«En mis 39 años nunca he manifestado así mi opinión», afirma Hitoshi Iwata, un oficinista de Tokio que se echó a la calle tras enterarse de la noticia. «Pensaba que lo ocurrido con Fukushima nos dispondría a todos contra la energía nuclear, pero al ver que no era así, la decepción fue demasiado fuerte y me sentí en la obligación de alzar mi voz».

Sin embargo, las respuestas no son fáciles para Japón porque el país no cuenta con reservas propias de combustibles fósiles y tras la crisis mundial del petróleo en la década de 1970, tuvo que  depender de la energía nuclear.. La fe del país en la seguridad en este tipo de energía se hizo añicos cuando el 11 de marzo de 2011 tras el accidente nuclear de Fukushima. Desde entonces, las importaciones de combustibles fósiles se han disparado, a la vez que el país promueve las energías renovables y trata de establecer un nuevo futuro energético.

Mientras se desarrollaba el debate, Noda decidió que Japón no superaría el año sin tomar alguna medida, decisión que ha lanzado a la oposición a las calles, como hemos dicho. Pero el temor a una crisis energética nacional sigue creciendo. El gobierno calcula que Kansai Electric, la empresa que suministra energía a la segunda región más poblada de Japón, podría enfrentarse a una caída de casi el 15% pronto si las centrales siguen inactivas. Kansai, con el 50% de su energía generada por 11 reactores atómicos, fue el año pasado la región del país que más confió en la energía nuclear.

El sector financiero de la región respiró de alivio cuando Kansai Electric, con la aprobación de Noda, reactivó uno de los reactores de la central Ohi, en la Prefectura de Fukui. Se dice que un segundo reactor de la central vuelva a activarse antes de unosd meses.

Mientras, las autoridades siguen temiendo una protesta popular en un sentido o en otro y han solicitado a los habitantes de Kansai que reduzcan en un 10% el consumo energético, para intentar calmar el ambiente.

La gente suele olvidar que Garoña y Fukushima son hermanas gemelas y están a merced de las eléctricas. El negocio es el negocio

Las importaciones de combustibles fósiles han aumentado mucho, y los envíos de gas natural licuado (GNL), principalmente procedentes de Asia, alcanzaron un récord de 83, 18 millones de toneladas en el año fiscal 2014.

Los 66 millones de dólares en costes llevaron a Japón a un déficit comercial por primera vez desde 1980. Japón espera empezar a importar en 2016 GNL de Norteamérica, donde se vende a un cuarto del precio por el que se compra en los mercados asiáticos. Sin embargo, la espera podría ser larga, pues la construcción de terminales para concentrar el gas natural para su exportación al exterior es un tema controvertido en Estados Unidos.

Los servicios japoneses registraron las mayores pérdidas el año pasado debido al aumento de los gastos destinados a la compra de combustible, junto con el coste que supone mantener centrales nucleares inactivas. Tokyo Electric Power Company (TEPCO), que ha necesitado importantes inyecciones de dinero por parte del gobierno para mantenerse a flote, sigue enfrentándose a un coste estimado de 100 millones dólares por el desmantelamiento de Fukushima.

La mayor empresa de servicios del país está ahora esperando autorización para aplicar una subida del 10% en las facturas de electricidad, a pesar de las protestas públicas. A finales de julio 2014 el gobierno decidió conceder la autorización.

Los manifestantes, mientras tanto, se quejan de que la seguridad de la gente en un segundo plano frente a las consideraciones económicas. La seguridad de la planta de Ohi se basa únicamente en normas provisionales, puesto que las medidas prometidas, como diques, filtros y edificios resistentes a los terremotos, no estarán listas en varios meses. La zona de evacuación en caso de accidente se ha ampliado para incluir prefecturas cercanas, pero todavía no hay plan de evacuación. Los habitantes de la región temen que un accidente contamine el lago Biwa, y los expertos en seísmos afirman que las autoridades no han tenido en cuenta las fallas geológicas que hay alrededor de Ohi, incluyendo una pequeña falla que pasa por debajo de uno de los reactores.

«Estoy indignada con que Noda no haya tenido en cuenta las preocupaciones de los ciudadanos», dice Yukiko Kada, gobernadora de la Prefectura de Shiga. En una conferencia de prensa afirmó que ella y otros gobernadores de la región cercana a los reactores fueron «prácticamente acosados» por oponerse a la reactivación. El gobierno central, Kansai Electric y los grandes intereses financieros han advertido de que si las centrales nucleares no se reactivan, los culpables de los posibles cortes serán las autoridades locales.

En búsqueda de energías renovables que representan un 1% de la producción de electricidad de Japón

Las energías renovables y Japón está tratando de promocionar fuentes alternativas y asegurarse de que no se desperdicia ni un solo vatio de electricidad ahora que se acerca la época de calor. Este mes, empieza a aplicarse una tarifa «incentivante» que exige que las empresas de servicios adquieran electricidad de fuentes de energía renovables a precios por encima de las tasas del mercado. El programa ha servido para incentivar a las empresas a interesarse por las energía solar y eólica.

