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Violencia contra las mujeres: no son sucesos aislados, es una lacra social

25/11/2020 01:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Vicente murió de un disparo en la cabeza. Llegó a su casa en Mejorada del Campo (Madrid), mandó salir a sus hijos para quedarse a solas con su mujer, pero Antonia Moreno, 'La Tany', no aguantó más insultos, golpes y violaciones.

Los tribunales condenaron a la mujer a 15 años de prisión. La tarde que 'La Tany' tuvo que ingresar en la cárcel no fue sola. Hasta las puertas de Alcalá-Meco le acompañaron sus hijos, tenía ocho, y más de mil mujeres clamando por su indulto. Aquella fue una de las primeras manifestaciones en España en repulsa por la violencia contra las mujeres y este periódico estuvo allí.

En sucesivos días, asociaciones, ayuntamientos y políticos de todo color pidieron al Gobierno clemencia. El entonces ministro de Justicia, Ángel Acebes, le rebajó la condena a 30 meses, amparándose en que no se había tenido en cuenta en sus juicios toda una vida entera de maltrato.

Corría el año 2000 y la prensa empezaba tímidamente a diferenciar entre un suceso (un caso violento aislado) y la lacra social de la violencia de género, la consecuencia más grave de la desigualdad entre hombres y mujeres. Se empezaba a entender que el goteo incesante de mujeres agredidas y asesinadas a manos de sus parejas no respondía a unas agresiones violentas puntuales, sino a los malos tratos fruto de un patrón social de control de los hombres sobre la libertad de las mujeres.

Tres años después, en 2003, el Gobierno de España inició el registro oficial de asesinadas por violencia de género. En esta triste lista se apilan ya más de 1.070 nombres de mujeres cuyas vidas fueron cercenadas. En cifras, siempre tan frías, eso supone una media de 60 asesinadas cada año por sus parejas o sus ex, a un ritmo de una cada semana.

Informar sobre cada uno de estos asesinatos machistas no ha resultado fácil. Pero es justo reconocer que los medios hemos aprendido, a trompicones y a base de especialización, a hacerlo mejor. Igual que las Fuerzas de Seguridad del Estado y la Justicia. Arrastrados, como suele suceder, por el empuje de una vanguardia social que lucha por la erradicación de la violencias contra la mujer.

En 20minutos hemos interiorizado que no basta con contar a las víctimas, sino que debemos narrar su drama humano. Es preciso plasmar que sus asesinatos no ocurren por azar, que antes del disparo, del atropello o del apuñalamiento ocurrieron las demás violencias invisibles. Pero también que, en muchas ocasiones, las víctimas y sus descendientes cargan con el estigma, quedan desasistidas o, aún peor, sufren revictimización.

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Sin embargo, los asesinatos de mujeres son solo la punta de un iceberg de una violencia estructural y social que las expertas recomiendan visibilizar para que aflore resquebrajada a la superficie. Desde hace diez años, solo en España cada mes se interponen más de 10.000 denuncias por abusos a mujeres en el seno de la relación de pareja. Siete de cada diez acaban en condena.

La valentía de las mujeres víctimas de violencia machista nos ha permitido ampliar el foco sobre esta vulneración de los derechos humanos. Decenas de mujeres de toda condición económica y social han dado un paso adelante para contar en primera persona sus vivencias más dolorosas a través de 20minutos .

Nos han referido malos tratos en la juventud, las trabas en procesos judiciales, qué supone pedir auxilio en casas de acogida, el dolor de los huérfanos, o cómo pasar de víctima a superviviente. Ellas suelen decir que hacen sus dramas públicos para que esta violencia deje de considerarse un asunto íntimo y por si su testimonio ayuda a otras a alejarse cuando todavía están a tiempo.

En veinte años de noticias, reportajes y especiales, hemos prestado atención al enfoque, pero también al lenguaje con el que informamos. Nos habremos equivocado, pero hemos procurado corregirnos. Así, hemos convenido que estas mujeres no mueren, las matan, vinculamos esta violencia con el machismo, procuramos evitar el sensacionalismo sin rehuir la crudeza de los crímenes y nunca contamos si el agresor era considerado en el barrio una buena persona.

Recientemente hemos llenado muchas páginas con el Pacto de Estado Contra la Violencia de Género. El mayor acuerdo fraguado en el Parlamento español y que busca la erradicación de la violencia machista. A día de hoy, seguimos vigilando su lenta implementación. Por otra parte, las mujeres más jóvenes han puesto el acento en las agresiones sexuales, y en conseguir que sean entendidas como una forma de violencia machista, incluso si no se da en el marco de la pareja.

Las periodistas que cubren violencia de género ven la necesidad de una mayor especialización de las redacciones para garantizar una cobertura adecuada. Y demandan que se amplíe la información sobre cualquier discriminación de las mujeres, pues es la desigualdad lo que sienta las bases de la perpetuación de esta violencia.

En los próximos años habrá que seguir formándose e informando con nuevas narrativas, en multiplataforma, buscando que la sociedad permanezca alerta y sensibilizada contra el sufrimiento diario de tantas mujeres y niños. Para eso, los expertos recomiendan que escribamos más sobre los agresores, al menos tanto como sobre las víctimas, y que no olvidemos a las mujeres una vez pasan los crímenes para narrar las consecuencias que acarrean.


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20minutos.es
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