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Separación o divorcio: en qué se diferencian y cómo afectan a tus finanzas

15/06/2020 02:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una ruptura sentimental siempre suele ser un proceso complicado que, además de afectar sentimentalmente, también nos lleva a lidiar con diferentes trámites burocráticos que hacen más difícil la situación. En España, cuando se quiere dar por finalizada una relación matrimonial, existen dos opciones: la separación y el divorcio.

Aunque muchas personas tienden a utilizar ambos términos de forma indistinta, lo cierto es que las diferencias suelen ser notables, especialmente aquellas que afectan a las finanzas de la unidad familiar.

Desde el punto de vista legal, la separación supone poner punto y final legalmente a la vida en común de los cónyuges, si bien no extingue el matrimonio. Es decir, en este caso, aunque las dos personas estén legalmente separadas, la unidad matrimonial sigue presente y, por tanto, ninguno de los dos podrá contraer de nuevo matrimonio.

La separación y el divorcio comparten varios puntos en común pero no todos. Su principal diferencia es la reversibilidad, es decir, la posibilidad de dar marcha atrás si la pareja se arrepiente de la decisión. Esto solo será posible en la separación, ya que en el caso del divorcio sería necesario casarse de nuevo. Asimismo, los separados no podrán contraer matrimonio con otra persona, mientras que las parejas divorciadas sí, puesto que el matrimonio ya se habría extinguido.

No obstante, tanto la separación como el divorcio comparten diferentes aspectos. El principal es el cese de la convivencia. Esto implica que, a partir del momento en el que se produzca la separación o el divorcio, los cónyuges no podrán vivir bajo el mismo techo.

Además del cese de la convivencia, otro punto en común son los acuerdos a los que se debe llegar en torno a los hijos. En ambos casos, tanto en la separación como en el divorcio, será necesario definir el tipo de guardia y custodia, el régimen de visitas, la pensión alimenticia o cualquier otro aspecto relacionado con el cuidado de los hijos.

El tercer aspecto similar será el que hace referencia al régimen económico del matrimonio que, en ambos casos, quedará diluido, por lo que será necesario hacer el reparto de los bienes de acuerdo al régimen económico que se hubiera establecido en el matrimonio (separación de bienes o gananciales).

Cuando se trata de la masa hereditaria, tanto el divorcio como la separación eliminan el derecho a herencia sobre los bienes del otro cónyuge. Eso significa que la persona legalmente separada o divorciada no podrá heredar la parte legítima que le correspondería en el matrimonio.

Algo diferente es la pensión de viudedad. En estos casos, tanto los separados como los divorciados legalmente tendrán derecho a cobrar la pensión de viudedad si fallece el excónyuge siempre y cuando no se hayan vuelto a casar o se hayan registrado como pareja de hecho. Además, deberán haber sido acreedores de la pensión compensatoria, una pensión que quedará extinguida por el fallecimiento del causante. Ahora bien, ¿qué pasa si el fallecido se hubiera casado tras el divorcio? En estos casos, la pensión de viudedad se repartiría entre el sobreviviente y la persona separada o divorciada en proporción al tiempo que hubieran vivido con el fallecido.

Una vez que cambia la situación sentimental del matrimonio, el pago de impuestos es uno de los elementos más importantes a considerar. En estos casos, siempre y cuando la separación o el divorcio se hayan hecho legalmente, la declaración de la renta ya no podrá hacerse de manera conjunta, algo que, en muchos casos, suele beneficiar a los contribuyentes.

Tras el divorcio o separación solo podrá formar una unidad familiar en la renta el cónyuge que tenga la custodia de los hijos. No obstante, existirán algunas cuestiones a considerar.

Una de ellas son las anualidades por alimentos o pensión compensatoria, que son las cantidades que el cónyuge que no tiene la custodia de los hijos ha de pagar a quien sí la tiene. En estos casos, el receptor está exento de pagar impuestos en la renta por este concepto, mientras que a quien paga la anualidad se le ofrece la posibilidad de deducirse las cantidades.

Además, también existen los mínimos por descendientes en la renta, que podrán aplicarse los dos cónyuges, pero que deberá ser dividida a partes iguales en función de los hijos que tengan.

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