Diez prisioneros palestinos, que estaban en huelga de hambre, han sido trasladados al hospital debido a su deteriorado estado de salud, según informó el viernes el representante de la Autoridad Nacional Palestina ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Riyad Mansur.
En una carta dirigida al Consejo de Seguridad de la ONU, Riyad Mansur aseguró que la vida de "varios" prisioneros palestinos en huelga de hambre entre 59 y 67 días, corre peligro.
El titular palestino puso de manifiesto que los presos Bilal Diab y Halahla Thaer, en huelga de hambre desde hace más de 65 días, se encuentran en "grave estado de salud", y describió que "están sufriendo enfermedades potencialmente mortales, incluyendo pérdida severa de peso, daño a los nervios, deshidratación, disminución del tono muscular y la presión arterial baja".
Ambos presos palestinos fueron llevados el jueves ante el tribunal supremo del régimen de Tel Aviv para apelar su detención sin cargos, proceso durante el cual Diab se desmayó, sostuvo su abogado.
En este sentido, el ministro para los Asuntos de Prisioneros y Exdetenidos de la Autoridad Nacional Palestina, Issa Qaraqe, advirtió al régimen de Israel de que es muy posible que surja una nueva Intifada, dentro y fuera de las cárceles israelíes, en el caso de que Diab fallezca.
En la actualidad, más de 2.000 presos palestinos, de manera colectiva, están en huelga de hambre en protesta contra las precarias condiciones penitenciarias y las detenciones arbitrarias. Según Mansur, 300 de ellos siguen encarcelados sin haber sido procesados por la justicia, en lo que llama el régimen de Israel "detención administrativa".
Según los informes emitidos por organizaciones pro derechos humanos, actualmente unos 5.000 palestinos se encuentran en cárceles israelíes, de los cuales la mayoría no ha sido juzgada debido a que ni siquiera ha habido acusaciones en su contra.
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