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10/05/2017 11:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Aranzazu del Castillo Figueruelo

Conocer la relación que existe entre el ambiente y la salud es un tema que ha preocupado a las personas desde la antigüedad, especialmente desde la Revolución Industrial. Su estudio científico, sin embargo, siempre ha resultado complejo debido a la cantidad de variables que interactúan en el proceso.

El ruido es uno de esos factores ambientales capaz de dañar la salud psicológica de las personas debido a que puede sobrepasar su capacidad para recibir y procesar información. Definido como "un sonido no deseado", el ruido tiene un componente físico ?determinado por su intensidad, frecuencia, tono, tiempo de exposición, etc.- y otro psicológico -sensación que produce en quien lo recibe. Esto último viene a decir que no todos somos igual de sensibles, ni nos habituamos de la misma manera a los sonidos. Factores como la edad, la hora del día, la actividad que estamos realizando, nuestro nivel de tensión general o la inevitabilidad del sonido, determinan que este se viva con agrado, rechazo o simple neutralidad.

Pese a la complejidad que caracteriza a su estudio, hay datos suficientes como para concluir que el ruido es un importante contaminante ambiental con consecuencias físicas, psicológicas y cambios comportamentales, que produce reducción en la calidad de vida y riesgos a nivel laboral.

¿Qué efectos psicológicos tiene?

Los estudios indican que el ruido persistente valorado como desagradable por el receptor puede estar asociado a alteraciones en el estado de ánimo y a respuestas de estrés, ansiedad e irritabilidad. En consecuencia, se ha relacionado en algunas investigaciones con una mayor prevalencia indirecta de trastornos psicológicos, aunque los resultados son inconsistentes.

El ruido también afecta a la calidad de sueño, dificultando la conciliación y mantenimiento del mismo, así como la profundidad con la que dormimos. Este efecto, además, parece ser mayor cuando el ruido es intermitente que cuando es continuo.

El estrés o la fatiga asociados al ruido no siempre repercuten en el rendimiento laboral (menor eficacia), pero con frecuencia son responsables de absentismo. Y como era de esperar, sus efectos también son visibles en nuestra vida cotidiana, siendo el ruido un obstáculo en las relaciones con otras personas, favoreciendo aislamiento, frustración, agresividad o reacciones psicosomáticas.

Siendo la española una "cultura ruidosa" (somos el 2º país más ruidoso del mundo) y conociendo los riesgos asociados a este factor ambiental, es importante que se implanten medidas protectoras, tanto a nivel individual como colectivo. Es común asociar el problema al ruido generado por las tecnologías (transportes, maquinarias, etc.), pero lo cierto es que el hombre es uno de los principales agentes causantes del mismo. Pequeños gestos cotidianos pueden contribuir a una reducción de los niveles de ruido a los que estamos expuestos. Algunas de estas acciones son, por ejemplo, evitar los tacones cuando se camina por casa, usar el claxon solo cuando es necesario, controlar el volumen al que se pone la televisión o la radio, etc. A estos, deberían sumarse otras medidas de concienciación y protección desarrolladas por las autoridades.

El entorno natural y rural de Canarias podría llevar al lector a pensar que los niveles de contaminación acústica en esta comunidad son bajos. Desconcierta encontrar, sin embargo, información estadística que la equipara en niveles de ruido a otras poblaciones urbanitas como Barcelona o Madrid. Algunos factores explicativos podrían ser la alta densidad poblacional y la disponibilidad y empleo de varios vehículos por unidad familiar. Una llamada de atención para tomar cartas en el asunto de manera individual (a través de esos pequeños gestos cotidianos mencionados) y desde las instituciones gubernamentales.

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Sobre esta noticia

Autor:
Sixtojavier (1078 noticias)
Fuente:
revistabinter.com
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Tipo:
Reportaje
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