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Tolerancia política: hoy más que nunca necesaria

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28/04/2019 13:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hoy día continúa siendo materia de amplia discusión el tema de las formas de convivencia que debería caracterizar a una sociedad pluralista como es España

Una de las riquezas que posee España es la diversidad. De ella nace la cultura en su más amplia expresión. Las diferencias físicas y sociales de cada individuo no pueden sino enriquecer al país. Respetarlas es tolerancia.

La tolerancia es un factor que influye en el comportamiento humano, tal como lo puede ser la paciencia, la resiliencia o la responsabilidad. Practicar la tolerancia es comenzar por aceptar al otro tal como es, en su apariencia física, en su forma de pensar, en su manera de expresarse, en sus creencias y en sus preferencias sexuales.

Es cuestión de humanidad y hay que practicarla desde las relaciones más simples. La tolerancia sólo se asume desde la naturalidad y el respeto.

Para que una sociedad avance, hace falta construirla desde la base de la tolerancia. Se puede debatir y se puede discrepar, pero siempre con deferencia, con cortesía. Los derechos son de todos y cada uno puede pensar libremente y exponer sus ideas, y defenderlas con ahínco. Pero también debemos conocer nuestros deberes y cumplirlos.

Nadie es dueño de la verdad absoluta, cada uno tiene su propia visión personal, lo que no implica que se pueda convivir de forma armónica como grupo. En una Sociedad sólo se puede trabajar en equipo, sumando fuerzas. Para poder desarrollar la unidad y la interacción, lo primero es la discusión, el debate. Es lo único que facilita la integración.

Deberíamos poder proponer ideas, acciones, proyectos y programas sin miedo y sin ser agresivos o agredidos por ello, porque todas las opiniones merecen respeto, merecen ser escuchadas.

Sólo a través del diálogo, del debate de propuestas podemos conocer mejor a nuestros adversarios y quizás encontrar puntos de coincidencia y crear proyectos de futuro idóneos para todos.

La tolerancia sólo se asume desde la naturalidad y el respeto

¿Por qué tener miedo a aquello que nos enriquece? Vayamos más allá de lo simple. Esto nos abre los espacios al cambio, al entendimiento. Y sobre todo, nos aleja de la ignorancia, del miedo, de la frustración, y de todas aquellas actitudes que únicamente nos hacen daño a todos nosotros como sociedad.

Es verdad que pocas disciplinas en la actividad humana están revestidas de tanta pasión como el deporte o la política. Tanto para la exaltación como para el vilipendio, tanto para encumbrar como para denostar, este escenario apasionado transporta al sujeto a un terreno emocional y fanático. Esto no es sano, no debemos rehusar a debatir con nuestros adversarios, sin esos encuentros y desencuentros correríamos el riesgo de apagar nuestra inercia. En realidad, nos sirven como acicate para excitar nuestro pensamiento. No juzguemos pues con tanta vehemencia. Nos creemos los dueños de la verdad y esto sólo puede terminar en inquina. No hagamos de todo seña de identidad; se trata de conseguir el bien general, sin mirar quién fue el promotor de una buena idea. Si nuestros representantes entendieran esto, el Congreso sería un verdadero motor de ideas, propósitos e intenciones. Y el pueblo el gran beneficiado.

La tolerancia política no es otra cosa que respeto a la convicción identitaria y partidista de la oposición ideológica. Tener ideas divergentes no es motivo de escarnio, insulto o violencia. La Constitución decreta libertad de ideas políticas. Es parte de los derechos fundamentales y las libertades públicas de las personas. Es un principio fundamental en democracia. Es necesario y hasta enriquecedor poseer una amplia gama de ideas y creencias. Y para eso están las elecciones, para manifestar la expresión de estas creencias como principio democrático básico, el respeto y los derechos de los individuos o grupos. Sin la garantía que respalde la libre expresión de opiniones divergentes, sólo tendríamos una tiranía. En una sociedad libre y abierta, la expresión pública es imperiosa e indispensable.

La tolerancia política es uno de los valores que deberían instaurarse en la sociedad actual de España, hoy más que nunca. Cada ciudadano tiene derecho a apoyar el partido político que desee. Estamos inmersos en la lucha por avances que vamos viendo, poco a poco, reflejados en la sociedad actual; la igualdad de sexos; el matrimonio gay; el cambio en el código civil y comercial. Es increíble que no se promueva también la tolerancia política. Ya es hora de que el país aprenda a respetar y aceptar los distintos pensamientos y creencias políticas, pues es imposible que haya una verdad absoluta. Vemos hoy que o se es de izquierdas o de derechas, o se es anti-izquierdas o anti-derechas. Con esto vienen los insultos y los agravios que se reciben por ambas partes. Hoy, en España, si defiendes o estás a favor de las izquierdas eres tildado de golpista, proetarra, comunista o sucio y mal vestido; mientras que si estás del lado de las derechas, serías fascista e intolerante. Lógicamente hay de todo, y habrá dentro de estos dos bloques gente malintencionada, seguro, pero estamos en un país moderno o eso se pretende, seamos entonces todos un poco más tolerantes, sigamos nuestras siglas, pero respetemos las de los rivales e intentemos dialogar con ellos, porque, sólo una cosa es cierta, que todos somos españoles y que todos queremos el bien de nuestro país y nuestras gentes.


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Aicrag (195 noticias)
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