SoftBank, la tercera compañía de telefonía móvil más grande del país, planea operar plantas de energías renovables en al menos 11 puntos del país, y quiere construir la planta solar más grande de Japón en Kyoto.

Masayoshi Son, fundador y presidente de SoftBank, y según algunos, el hombre más rico de Japón, se ha alzado como defensor de las energías renovables desde el accidente de Fukushima.

Japan Electric Power Exchange (JEPX), creado en 2003 para permitir el comercio de electricidad y frenar así el monopolio de las empresas eléctricas del país, quiere crear un mercado para energías renovables, empezando con pequeños excedentes de electricidad generados por sistemas ajenos a la red, además de por energía solar y otras fuentes renovables.

Por su parte, Kansai Electric, que recibió muchas críticas por la reactivación de Ohi, se ha convertido en la primera empresa japonesa en aplicar incentivos para animar a los consumidores a ahorrar energía. Con su programa de «negavatios», Kansai utilizará un sistema de subastas para adquirir electricidad que sus 7.000 clientes corporativos se comprometen a ahorrar durante las semanas de mayor demanda entre julio y septiembre.

El ministro de comercio Yukio Edano, que supervisa el sector energético, afirma que la política a medio plazo del gobierno para reducir la dependencia de la energía nuclear «no ha cambiado en absoluto». El mes pasado, el gobierno anunció tres opciones para sustituir el objetivo de 2010 de ampliar la cuota de energía nuclear del 30 al 50 por ciento para 2030. Las opciones incluyen eliminar por completo la energía nuclear o reducir la dependencia al 15 o al 20-25 por ciento para 2030, aunque los planes no especifican cómo se llevaría a cabo la eliminación de residuos nucleares o cómo cumpliría Japón su promesa de reducir las emisiones de dióxido de carbono al 25 por ciento por debajo de los niveles de 1990 para el año 2020.

Un estudio independiente llevado a cabo por el Institute for Global Environmental Strategies (IGES) concluyó que sería posible para un Japón sin energía nuclear reducir en un 80% las emisiones para el año 2050, lo que exigiría avances tecnológicos, especialmente en captura y almacenamiento de carbono, reducción del consumo energético, desarrollo de energías renovables, etc.

Jusen Asuka, director del grupo de cambio climático de IGES defiende que el calentamiento global no debería ser una excusa. En su opinión hay muchas formas de conseguir una sociedad libre de energía nuclear a la vez que se lucha contra el cambio climático, los problemas son los costes y la voluntad de la sociedad. Y el debate está servido.

Las opciones sobre el plan energético de Japón se debatirán en sesiones públicas, y se llevarán a cabo encuestas nacionales antes de que el gobierno tome la decisión final.

Se han producido en Japón dos bandos claramente diferenciados. Los partidarios de lo nuclear, sean centrales o armas y los que están en contra. Entre estos Greenpeace que denuncia las organizaciones de energía atómica de Japón y las Naciones Unidas.

Greenpeace denuncia la desinformación en Japón.  Estrechamente ligada a la propaganda de guerra, es algo característico de los altos mandos militares japoneses. Los intentos de los nuclearistas de Japón incluido la compañía TEPCO que es la que dirige la central de Fukushima y otras no debían haber durado demasiado si hubiera una organización, un ente, alguien que pone su desconfianza en la red. Esta vez, han sido periodistas nipones citados y la organización ecologista Greenpeace los que ha dado la voz de alerta contra esa manera tan sui generis de informar.

“Greenpeace acusó formalmente a la Internacional de Energía Atómica (OIEA), por omitir deliberadamente datos muy importantes sobre el accidente de la central japonesa de Fukushima y minimizar la gravedad de la emergencia nuclear. Eso está diseñado por el lobby nuclearista para que la gente pierda el miedo y olvide Fukushima

Y mientras tanto las protestas frente a la residencia del Primer Ministro, siguen puntualmente.

Aunque estas manifestaciones pueden parecer exageradas fuera de Japón, no es el primer precedente que se rompe mientras el país se enfrenta a las secuelas políticas de Fukushima. Días después de que Kansai Electric permitiera que se reanudara la fisión nuclear en Ohi, se hicieron públicos los resultados de una investigación sobre el accidente realizada por la primera comisión independiente que ha aprobado nunca el parlamento japonés (llamado Dieta). Fue un grito de las finanzas poderosas por el cambio hacia lo nuclear. No escarmientan.

«Hay que admitir, con todo nuestro dolor, que ha sido un desastre ‘Made in Japan’», escribió Kiyoshi Kurokawa, presidente de la Comisión Independiente de Investigación del Accidente Nuclear de Fukushima. «Hay que buscar las causas en la cultura japonesa: nuestra obediencia, nuestra resistencia a cuestionar la autoridad, nuestro sectarismo, nuestra falta de visión… Debemos reconocerlo y reflexionar sobre nuestra responsabilidad como individuos en una sociedad democrática. Y superar las equivocaciones”

 

 


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